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Investigaciones

México y China. Hacia una nueva era

Una alianza económica con el país asiático podría ser la salvación comercial de nuestro país.

Por Iván Iglesias

 

De acuerdo con todos los pronósticos, China se perfila para ser una megapotencia financiera y en 2035, incluso, convertirse en la economía más grande del mundo. Por su parte, México busca un nuevo “hermano mayor” quien pueda hacerlo fuerte comercialmente en las próximas décadas. China parece ser el as bajo la manga.

Realidades

Ante tiempos convulsos, los chinos representan una salvación comercial, ya que desde 2003 este país asiático se convirtió en nuestro segundo socio después de Estados Unidos. Enrique Dussel Peters, profesor de posgrado en Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coordinador del Centro de Estudios China-México, dice en su estudio México-China 2016-2018: diagnóstico y propuestas en el ámbito económico:

“En 2015 México realizó 9.65% de su comercio con China –desde niveles inferiores al 1% hasta 2000–, mientras que el comercio con Estados Unidos cayó de niveles superiores a 81% en 1999 al 63.86% del comercio total en 2015. Esta espectacular y creciente presencia china en el comercio de México todavía no ha sido suficientemente reconocida, ni en el ámbito político, ni en el empresarial y el académico, pero las implicaciones de política son de la mayor trascendencia”.

Sin embargo, la balanza comercial entre México y China se encuentra desequilibrada al presentar un déficit para México:

“En 2015 la relación importaciones-exportaciones fue de 14:1. Es significativo señalar que si bien el déficit comercial es sobresaliente para México, más de 91% de las importaciones provenientes de China son de bienes intermedios y de capital. (…) , por el momento China no ha invertido en forma significativa en México. A diferencia de lo que ha sucedido en Brasil, Venezuela y Argentina, por ejemplo, hasta 2015 la inversión extranjera directa (IED) de China en México acumula menos de 400 millones de dólares durante el periodo que va de 1999 a 2015, que se traduce en un 0.1 % de la IED que México ha recibido”, dice Dussel.

Por otro lado, el malestar chino causado por inversiones fallidas en suelo mexicano es otro factor para generar un clima de tenso trato entre ambos países. Es el caso del tren rápido que correría entre la Ciudad de México y Querétaro, así como la cancelación del proyecto Dragon Mart, proyectos que parecen descarrillar los esfuerzos bilaterales.

En entrevista para El Big Data Mx, Karla Loyo, gerente general de la Cámara de Comercio y Tecnología México China, afirma que estas tensiones comerciales han existido desde que China creó sus planes de apertura comercial, por los años en que México firmó el Tratado de Libre Comercio (TLC).

“Los dos países se convirtieron en naciones que recibieron inversión y empezaron a manufacturar productos similares. Cuando China ingresó a la Organización Mundial de Comercio (11 de diciembre 2001), para México representó una gran amenaza; de hecho, México fue el último país que firmó su aprobación para que China entrara. Así, a partir del 2001, se empezó a ver un gran crecimiento en el déficit comercial entre México y China; México comenzó a importar muchos más productos sin todavía negociar el acceso de bienes mexicanos a China; es decir, se descompensó la balanza comercial”.

Aunque la entrada de contrabando de productos chinos ha afectado la imagen de la calidad asiática, para Loyo, esto es algo que no se ve reflejado en la balanza comercial.

“Si ves las estadísticas de los principales productos chinos que importa México, no se ven juguetes, ropa… no ves lo que hay en los tianguis; ves otro tipo de productos de mayor valor como maquinaria y electrónicos. Esos productos que catalogamos como ‘baratijas’ no se ven en la balanza comercial; eso entró como contrabando o de manera triangulada por Estados Unidos.”

Aunado a esto, Karla Loyo considera que otro de los errores generalizados sobre la baja estima hacia la manufactura china (por su aparente mala calidad), tiene su origen en los mexicanos y no en los chinos.

“Nosotros los mexicanos somos los que hemos ido a China a comprar baratijas. Los mexicanos negociamos precio antes que calidad. Debiera ser al revés. Si tú le pides a un chino que te haga un teléfono con determinadas características y que te dure cinco años, el chino te dirá ‘este es el precio de este producto que me estás pidiendo’; pero si le pides un teléfono que sea el más barato, obviamente te dará un teléfono que te dure sólo una semana. Ese es el grave error de las industrias en general en México. China ha aprendido mucho sobre calidades, materias primas, etcétera. Hay de todo, pues si le dices al chino ‘saca tu muestrario’, él te dirá ‘¿Qué calidad quieres, A, B o C?’, con esa base tú eliges; si quieres algo de buena calidad, te costará más”, indica.

