20 de Septiembre de 2017
Investigaciones

Más vale prevenir que… ¡ir al hospital!

Hospital Pediátrico Tacubaya el big data mx, big data

La falta de una política de prevención de la salud repercute en un alto costo tanto para el sistema de sanidad como para los enfermos.

Por Iván Iglesias

Ramiro fue diagnosticado con diabetes mellitus, lo que modificó su vida. Cambió de empleo, su esposa dejó de trabajar para atenderlo y sus gastos aumentaron considerablemente.

A pesar de estar asegurados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la mayor parte de estos gastos corren por su propia cuenta.

La diabetes mellitus es un padecimiento cuyo costo anual para el sistema de salud mexicano es de tres mil 872 millones de dólares, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

Sin embargo, ésta, como otras enfermedades con alta incidencia, es totalmente prevenible, pero debido a la falta de cultura en materia de prevención, representa un alto desembolso no sólo al sistema de salud, sino también para los propios enfermos.

Y es que los mexicanos cubren 45% del total de gastos de salud de su bolsillo, porcentaje que resulta mucho más alto que en países como Alemania (10%), España (20%) e Inglaterra (10%), según explica Dolores Armenta, directora de gastos médicos y salud de la AMIS (Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros).

“El porcentaje que México invierte en salud es inferior a otras naciones de ingresos medios de Latinoamérica, siendo el más bajo de los países que pertenecen a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)”, añade.

En la República Mexicana, los desembolsos individuales por atención médica equivalen a 7% del PIB; de esta suma, menos de la mitad corre por cuenta de los servicios públicos y de la otra mitad, 95% es un gasto que se realiza de manera imprevista y es equivalente a alrededor de 440 mil millones de pesos al año.

Se estima que 84% de la población tiene protección financiera en salud, ya sea a través del IMSS, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el Seguro Popular u otros organismos.

“Sin embargo, cerca de 19 millones de personas carecen de protección y están expuestas a enfrentar con sus propios recursos las necesidades de salud, atención médica y hospitalaria”, indicó Miguel Ángel González Block, del Instituto Nacional de Salud Pública, por lo que destacó la importancia de la prevención de la salud.

Durante la 25 Convención de Aseguradoras de México, González Block señaló que a pesar del número de la población asegurada, el gasto total de los mexicanos en este rubro es de 44%, es decir, 440 mil millones de pesos al año.

De este monto, 65% se debe a las ineficiencias de las instituciones públicas, lo que representa 25% del gasto total y alrededor de 253 mil millones de pesos, expuso.

El ámbito de los seguros de salud y gastos médicos mayores apenas alcanza a seis de cada 100 personas. De acuerdo a la AMIS, sólo 5.7% de los gastos médicos son cubiertos por las aseguradoras, lo que habla de un amplio potencial para que se contraten coberturas que permitan afrontar emergencias médicas.

Sin embargo, ante economías deprimidas como la mexicana, el grueso de la población se acerca poco a las aseguradoras, pues sus prioridades se centran en materia de alimentación, vestido y vivienda.

La realidad resulta apabullante en materia de salud. Para la mayoría de la población nacional –clase media hacia abajo–, el dilema de pensar en el bienestar de su salud se ve minimizado ante la prioridad de trabajar a fin de lograr un mayor sustento para vivir y comer. Este hecho evidencia que los mexicanos nos destacamos por lo urgente antes que por lo importante.

A decir de los expertos, si no se llega a crear una agenda pública y privada mancomunada para lograr una mejor gestión en materia de servicios de seguridad social, los gastos elevados por padecimientos prevenibles seguirán mermando al sistema de salud.

Juan Lozano, en el marco de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS), afirma que la mayoría de las enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles (63% de acuerdo a la OMS), como son la obesidad, sobrepeso, diabetes mellitus, hipertensión o cardiovasculares, y que generan altos costos en tratamientos médicos, pueden evitarse mediante políticas públicas de prevención.

“Se calcula que, de seguir con la tendencia actual, en los próximos 20 años se destinarán 500 mil millones de dólares anuales al tratamiento de enfermedades no transmisibles en los países en desarrollo. Esto implica una disminución en la capacidad de acceso a medicamentos y tecnologías de nueva generación, que podrían ser de gran utilidad para muchos sectores de la población”, agregó.

Mikel Arriola, director general del IMSS, advirtió que el gran desafío de la institución a su cargo es atender los padecimientos crónico-degenerativos de una población de 70 millones de derechohabientes.

Para ello, a mediados del año pasado firmaron un convenio con la Alianza Médica para la Salud (AMSA) a fin de fomentar la educación del personal médico con un enfoque preventivo, a través de talleres y cursos de capacitación en el extranjero.

“Estamos conscientes que debemos de hacer algo inmediato, inteligente, concreto e integral en materia de prevención de enfermedades crónico-degenerativas, las que representan un gran desafío”, manifestó Arriola.

Indicó que de lo contrario, no habrá dinero que alcance para atender estos padecimientos.

Principal causa de muerte en México

Un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en 2014, reveló que las enfermedades crónico-degenerativas son las principales causas de mortalidad en México, ubicándose en primer lugar la diabetes mellitus; en segundo, las isquémicas del corazón; en tercero, las cerebrovasculares y en cuarto, las crónicas del hígado.

Asimismo, se indicó que todos estos padecimientos se encuentran asociados a factores como el sobrepeso y la obesidad.

El estudio detalló que en México cerca de 60% de los jóvenes entre 18 y 49 años presenta sobrepeso u obesidad, y se ha visto que la edad de inicio es cada vez más temprana, por lo que consideró importante evaluar poblaciones con el fin de tomar medidas preventivas, así como entender los factores “que inclinan la balanza hacia un futuro enfermo”.

El sobrepeso en adolescentes es considerado un predictor importante a largo plazo de morbilidad y mortalidad, y que de persistir en la edad adulta puede desencadenar graves efectos sobre el aparato cardiovascular.

Estudios en niños y adolescentes indican que el riesgo de ser adultos obesos es de aproximadamente el doble para individuos que presentaron sobrepeso en la niñez y adolescencia, comparado con quienes no lo tuvieron.

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