25 de Septiembre de 2017
Investigaciones

Ofrecen microbuses de la Ruta 50 ‘viajes de terror’

Subirse a un camión de este ramal es casi una garantía de robo y extorsiones, y en situaciones extremas incluye hasta la desaparición del autobús.

Los asaltos a usuarios y operadores de la Ruta 50 pasaron de la sustracción de dinero, relojes, bolsos, carteras y teléfonos móviles al secuestro de unidades enteras, que después aparecen desvalijadas en el Estado de México.

El 10 de abril pasado, alrededor de las 20:00 horas, un par de sujetos abordaron la unidad con placas 0500299 en Calzada del Hueso y Miramontes, delegación Coyoacán; amagaron al chofer y se lo llevaron con todo y su camión para luego tirarlo cerca del Río de los Remedios: la unidad aún sigue extraviada…

Ése es el caso más reciente, pero en los últimos dos años, ¡15 de las 330 unidades con las que cuenta esta ruta han sido robadas!; seis de ellas fueron despojadas en tierras mexiquenses y las demás no aparecen.

El móvil de los robos varía. En ocasiones se suben dos jóvenes, en algunos casos bajo el influjo de alguna sustancia; a veces es una mujer con un hombre armados y en otra son dos jóvenes que pagan su pasaje.

En el transcurso del camino sacan armas y asaltan. Hay ocasiones que aparecen tres o cuatro personas armadas que arrasan hasta con los camiones. Esta nueva modalidad de robar las unidades es para trasladarlas al Estado de México y ahí quitarles las computadoras, llantas, tableros, PDL, inyectores e, incluso, vidrios para venderlos como refacciones en otras rutas de transporte.

Las marcas de camiones que maneja la Ruta 50 son Mercedes-Benz, VolksBus y Volvo, entre otras, lo que los convierte en blanco para los delincuentes, ya que cada unidad está valuada en alrededor de un millón de pesos.

Dicha ruta circula en varios corredores, pero los más afectados son los que van de General Anaya a Tláhuac, de Tláhuac a Tulyehualco y de Mixquic a Tláhuac.

Javier Aguilar Garduño, tesorero de la Ruta 50, explicó a El Big Data MX que debido a que su ruta atraviesa seis delegaciones –Tlalpan, Coyoacán, Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta–, es complicado que las autoridades den una cobertura en todos los puntos.

Aguilar Garduño detalló que más de 60% de los robos que sufren ocurren en Periférico y Canal de Chalco, en los límites de Coyoacán, Xochimilco e Iztapalapa, por lo que cuando piden apoyo policiaco, los agentes argumentan que no es su jurisdicción.

Los otros sitios donde se acentúa la delincuencia son las Avenidas Río Churubusco, Miramontes y General Anaya, así como en calles de los poblados Mixquic, Zapotitlán y Tulyehualco.

Rememoró que el último operativo que realizó la Secretaría de Seguridad Pública (SSP-CDMX) fue a principios de abril, luego de una presunta riña con conductores. A partir de entonces, un par de policías abordaban las unidades desde la base de General Anaya e iban como pasajeros hasta Miramontes, porque eran agentes de Coyoacán, pero nunca ocurrió un percance, debido a que los elementos policiacos portaban el uniforme.

Por su parte, Adrián Castillo Durán, gestor de la Ruta 50, explicó que autoridades delegacionales y de seguridad sí los han atendido, pero lamentablemente los operativos como Pasajero Seguro no son permanentes, y eso provoca que regresen los delincuentes a las mismas zonas o que se vayan a otras para seguir robando.

“Las víctimas de los asaltos no acuden a los Ministerios Públicos para levantar un acta, y por eso las autoridades no tienen detectado altas incidencias de robos; para nosotros levantar una denuncia de robo también representa una pérdida de tiempo; piden muchos requisitos, por lo que muchas veces salimos perdiendo”, enfatizó Castillo.

Juan Pablo, en su calidad de checador en el Metro General Anaya, comentó que los robos ocurren casi todos los días desde la base y en el transcurso del camino en Circuito Bicentenario o Miramontes.

“Traigo un celular viejito porque a mí ya me robaron varias veces al estar checando aquí sobre Tlalpan. Simplemente se paran dos chavos, sacan un cuchillo o pistola y se llevan lo que traigas y se van caminando campantemente. Cuando llega la policía, ya no los atrapan”.

En ese sentido, Juan Sánchez, usuario frecuente de la Ruta 50 en su tramo que corre de Metro General Anaya a Tláhuac, dijo que no ha sufrido un asalto en sus traslados, pero sí que dos “chavos con tono ñero” se suben exigiendo una moneda para no quitarles sus pertenencias.

“Me tocó que dos tipos tatuados abordaron el camión e ‘invitaron’ a la gente a cooperar, porque ellos no podían trabajar debido a sus antecedentes penales. Aseguraron que ya se habían rehabilitado y que ahora así se ganaban la vida, por ello nos exhortaban a dar una moneda ‘por la buena’ antes que robarnos”, explicó el pasajero.

El delito que detonó la alerta en esta ruta de transporte para la Secretaría de Seguridad Pública fue la balacera ocurrida el 27 de julio pasado al interior de una unidad que circulaba por Avenida La Turba, en la delegación Tláhuac, casi esquina con calle Langosta, donde un marino repelió la agresión; el saldo fueron un delincuente asesinado y nueve personas heridas.

Alejandro Luna Becerra, coordinador del grupo Movilidad de Vanguardia (Mova), indicó en una entrevista que el móvil de robo en varias rutas de transporte de la ciudad ha cambiado con el incremento de operativos por parte de la SSP-CDMX.

“Antes, la manera en que podías identificar a un delincuente era por su forma de vestir o hablar, pero ahora se han reportado casos donde los hurtadores son una mujer y un hombre que pasan desapercibidos como cualquier otro usuario y esperan el momento preciso para amagar al chofer y a los pasajeros”, señaló.

Aseguró que el delito en transporte público se ha incrementado hasta en 30% durante el último año, especialmente en delegaciones como Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza.

Sobre los operativos de la Procuraduría capitalina y la SSP-CDMX afirmó que no han dado los resultados esperados, porque los retenes que implementan no son fijos y eso lo aprovechan los asaltantes, quienes estudian los lugares donde se ha colocado la seguridad.

Sin embargo, el último informe que la Procuraduría General de Justicia capitalina entregó a la Asamblea Legislativa indica que delitos de alto impacto como robo a pasajeros a bordo de microbús o taxi disminuyeron 21.5% en 2016.

La dependencia dio a conocer que de junio de 2015 a julio de 2016 ocurrieron dos mil 920 averiguaciones previas por el ilícito de hurto en distintas modalidades de transporte público. Es decir, estadísticamente se registran alrededor de 224.6 robos mensuales y alrededor de siete diarios en toda la ciudad.

No obstante, la percepción de la gente es contraria. De acuerdo a un sondeo realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), 35% de un universo de 600 entrevistados aceptó haber sido víctima de la delincuencia en el transporte público.

La investigación del GCE señaló que para 46.8% de los usuarios, los microbuses son el medio más utilizado por los malhechores, seguido de los autobuses (21%), Metro (10%), taxi (7.1%), combi (2.7%) y Metrobús (1.9%).

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