Pesadilla en las calles del Oriente. Inseguridad en Tláhuac-Chalco

10 mayo 2017 6:00 am

La inseguridad en el corredor Chalco-Tláhuac se desbordó. Tanto, que los habitantes de esa zona colindante entre la Ciudad de México y el Estado de México decretaron, de facto, un “toque de queda” todos los días a partir de las 20:00 horas.

Mientras las autoridades federales y locales se empeñan en no catalogar este sitio como “foco rojo”, los secuestros, los robos, las extorsiones y los enfrentamientos entre grupos armados son el pan de cada día.

En 2015 se implementaron operativos coordinados entre la Marina, el Ejército, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP-CDMX), la Comisión Nacional de Seguridad, la Procuraduría General de la República (PGR), la Procuraduría capitalina y del Edomex para inhibir al crimen organizado; sin embargo, se fortaleció.

Hoy, el principal problema es la aparición de grupos de narcomenudeo que se disputan la plaza; la Mano con Ojos, los Beltrán Leyva, la Familia Michoacana y recientemente el cártel de Tláhuac son una constante.

Chalco y Tláhuac se caracterizan por su altos índices de marginación, pobreza y falta de infraestructura urbana, sin dejar atrás la deficiencia en servicios básicos como el agua y drenaje.

Los más de 500 mil pobladores –344 mil 106 en la delegación y 168 mil 720 en el municipio– se ven afectados por miles de negocios que han tenido que cerrar por las extorsiones y pagar cuotas a quienes los abordan en el transporte público.

Por ello, al caer la noche la gente prefiere encerrarse en sus domicilios para no quedar atrapada en el fuego cruzado de las bandas delictivas o pernoctar, en caso de ser necesario, en otra parte de la metrópoli.

Durante varios años esta zona ha padecido el olvido de las autoridades, lo que ha detonado los índices delictivos, aparición de basureros clandestinos, baches, falta de luminarias, parques secuestrados por el hampa y el llamado cobro de piso a las rutas del transporte público.   

Por eso, desde la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México se cocina una propuesta para rehabilitar ese corredor y resarcir el tejido social. 

De acuerdo con el coordinador de la bancada del partido Encuentro Social, Carlos Candelaria, el rescate de la zona es factible, debido a las particularidades del lugar y la importancia turística que podría llegar a tener, al ser una ruta que conecta a la Ciudad de México con el Estado de México. 

Su propuesta contempla poner en marcha un programa de rescate y rehabilitación, incluyendo al Canal Nacional, incrementar los elementos de seguridad, implementar medidas de mitigación en el cuerpo lacustre y remozamiento de la vialidad.

La raíz del miedo

El corredor Chalco-Tláhuac se volvió un botín codiciado por los grupos del crimen organizado debido a que sus escasas vialidades carecen de vigilancia, lo que facilitó el transporte de la droga.

Esto desencadenó en un alza del índice delictivo, ejecuciones, “cobro de piso” a las rutas de transporte público y balaceras en varios poblados de ambas entidades por los grupos que tratan de controlar el paso hacia la zona centro del país. Asimismo, los comités vecinales de la demarcación y del municipio de Chalco se encontraron con un incremento de asaltos y robos a casa habitación.

“Se ha convertido en un infierno: decapitados, asaltos, robos y hasta casas de seguridad se han detectado en los poblados aledaños. Camionetas blindadas pasan durante la tarde y noche a gran velocidad”, denunciaron.

Incluso, en 2015, el Departamento de Estado del Gobierno de Estados Unidos renovó la advertencia de viaje a estos lugares de México, al considerarlos una “amenaza para la seguridad”.

De acuerdo a la alerta, se aconsejó a los estadounidenses evitar los viajes estrictamente no necesarios.

El diputado local, Carlos Candelaria detalló que de acuerdo con una investigación del departamento estadounidense, los municipios Valle de Chalco Solidaridad y Chalco registran altos niveles de delincuencia e inseguridad provocado por grupos del crimen organizado.

El 27 de mayo de 2015, la Policía Federal puso en marcha un operativo de seguridad y la instalación de la segunda base del Operativo Conjunto de Seguridad en la zona oriente del Valle de México, que abarca Tláhuac y Chalco.

Sin embargo, los resultados fueron nulos, ya que reportes oficiales han detectado puntos en la capital del país como el corredor Chalco-Tláhuac, donde se registran actos vandálicos y constantes ejecuciones.     