 

Esfuerzos

A pesar de ello, los francos esfuerzos por parte de ambas naciones para acercarse más comercialmente y tener una cooperación bilateral fructífera a futuro son palpables a partir del regreso del PRI a la silla presidencial. Es así como los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de China, Xi Jinping, el año pasado acordaron formalizar el Fondo China-México para la inversión en diversos proyectos mayores a los 50 millones de dólares.

En una reunión previa al inicio de los trabajos de la Cumbre de Líderes del G20, los dos mandatarios se pronunciaron por dar prioridad a la agenda bilateral en materia de inversiones y celebraron que el comercio bilateral siga creciendo con un perfil cada vez más complementario y positivo para la competitividad de las dos economías.

También, a decir de la embajada china en México, la cooperación bilateral en materia de ciencia y tecnología se viene llevando a cabo en áreas como física, química, matemáticas, prevención y reducción de desastres, industria y agricultura, transporte y comunicación, energía e infraestructura.

La Gerente General de la Cámara de Comercio y Tecnología México China afirma:

“Durante los últimos 10 años la inversión de China en México fue de 300 millones de dólares, aproximadamente, y sólo en lo que va de este período del EPN, ha aumentado lo que no lo había hecho en una década”.

El futuro

¿Qué vienen en materia comercial para ambos países? Fuera de apasionamientos, a decir de los expertos y los actores méxico-chinos en materia económica no queda más que seguir luchando por lograr acuerdos que beneficien a las dos naciones. China es una nación que seguirá siendo fuerte, mientras que México lucha por mantenerse a flote al mostrar sus cualidades como socio comercial idóneo ante los chinos.

“No han explotado el potencial que existe entre ambos países Para China, tal vez México no sea una competencia, pero para nosotros sí lo es; al contrario de todos los países de Latinoamérica, México sí compite en muchas industrias con China”, señala Karla Loyo.

Asimismo, el “huracán Trump” se cierne tanto sobre China como México; para los expertos es momento de formar alianzas ante lo que pudiera ocurrir en los próximos años (o meses).

“Trump amenaza con llevar el caso contra China ante la OMC por competencia desleal y amaga con subir aranceles. Se ve una guerra comercial a corto plazo, pero China no se va a quedar con los brazos cruzados; además, tiene un gran poder de negociación por ser el poseedor de una gran cantidad de bonos del Tesoro de Estados Unidos; China es dueña de una gran parte de la deuda de Estados Unidos…”, agrega.

De esta manera, México y China aún se encuentran en etapa de preparación, y están por jugar sus mejores cartas a nivel económico y de inversiones.

“Están llegando muchas empresas chinas para investigar el mercado mexicano (infraestructura, construcción, telecomunicaciones y minería, son los rubros más importantes). Si los empresarios nacionales se ponen inteligentes y saben elaborar proyectos, México podría ser todavía un buen socio comercial de China”, indica Karla Loyo.

Los puntos álgidos son complementarios entre ambos países, a nivel económico: para México, sigue siendo el equilibro de su balanza comercial y fortalecer su economía, mientras que para China es desarrollarse al máximo como economía de mercado ante la OMC, con todo lo que ello conlleva [China entró como economía de mercado a dicho organismo el 12 de diciembre de 2016]. Sólo así ambas naciones pueden hacer frente a las posibles acciones que pudiera llevar a cabo la nueva administración Trump en Estados Unidos.

“Tiene que mejorar el futuro para ambos aunque no veo que en el corto ni mediano plazo se pueda equilibrar la balanza comercial entre ambos; aún va a pasar mucho tiempo. China seguirá desarrollándose (no han fallado en sus planes quinquenales). Si México evoluciona las herramientas adecuadas para entrar al mercado chino y poder exportar más productos mexicanos (sobre todo en materia de telecomunicaciones), yo creo que podría mejorarse la relación con China. Se intuye la siguiente conclusión: no hay una segunda oportunidad pues es un ahora o nunca para México. No tenemos otra opción. Hay que formar alianzas”, concluye Karla Loyo.

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