Investigaciones

Primer club cannábico: en busca de la legalidad

Marihuana

Los más de dos mil socios quieren conseguir una autorización para el consumo de marihuana con fines médicos y recreativos.

La ruta

  • El 5 de noviembre de 2015, la SCJN concedió un amparo a cuatro personas de (Sociedad Mexicana de Autoconsumo (SMART) para que puedan cultivar, poseer, transportar y consumir marihuana con fines recreativos.
  • El 30 de noviembre de 2015, los senadores aprobaron un acuerdo para analizar la posibilidad de reformar leyes con el fin de buscar la despenalización de la marihuana para su uso médico y lúdico.
  • El 25 de enero 2016, la Cámara de Diputados inició un debate con audiencias públicas sobre la legalización de la marihuana este lunes una serie de audiencias públicas.
  • El martes 2 de febrero se retomó el debate en la Cámara alta durante tres días.
  • El martes 9 de febrero regresó la discusión a Cámara de Diputados con dos días más de sesiones
  • El 16 de febrero se retomó la discusión en el Senado para dos jornadas más y la clausura.
  • En junio de 2016 los senadores de la República no lograron un acuerdo en este periodo extraordinario.
  • El debate se aplazó hasta el periodo ordinario, que inicia en septiembre.

Un olor a leña seca, peculiar, tan peculiar que el grupo se llena los pulmones con él. Un joven barbudo y bonachón da una cátedra a los asistentes acerca de pose, técnica y efectos…

Ricardo, o el Inge, como le dicen sus amigos, junta las uñas de su índice y pulgar derecho con la precisión de un artista; se aferra a la sábana blanca y a las últimas fumarolas de un cigarrillo que contemplan a detalle más de tres.

Sus barbas de alambre y cabellera larga y relamida le dan el papel de líder, de expositor, mientras sus colegas frotan sus manos ansiosas en espera de que el joven regordete comparta su tesoro.

La mesa central de aquel extraño lugar, está acorde: sabanas, pipetas y bolsitas de cannabis invaden cualquier rincón de la base de cristal. Ricardo, nuevamente llena sus pulmones de humo, sostiene el aire y después explica los beneficios de la planta “medicinal”.

Atrás de él, un hombre espigado y lampiño hace el papel de guardián, de director de escuela o ejecutivo de una prestigiosa empresa. Supervisa todo. Escudriña a los presentes y esboza una sonrisa.

El fondo musical es tranquilo y aletargado, como todo lo que sucede aquí, en el Club Xochipilli. The Doors, Bob Marley y una decena de rolas de rock en español amenizan la tertulia.

Junto a la puerta principal de aquella vivienda de interés social, ubicada en Ecatepec, Estado de México, se observa una serie de flyers de la hoja demarihuana, como si se tratara de una deidad dentro de un monasterio.

En el sofá se apostaron cuatro jóvenes a forjar, cada uno a su estilo, pero con un mismo objetivo: acabarse el porro antes que los demás.

El que hace los papeles de director se llama Jaciel Espinoza, y es nada más y nada menos que el presidente de este sitio, un lugar “legal” –o al menos ésa es la intención– para fumar marihuana.

Se trata del primer club cannábico de México, cuya finalidad es tener acceso seguro a la marihuana medicinal, recreativa y de uso industrial.

Éste se ubica en una casa dúplex, en una calle oscura que como referencia tiene un farol alumbrando una desarrollada planta de “mota”, como le dice la banda que aquí se reúne…

El club cuenta, hasta el momento, con más de dos mil socios, quienes tuvieron que tramitar un amparo de uso lúdico de la marihuana para ser miembros, y después de eso quedar registrados ante notario público.

Entre los asistentes del club resalta, por su edad, una pareja: María y Pedro, un funcionario público y una doctora de medicina alternativa, quien dice utilizar las bondades terapéuticas de la marihuana para tratar casos de ansiedad, depresión, estrés crítico y crisis convulsivas.