Informes de la propia Policía Federal revelaron que en la Ciudad de México operan el cártel de Sinaloa, los Zetas, el cártel de los Beltrán Leyva, el cártel de Juárez, la Familia Michoacana, incluso una célula de la Mara Salvatrucha, así como otras organizaciones locales del crimen. Por ejemplo, el cártel de los Beltrán Leyva tiene su movimiento en Iztapalapa, Chalco y su presencia se ha incrementado en la demarcación Tláhuac en los últimos años.

Prueba de ello es la ola de violencia que azota al lugar, donde la constante son asesinatos, raptos y la aparición de casas de seguridad en los pueblos y barrios originarios en los límites de Chalco y Tláhuac.

En marzo pasado, la Fiscalía de Justicia del Estado de México logró la detención de cuatro  integrantes del cártel de Tláhuac, quienes operaban en los límites de la entidad y se dedicaban al trasiego de drogas; dos de ellos, relacionados con cuatro homicidios registrados en el Valle de Chalco.    

Dicha agrupación ganó fama en fechas recientes por utilizar parajes solitarios del Valle de Chalco y el corredor que cruza con la delegación Tláhuac como tiradero de cadáveres.

El Big Data Mx ha documentado una serie de actos violentos en esta demarcación que colinda con el municipio mexiquense, los cuales van desde asaltos, hasta persecuciones que han dejado como resultado decenas de heridos y muertos.

Uno de los casos más recientes fue una balacera en la colonia San José, la cual dejó un saldo de tres muertos y dos heridos, por lo que la Procuraduría General de Justicia de la ciudad (PGJ-CDMX) implementó un operativo; posteriormente confirmó que la gresca se realizó entre dos bandas criminales.

A esto se le suman los despliegues de Fuerzas Armadas por parte del Gobierno local y federal en la zona territorial, para detectar puntos de venta de droga y casas de seguridad.    

El titular de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, Hiram Almeida, aplicó una serie de operativos para incrementar los recorridos de seguridad en 2016, con el objetivo de frenar el alza delictiva que existe en la zona.

Datos de la SSP revelan que 85.5% de los habitantes de Tláhuac considera que vive en un lugar inseguro, mientras que Chalco es el tercer municipio más violento del Estado de México, sólo después de Ecatepec y Nezahualcóyotl, según el último informe de la Lista Nacional de Delitos en el país.

Abandono total

Grietas, baches y abandono caracterizan a la carretera Chalco-Tláhuac, el paso de cientos de empleados del municipio del Estado de México y de la demarcación, quienes ya se acostumbraron a ser asaltados en el transporte público.

Y es que la falta de iluminación, señalamientos en mal estado y una carretera olvidada, así como rodeada de terrenos ejidales y cuerpos de agua sucia han hecho de esta zona un foco rojo para vecinos y trabajadores.

Esta casa editorial realizó un recorrido por la vialidad, donde constató la inseguridad que permea en la zona, ya que durante dos trayectos –ida y vuelta–, dos grupos de jóvenes se subieron a los camiones para intimidar a los pasajeros y exigir una “cuota” de 20 pesos por persona.

De acuerdo con los vecinos y pasajeros, la ausencia de patrullas y elementos de seguridad provocó que el hampa se haya apoderado del lugar, pues los operativos que desplegó el Gobierno federal y local no cubren esta vialidad.

“Es un vía crucis pasar por ese tramo; algunos optan por darle la vuelta por el pueblo de Mixquic; sin embargo, hay muchas personas que no tienen opción para trasladarse y utilizan esta vía, donde los asaltos son el pan de cada día”, externó Juan Martínez, usuario.

Incluso, conductores de transporte público se ven obligados a dejar el dinero del pasaje durante cada vuelta, para evitar ser despojados de sus ganancias totales, mientras que otros decidieron no llevar consigo ningún tipo de pertenencia personal en sus trayectos.

Al respecto, la administración del jefe delegacional en Tláhuac, Rigoberto Salgado Vázquez, se deslindó bajo el argumento de que los índices de inseguridad que padece este corredor es responsabilidad del Gobierno de la capital y del municipio de Chalco.

“La seguridad pública compete exclusivamente al Gobierno de la Ciudad de México y en este caso, por la colindancia con el Estado de México, las autoridades delegacionales no tenemos fuerza policiaca para atender dicha problemática”, sostuvo el área de Comunicación Social de la demarcación.

Sin embargo, la rehabilitación del espacio público –luminarias, labores de bacheo y balizamiento– también está en el olvido, lo cual sí le corresponde a las autoridades de la delegación. Mientras el Gobierno municipal de Valle de Chalco optó por evitar cualquier tipo de pronunciamiento sobre dicho tema, hasta el cierre de esta edición.

