Nace NAICM inundado de complicaciones

13 septiembre 2017 10:11 pm

Los daños ambientales, despilfarro y señalamientos sobre una planeación deficiente, hacen del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) una auténtica bomba de tiempo.

Especialistas en la materia, en entrevista con esta casa editorial, aseguran que si las fallas detectadas en la nueva terminal aérea no se atienden de inmediato,  habrá un grave riesgo en la Cuenca de México.

A tres años de que el presidente Enrique Peña Nieto –1 de septiembre de 2014– hiciera el anuncio oficial de la construcción del NAICM, la magna obra avanza con paso firme hacia la meta que se fijó para octubre de 2020. Pero… ¿a qué precio?

La mega obra tiene un riesgo inmediato a considerar: el nuevo aeropuerto se está edificando en el viejo Lago de Texcoco, laguna reguladora que no sólo beneficiaba a la ciudad, sino a toda la Cuenca de México, explicó a El Big Data Mx, Daniel Salazar, presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable.

Por si fuera poco, el sistema de drenaje pluvial del NAICM fue construido a la inversa; es decir que mientras el sistema de descarga de la capital va de sur a norte, éste va hacia el sur, lo cual, en una lluvia generalizada, podría colapsar y causar severas inundaciones.

“Ante la falta de capacidad la pregunta es ¿a dónde va ir el agua? Es muy posible que afecte al nuevo aeropuerto o zonas urbanas como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Iztapalapa, Iztacalco, Los Reyes o Chalco”, sostuvo Salazar.

De acuerdo con el especialista, los tres órdenes de Gobierno están subestimando el comportamiento de las lluvias y el cambio climático.

Explicó que, si bien el Canal de La Compañía y el Dren General del Valle de México son dos sistemas superficiales que vienen desde la zona de volcanes y la delegación Tláhuac, respectivamente, habrá un momento en que el volumen de agua alcance al nuevo aeropuerto.

“Lo que pudiera revertirse de manera natural, ahora no se podrá hacer con la construcción. Van a comprometer las obras. Cuando el proyecto esté consolidado, menos se podrá hacer algo”, agregó Salazar.

Esta situación también la ha reportado el ex director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Tamargo, quien en julio pasado no reparó en afirmar que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) aún no ha presentado un proyecto ejecutivo que considere la regulación de aguas negras.

El ex funcionario precisó que, cuando Enrique Peña Nieto presentó el proyecto, se tenía considerado un sistema muy complejo de regulación, pero éste representaba un alto costo que orilló a los responsables de la obra a dejarlo en el olvido.

Recordó que este plan se basa en cinco especies de lagunas que tendrían capacidad para almacenar hasta 36 millones cúbicos de agua, pero que, a nivel de proyecto ejecutivo, hasta este año no se ha presentado.

En este tenor, Daniel Salazar opinó que aunque se construyan estas cinco lagunas no se ha considerado la opinión de hidrólogos y geohidrólogos para determinar que en el lugar también llega el afluente de nueve ríos, que pueden aportar hasta 36 millones cúbicos de agua en temporada de lluvia.

Sobre el Emisor Oriente, dijo que éste se construyó para desaguar la Cuenca de México, pero la obra tenía que estar lista en 2012 y los cálculos que se hicieron en ese entonces no consideraron el NAICM, por lo que el riesgo de anegación es inminente.

¿Qué podría poner en riesgo la obra?

“Que no hagan bien las cosas”, sostiene el ingeniero José Manuel Díaz Jiménez, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien también explicó a El Big Data Mx que, si bien no se ha proporcionado la información completa sobre el proyecto del NAICM, se hicieron los estudios correctos para edificar la obra y todo está conforme a las normas nacionales e internacionales.

“La zona es viable para construir […] Si lo comparamos con el Benito Juárez, son las mismas características de terreno”, expresó en entrevista, tras señalar que el trabajo que se ha realizado ha tenido la intervención de muchas disciplinas, como es la mecánica de suelo para evitar hundimientos que representen riesgos para la población de la zona y usuarios de la terminal.

Cuestionado sobre los comentarios hechos por especialistas que afirman que puede haber fallas por el lugar que se destinó a esta obra, insistió en que no hay ni obra ni proyecto perfecto, pero que el plan está bien implementado; sin embargo, el compromiso de las constructoras es lo que determinará el resultado final.

“Tenemos que recordar que el contrato lo gana una o dos empresas, pero éstas subcontratan y luego subcontratan y así van, por lo que se debe tener en cuenta las responsabilidades de cada grupo […] y, obviamente, que los tres niveles de Gobierno exijan que se cumpla todos los grados de responsabilidad.”

