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Migrantes con VIH son discriminados en Clínica Condesa

Julio Campos, salvadoreño de 32 años de edad, llegó a México hace más de dos años, desde entonces ha vivido discriminación por parte de la población pero también de instituciones supuestamente especializadas en atender sus problemáticas.

Julio Campos, cruzó la frontera sur de México en balsa, además de sufrir discriminación por ser homosexual, instituciones como la Clínica Especializada Condesa del Gobierno del Distrito Federal, le negó el derecho a la salud, por lo que interpuso una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

Al ser un paciente con VIH es muy importante que Campos siga su tratamiento antirretroviral al pie de la letra.

“Los migrantes homosexuales no somos conflictivos, lo que queremos es que nos atiendan como cualquier otra persona porque la misma Constitución de la República Mexicana lo dice: no debe haber discriminación de ningún tipo”, apuntó Campos.

Alma Cruz, funcionaria de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), quien lo atendió en Tapachula, le indicó que no podía ayudarlo debido a su preferencia sexual, pues al ser homosexual se había puesto en riesgo por decisión propia.

Campos logró la atención de un Centro de Atención a Pacientes con Infecciones de Transmisión Sexual y Sida (Capacit) por medio de Acnur, que es la Agencia de la ONU para los Refugiados, y de la organización “Mano Amiga contra el SIDA”.

Fue así que tuvo el tratamiento durante cuatro meses. Pero al trasladase a la Ciudad de México la Clínica Especializada Condesa le negó el tratamiento, primero porque no tenía documentos, luego accedieron a darle algunas pastillas como “favor”, dijeron, pues el tratamiento para VIH es para habitantes de la Ciudad de México.

“Si es alguien guapo, si se ve inteligente, si tiene documentos y es mexicano, lo tratan muy bien, pero a los migrantes siempre nos tratan despectivamente”, dijo Campos sobre la atención de la Clínica Condesa.

Lo peor aún estaría por llegar. La secretaria de Jesús Casillas, director médico de la Clínica Condesa, le dio un recipiente de medicamentos caducos.

Cuando Campos confrontó a Casillas, el medico negó la situación argumentando que él mismo entregaba los medicamentos, Campos le mostró el frasco caduco y ya no le “supo decir nada”, recordó el migrante homosexual.

A partir de ese incidente Clínica Condesa accedió a empezar a asignarle consultas. No obstante, una vez más el personal dio cuenta de poca sensibilidad y nula especialización, señal el salvadoreño.

El infectólogo que lo atendió, de apellido Enriquez, le preguntó: “¿En qué esquina te pones a trabajar?”, suponiendo automáticamente que Campos se dedica al trabajo sexual pues “todos los centroamericanos vienen aquí a prostituirse y no les importa que los mexicanos estemos sanos”, aseguró.

El joven migrante decidió entonces poner una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) en octubre del año pasado y alertar al Programa de VIH de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Ambas instancias le dieron acompañamiento. Pero cuando solicitó hablar con Andrea González, coordinadora del Programa de VIH-SIDA de la Clínica Condesa, ella se negó.

González respondió que no le importaba escuchar ese tipo de quejas, pues la Clínica es un modelo a nivel latinoamericano. Negó que en la institución estén pasando este tipo de actos discriminatorios.

LEER MÁS: Clínica Condesa llama a pacientes denunciar irregularidades

Finalmente, Campos fue atendido por Luis Manuel Arellano, coordinador de Vinculación e Integración Comunitaria del Programa de VIH-SIDA de la Clínica Condesa.

Pero desde que puso la queja ante la CDHDF, Julio Campos no ha sido citado para conocer su caso a detalle y así realizar las investigaciones pertinentes que permitan determinar si es necesario algún tipo de sanción a la Clínica Especializada Condesa.

Esta casa editorial se puso en contacto telefónico con Gisela Peralta de la Cuarta Visitaduria, encargada del caso, quien negó dar una entrevista sobre el caso.

“Me parece muy mal, pues si bien es cierto que la CDHDF tiene sus limitantes y que tratan de trabajar con la sociedad civil de cerca, aún hay funcionarios con prejuicios que no hacen su trabajo como deben”, denunció Campos.

Actualmente, Campos logró iniciar el tratamiento de VIH en la Clínica Condesa, de hecho El Big Data Mx lo acompañó al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) donde le hicieron los análisis necesarios para iniciar con el proceso de medicación.

Sin embargo, como sus credenciales no dicen “residente”, corre el riesgo de seguir siendo discriminado por los servicios de salud públicos.

“Pues sí, la Clínica (Condesa) puede ser considerada un modelo, pero en realidad tienen muchas deficiencias todavía… no hay empatía por parte del personal e insisten que nos están haciendo un favor al otorgarnos el tratamiento de VIH”, finalizó Campos.

1 Comentario

1 Comment

  1. carlos

    Mayo 27, 2015 at 11:41 am

    Esta vez el tema de tu reportaje es muy importante y te felicito por escribir sobre esto. Independientemente de su situación legal en el país (que no se aclara en el texto, pero no importa para el caso), Julio es un ser humano con una condición de salud que puede poner en peligro su vida si no recibe atención médica oportunamente. Como miembro de la comunidad internacional, México está obligado a proteger los derechos humanos sin importar la nacionalidad de las personas. No hay un derecho más elemental que el derecho a la vida. Nuestro sistema de salud, fragmentario y burocratizado, no está preparado para cumplir con esta responsabilidad del Estado mexicano. Además tu reporte muestra algo de la xenofobia imperante en México y que es importante reconocer y combatir, como se combate el racismo y la homofobia.

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