Van por cirugía mayor

Para el diputado del Partido Encuentro Social (PES), Carlos Candelaria, el rescate del Canal Nacional es la última baraja que tiene el Gobierno de la Ciudad de México con el fin de detener el crecimiento de la inseguridad en la zona.

Su plan de rehabilitación consta de tres etapas: medidas de mitigación, incrementar los elementos de seguridad y restaurar los parques recreativos que se encuentran en este lugar. Además de la puesta en marcha de la policía ribereña en el Canal Nacional con la idea central de frenar los asaltos que se cometen en este lugar a transeúntes y vecinos de la zona.

Este cuerpo de agua ha sido muestra del abandono en la zona oriente, pero ahora puede ser el ejemplo para rehabilitar todo el corredor de Chalco-Tláhuac, que se compone de sitios de esa naturaleza.

“El espacio en cuestión, por sus condiciones rectas y de vegetación, es propicio para realizar actividades deportivas; muchas personas salen a correr por ese lugar en las mañanas. Sin embargo, están expuestas a ser asaltadas e incluso violentadas sexualmente por la falta de iluminación y vigilancia”, afirmó.

Por ello, el legislador también solicitó la instalación de alarmas vecinales, renovación de luminarias y remozamiento de banquetas. 

Urge la implementación de alarmas y equipo de videovigilancia para salvaguardar la seguridad de los habitantes y visitantes a este centro recreativo. No podemos ser omisos a este problema que viene en aumento desde hace varios años”, precisó.

De acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSP-CDMX), esta zona registra dos asaltos por día, siendo el robo sin violencia el delito que más se comete.

Hace varios años sobresalió como espacio de encuentro y recreación para las comunidades, pero la falta de inversión propició su abandono y deterioro. A la par, vecinos del lugar plantearon la posibilidad de que la zona reciba inversión privada por parte de desarrolladores inmobiliarios, esto como un último intento de salvar el área lacustre y combatir la ola de violencia que padecen.

Su plan de rescate estaría conformado, de igual manera, por medidas de mitigación y limpieza del canal y la zona limítrofe con el Estado de México, específicamente en la delegación Tláhuac.

Carlos Candelaria afirmó que ya busca diputados del Edomex para que fortalezcan el proyecto con el fin de erradicar la delincuencia y promover la inversión de empresas micros y medianas.

Palabras al viento

Los Gobiernos del municipio de Valle de Chalco y la delegación Tláhuac se han caracterizado por una cosa: fallar a sus compromisos de campaña.

Ambas administraciones prometieron combatir el rezago social, inhibir la corrupción, bajar los índices delictivos y resolver los problemas de movilidad que existen en estas zonas, pero el resultado es nulo.

Tal es el caso de la gestión del morenista Rigoberto Salgado Vázquez, quien antes de tomar las riendas de la demarcación afirmó que reduciría la ola de violencia que padecen los pobladores de Tláhuac, pero la situación es distinta, ya que las casas de seguridad y delitos de alto impacto se posicionaron en la delegación, lo que detonó, incluso, la conformación de grupos armados vecinales, los que amagaron con tomar la seguridad por su propia cuenta.

Además, la administración de Salgado se ha visto envuelta en una serie de escándalos por presunto desvío de recursos públicos, actos de proselitismo a favor de Andrés Manuel López Obrador y autoritarismo.

Mientras que a la gestión del presidente municipal de Valle de Chalco, Ramón Montalvo Hernández (PRD), se le exhibe por un desaseo administrativo, así como de nepotismo y omisión a las denuncias ciudadanas.

Acusaciones por malversación de recursos públicos y obras fantasma durante el comienzo de su administración son otros de los señalamientos en su contra; diferentes organizaciones civiles aseguran que pagó varios millones de pesos, sin que justificara de forma clara los contratos para dichos proyectos.

Hacen mutis

Ambas gestiones han guardado silencio. El presidente municipal de Valle de Chalco sigue sin pronunciarse, a pesar de que arrancaron las campañas electorales para elegir al gobernador del Estado de México.

El caso toma relevancia, ya que el funcionario se comprometió a combatir la delincuencia que aqueja a su municipio, que es uno de los más peligrosos de la entidad y uno de los que registran el mayor índice de marginación y pobreza.

Por su parte, el militante de Morena, Rigoberto Salgado, permanece sin declarar acerca de las balaceras que se registran de manera constante en varios poblados de la demarcación y los operativos que se despliegan cotidianamente.

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