Descartó que pueda existir un riesgo por hundimiento, pues ya se han hecho los trabajos necesarios a ras de suelo, similares a los que se desarrollaron en la Torre Mayor, para evitar este problema. Sobre los materiales que se están utilizando, Díaz Jiménez también consideró que son los correctos.

Al tiempo que los ambientalistas y colonos de la zona denuncian el despojo de recursos naturales para usarlos en la obra, el especialista de la UNAM dice que las autoridades municipales tienen la potestad de cobrar por la explotación de esos  recursos.

“Entonces alguien está recibiendo y no un billetito… de pronto ves que altos funcionarios ya arreglaron sus casas o traen camionetas de lujo. Es porque están sacando ventaja sin consensuar con la gente”, señaló.

Rafael Hernández Soriano, presidente de la Comisión Especial de Seguimiento a la Construcción del NAICM en la Cámara de Diputados, detectó diversas anomalías durante recorridos por la zona.

Inconsistencias como la de la región de Tlaminca. Ahí, vecinos indicaron que realizaron distintas muestras de laboratorio y comprobaron que la tierra afectará a la larga las zonas de cultivo; demandaron que se frene esta acción.

De igual manera, el legislador federal recordó que en el NAICM participa Aldesa, la empresa que construyó el llamado Paso Express en la autopista Cuernavaca-México, donde el pasado 12 de julio se abrió un socavón que cobró la vida de dos personas.

Ahora, la firma es responsable de desarrollar la Torre de Control de Tráfico Aéreo de la nueva terminal.

Ante esta situación, Hernández Soriano solicitó congelar la licitación de esta torre hasta que se hagan las investigaciones sobre si la empresa cumple o no con las características establecidas.

El dinero ganó;  Atenco cedió

La vida en San Salvador Atenco, municipio del Estado de México que colinda con el NAICM, transcurre con tranquilidad efímera: el progreso y modernización del poblado es notorio en inmuebles particulares y públicos.

El contraste es evidente.  Algunos vecinos del lugar afirman que esto se debe a que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México también realiza esos trabajos para beneficiar a unos cuantos.

Entre la población hay un tema ríspido que los divide, se trata de la venta de terrenos ejidales para el nuevo aeropuerto. Mientras un porcentaje rechaza férreamente esta magna obra, otros más la aplauden y ven en ella una oportunidad de desarrollo.

Los habitantes coinciden en señalar que existen dos grupos: los que apoyan la construcción, que estarían encabezados por Alejandro Santiago López, El Oaxaco, quien junto al actual presidente municipal, Andrés Ruiz, habrían convencido a los ejidatarios de vender sus parcelas.

En el polo opuesto se encuentra Ignacio, Nacho, del Valle Medina, polémico personaje que encabeza un grupo civil renuente al Gobierno de Enrique Peña Nieto, y quien en la gestión del ex presidente Vicente Fox (2000-2006) fue un férreo opositor.

“Ya les llegaron al precio, por eso ya no suena Atenco”, comenta brevemente José Luis Gutiérrez, un joven mototaxista que duda en hablar del tema, pero que detalla que las casas de algunos líderes de la comunidad han comenzado a transformarse.

Él y su familia no son ejidatarios, pero prefieren mantenerse neutrales y sacar un poco de provecho con lo que venga.

En junio de 2016, los atenquenses ofrecieron una conferencia en la que confirmaron que para el proyecto del NAICM acordaron la venta total de mil 400 hectáreas.

En esa ocasión explicaron que por cada hectárea les pagarían dos millones de pesos, un precio muy diferente a los 72 mil pesos que les ofrecieron en la gestión de Fox Quesada.

También llegaron a un acuerdo con las autoridades federales a cambio de obras de mejoramiento urbano en San Salvador, San Cristóbal Nexquipayac, Ixtapan, Francisco I. Madero y Tocuila, entre otros.

Al respecto, la señora María ‘N’, comerciante en la cabecera municipal, también expresó a esta casa editorial que si bien esto es parte de una modernización inevitable, las autoridades han dejado de lado los problemas de infraestructura que afectarán la calidad de vida de los habitantes.

“El agua apenas alcanza para nosotros, imagínese ahora que comiencen a construir nuevas colonias o unidades. Eso no lo han pensado porque ya les ganó el dinero”, refirió al externar su preocupación porque también las nuevas generaciones pueden “descarriarse con los modos y costumbres de la gente de fuera”.

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