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Menores de edad, libres para abortar en el DF

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La nueva Ley de los Derechos de las Personas Jóvenes de la Ciudad de México da a las adolescentes la facultad de decidir plenamente sobre su cuerpo.

La nueva Ley de los Derechos de las Personas Jóvenes de la Ciudad de México abrió la posibilidad para que las menores de edad puedan interrumpir su embarazo, incluso sin la autorización de sus padres.

Dicho ordenamiento da a las jóvenes de entre 12 y 18 años de edad la facultad de decidir plenamente sobre su cuerpo, lo que, de acuerdo con especialistas, les permite solicitar un aborto sin la necesidad de ir en compañía de un adulto, como lo establecen los requisitos del servicio de interrupción Legal del Embarazo (ILE) del Gobierno del DF.

“Todas las personas jóvenes tienen el derecho a disfrutar del ejercicio pleno de su sexualidad y a decidir de manera consciente y plenamente informada sobre su cuerpo”, cita el artículo 35 de la ley publicada en la Gaceta Oficial del DF en agosto pasado.

El ex diputado local Orlando Anaya, y quien presidía la Comisión de Juventud y Deporte en la Asamblea Legislativa del DF (ALDF), explicó que incluso ése fue el tema central de la discusión durante su aprobación.

“Precisamente por eso, en la bancada del PAN votamos en contra de esa ley, pues aunque no lo dice de forma explícita, sí abre la puerta para que la menor pueda solicitar un aborto sin la presencia de sus padres”, dijo en una entrevista con El Big Data Mx.

Puntualizó que estos criterios contradicen lo dispuesto en la Ley de Salud para el DF y el Código Penal, lo que pone en riesgo de vulnerabilidad a las chicas.

“Sin la autorización de sus padres o tutores es más difícil detectar si se trata de adolescentes forzadas a abortar por parte de su pareja, si son víctimas de explotación sexual o si ya forman parte de una red de trata de blancas”, explicó.

Entrevistado por separado, personal del Instituto de la Juventud del DF indicó que al existir esa contradicción, la decisión final puede quedar a interpretación de las instituciones de salud.

Para Karla Urriola, directora del Centro Regiomontano en Sexología (Cresex), la medida responde a la conciencia de las autoridades sobre la realidad de los jóvenes en México: tienen sexo, muchas veces sin protección ni información, lo que provoca embarazos no deseados y otros conflictos que truncan su “plan de vida”.

“El embarazo en adolescentes genera procesos cíclicos; vemos a adolescentes criando niños, quienes después también se vuelven padres y madres muy jóvenes ante la falta de información”, señaló la sexóloga a esta casa editorial.

En México, 23% de los jóvenes inician su vida sexual entre los 15 y 19 años, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT).

Al iniciar su vida sexual a esa edad es difícil acatar medidas de protección; 14.4% de los varones admitieron que tuvieron su primera relación sexual sin usar condón y 33.4% de las jóvenes no emplearon ningún método de protección durante su “primera vez”.  

Esto se refleja en la siguiente cifra: 51.9% de las adolescentes informó haber estado embarazada alguna vez. De hecho, una de las principales razones por las que abandonan la escuela es precisamente por quedar embarazadas o tener un hijo (11.8%), sólo después de la falta de dinero (37.7%).

La directora del Centro Regiomontano en Sexología describió los panoramas que les esperan a las menores embarazadas que deciden interrumpir el proceso.

Están quienes toman la decisión informadas, con trabajo emocional, con las redes de apoyo (médicas, familiares, sociales) adecuadas que les permitan ejercer su resolución sin presiones. Entonces la adolescente no genera un sentimiento de culpa o vergüenza que le impida continuar con su proyecto de vida.

El otro escenario es cuando se maneja un contexto en el que las chicas son señaladas, obligadas, y se sienten presionadas a tomar una determinación.

En esos casos las consecuencias para su salud mental y sexual pueden ser muy negativas.

Sobre si deben o no estar acompañadas de los padres o contar con su permiso, Karla Urriola dijo:

“Esperemos llegar al momento en que los chicos y las chicas puedan platicar del tema con sus papás y mamás, pero ésta es más bien una medida para que no surjan más embarazos adolescentes y menores (bebés) abandonados, además de las situaciones de violencia que se generan muchas veces porque los adolescentes se ven obligados a quedar en pareja por un embarazo”, detalló.

Urriola lamentó que en muchas entidades del país se les niegue a los niños y jóvenes el acceso a la educación sexual integral, pues eso serviría para prevenir embarazos no deseados y, en consecuencia, enfrentar la difícil decisión de interrumpirlos o no.

El acompañamiento en la Ciudad de México

En el DF el Instituto de la Juventud (Injuve) lleva a cabo brigadas informativas en planteles escolares como Preparatorias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y sedes del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep).

El Big Data Mx acudió a una de ellas, donde Víctor Pérez, de 26 años, brigadista, aseguró que de joven a joven se facilita el intercambio de información útil en materia de sexualidad y se da una mayor apertura, pues en ciertas ocasiones las diferencias generacionales llegan a crear algunas barreras.

“También proporcionamos información sobre el aborto; el periodo en el que está permitido, que es hasta los tres meses. Asimismo tratamos de vincularlos con alguna institución que les brinde mayor acompañamiento”, indicó.

Malí, de 23 años, otra de las brigadistas, difunde a través de juegos cuáles son los métodos de prevención de embarazo y protección contra Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), y señala que, por ejemplo, hay muchas dudas sobre las pastillas de emergencia.

Ambos jóvenes indicaron que no han tenido el contacto con alguna adolescente o parejas que quieran acceder a la interrupción del embarazo.

Enrique Fonseca Hernández, director del Conalep, destacó la importancia de brindar educación sexual integral en esta etapa de la vida: “Considero positivo todos los esfuerzos que podamos hacer en beneficio de estos jóvenes, y si logramos salvar a alguno, es excelente”, celebró.

Confirmó que los principales problemas en este sentido que enfrentan en ese plantel son: la violencia durante el noviazgo, embarazos no deseados y precisamente la deserción escolar derivada de tal situación, tanto para el estudiante como para la alumna.

Aunque no cuenta con cifras puntuales, calculó que en un ciclo escolar han llegado a embarazarse sin desearlo de cinco a seis chicas; la mayoría abandonó sus estudios.

Frida Berenice, de 17 años de edad, estudiante del Conalep, nos contó que durante la brigada aprendió el uso correcto del condón, pues admitió que el que ella conocía no era el indicado en su totalidad.

“Me corrigieron bastante. También aprendí más sobre cómo expresar mis sentimientos, emociones y todo eso”, afirmó.

Reveló que, en casa, su padre aún se “espanta” al hablar de esos temas, por lo que prefiere hacerlo con su hermano, quien incluso le dice cómo cuidarse, aunque ella asegura que siempre se cuida.

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