María explica que llegó a ese lugar gracias a su esposo, quien es un usuario recreativo que conoce los poderes de las plantas; es servidor público y prefiere guardar el anonimato por temor a afectaciones laborales, a los estigmas.

Clase avanzada

Mientras los asistentes cuentan sus historias de vida para desmitificar que los consumidores de marihuana son vagos e improductivos, el Inge alza la voz y pide que lo graben en una iPad.

– ¿Sabes lo que es la descarboxilación de la marihuana? –pregunta.

Entre risas y en menos de dos minutos explica que la descarboxilación es cuando se convierte el HA, que está presente en las plantas, en THC, que es la parte psicoactiva de la cannabis.

Hugo SKR, diseñador de la marca Teachece Mx, es otro socio que viene desde el sur de la ciudad: vive en el Pedregal de Santo Domingo, Coyoacán.

Mientras forja un cigarro cuenta que el motivo para entrar al club es por los riesgos que tiene al fumar en la calle, pero también intenta no fomentar el mercado negro de sustancias ilegales.

Miguel, que tiene 26 años y viene del centro de la capital, afirma que le gusta fumar marihuana y que eso lo hace sentirse libre.

“Me enteré del grupo por una amiga de Puebla que también fuma. Nos conocimos, salimos y ella me contó de la idea de hacernos socios de Xochipilli. Ahora ella es parte de mi vida”, sentencia mientras entrelaza la mano de su bella acompañante.

Una luz de esperanza

En México se conocían algunos espacios donde los consumidores podían fumar marihuana clandestinamente escuchando música reggae o charlando, pero imaginar un club legal donde las personas se juntaran para consumir cannabis parecía imposible.

Enclavado en una colonia de Ecatepec se ubica el Club Cannábico Xochipilli, el cual se asume como “asociación civil que busca un amparo colectivo para un cultivo legal de la marihuana”.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, en México hay más de 5.7 millones de personas que consumen marihuana, y de ellos, 550 mil son catalogados como adictos.

Este mes de septiembre, los senadores discutirán si se legaliza el autocultivo de la planta o sólo su uso medicinal entre los mexicanos, lo cual, de concretarse, se convertiría en un parteaguas.

“El INEGI registró 60 mil muertos en el sexenio de Vicente Fox; más de 121 mil en la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón y 64 mil en la primera mitad del Gobierno de Peña Nieto, lo que deja claro que las políticas antidrogas no son asertivas”, considera Jaciel Espinoza.

Sin embargo, las organizaciones confían en que el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) –en noviembre del año pasado– a favor de cuatro personas para que consuman, siembren y cultiven la yerba con fines lúdico y recreativo, sea un primer paso.

Espinoza presume que con la multidisciplinariedad del club, registrado ante notario, se imparten talleres medicinales, de derechos humanos y, próximamente, contarán con una aplicación por si alguien tiene un problema con la autoridad y desea el apoyo de un abogado.

“Existe información respecto a los usos médicos, terapéuticos, recreativos y ceremoniales de la marihuana. Creemos que los Gobiernos han fomentado ese desconocimiento, satanizado el concepto de que el marihuano es un ratero o malviviente”.

Entre el humo cannábico, un joven de 28 años aclara: “El príncipe o niño de las flores… de la embriaguez sagrada”, eso quiere decir Xochipilli”.

Carlos Zamudio, antropólogo, afirma conocer algunos clubs de amigos en la capital que funcionan de voz en voz en la Roma, Coyoacán y en grupos de rastafaris.

“Si las políticas siguen siendo punitivas, los clubes se mantendrán clandestinos porque realizan actos ilícitos. Pese a ello, son útiles porque brindan información al usuario acerca de qué es lo que consumen y evitan que se relacionen con el mercado negro”, explica.

Detalló que te conviertes en miembro pagando una suscripción con el fin de comprar los enseres y nutrientes para el cultivo. Tiempo después, los integrantes pueden ir por su gramaje, que algunas veces tienen límites de 20 ó 25 gramos al mes. La suscripción es por medio de un amigo que te lleva y esperas turno. Nada de redes; todo es personal y real.

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