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Luz y sombra de los teatros capitalinos

Si bien se recuperan inmuebles y se ha incrementado el número de puestas en escena, el público va a la baja.

En la Ciudad de México existen 140 teatros, los cuales se centran mayoritariamente en tres delegaciones: Cuauhtémoc (54), Coyoacán (23) y Benito Juárez (13).

Esto de acuerdo con conteos particulares, ya que ni El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta), el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) o la Secretaría de Cultura capitalina cuentan con un censo detallado al respecto.

El desaire a este arte no sólo es por parte de las autoridades sino también de la gente, y es que según datos proporcionados por la Coordinación del Sistema de Teatros, a pesar de que el número de obras incrementaron de 2010 a 2016, al pasar de 147 piezas exhibidas a 344, el número de espectadores no creció.

En la solicitud de información 0102000057716, se indica que por el contrario, el público ha ido a la baja, ya que en 2010, 154 mil 969 personas asistieron al teatro, mientras que en 2016, sólo lo hicieron 145 mil 963 personas.

 Teatro, ¿un arte elitista?

De acuerdo con datos recopilados por el autor del libro La crítica teatral en México. Pasado, presente y futuro, Benjamín Bernal, la poca cobertura teatral no es exclusiva de la Ciudad de México, pues el país se conforma de 2 mil 456 municipios, pero 53% de ellos no tiene alguno de los 544 teatros que existen en México.

Para algunos especialistas parte del problema es lo costoso de este tipo de arte.

El dramaturgo Armando Flores Téllez, director de Encuentro de Teatro Infantil en el Estado de México, reconoció que el teatro es costos, y aunque existen opciones para las diferentes clases sociales como el teatro independiente, pero la gente las desconoce.

Flores Téllez, quien recibió en 2015 el premio Carlos Monsiváis por promover la cultura en delegaciones como Iztapalapa, Iztacalco, Gustavo A. Madero y el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, comentó que muchas veces la gente no puede pagar el costo del boleto de 200 pesos para ver una obra de teatro.

“Yo imparto clases en los barrios populares, donde no hay opciones para estas poblaciones. Pagar entre 100 o 400 pesos es imposible para el sustento cotidiano”, explicó.

Narró que un día a sus alumnos les comentó que iban a tener que asistir a una obra que estaba en cartelera y cuyo costo era de 200 pesos, los padres protestaron porque nos les alcanzaba.

“Las piezas teatrales con una producción grande o en recintos con prestigio sólo son para personas de la clase alta o media”, dijo.

Por ello, él ha desarrollado el teatro popular para llevar la experiencias a aquellas personas que nunca han tenido la oportunidad de ver una puesta en escena.

En ese sentido, Benjamín Bernal coincidió que el teatro es caro, pero en la Ciudad de México existe una enorme variedad de recintos y han incrementado los foros con lugares como el Microteatro en México, Teatro en corto, Teatro Exprés, Monterrey 232 y el Coyoacán, donde se presentan obras de hasta 15 minutos.

“Con este tipo de lugares se alteran las cifras de obras que se estrenan al año en la zona metropolitana, que era de 600 obras, pues el año pasado rebasamos las mil piezas o más”, explicó el experto.

Acerca del costo del teatro, señaló que varía, porque hay obras que son gratis. Por ejemplo, los jueves el INBA y la UNAM ofrecen sus boletos en 30 pesos y hay otros foros donde el costo es gratis, pero falta difusión.

“El teatro más barato de México es de 30 pesos y 100 pesos como donativo, pero los hay de 150 a 250 en foros pequeños; luego de 350 a 450 son espacios profesionales como el Foro Shakespeare; teatros con nombres famosos de 500 a 600 pesos; luego el teatro comercial que va de 700 y para finalizar el musical que va de mil 500 a 3 mil pesos como El hombre de la Mancha o El Rey León”.

Su lucha por vivir

Entender porque el número de espectadores ha bajado en seis años pese a que el número de obras ha crecido es complicado, pero para los especialistas se debe a un problema integral que va desde los costos, la centralización, la falta de educación, la centralización de los recintos y su poca difusión.

Hablar del estado actual del teatro, el público y los recintos que nacen o desaparecen es complejo, coincidió el dramaturgo e investigador teatral, Benjamín Bernal, porque muchos de ellos cambian de lugar o renuevan.

Compartió con El Big Data Mx que las cifras fluctúan de acuerdo con la creatividad de los grupos teatrales que rentan un bar, un hotel, iglesias o una casa para hacer los montajes.

Entre los recintos que han desaparecido podríamos nombrar al Teatro Blanquita, considerado de “Revista” y que el Gobierno de la Ciudad de México anunció que rescataría aunque no ha detallado ni cuándo ni cómo lo haría.

Hay otros que se intentaron cerrar, pero no lo lograron, como el Jiménez Rueda, ubicado en un edificio del ISSSTE cerca del Monumento a la Revolución, pues pese a tener fallas estructurales ofrece Temporada de amantes del teatro.

La lista es larga, comentó el maestro Bernal, pero nombró casos emblemáticos como el Teatro Casa de la Paz, el cual se dijo que se iba a derribar, pero que al final abrieron un foro pequeño para la comunidad teatral de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Otros recintos que ya pasaron a la historia son la Sala Chopan, el Teatro Polyforum, que cerró y hace más de un año en la colonia Nápoles, o El Dicho de la Condesa, cuya dueña se suicidó por no tener los apoyos para dar continuidad en el arte dramático.

“La lista de los teatros cerrados es larga, pues simplemente en Tlatelolco hay varios, pero hacer el recuento de los recintos desaparecidos es complejo, porque muchos los están rescatando. Al final podemos decir que el teatro en México y la capital goza de buena salud”, indicó.

Para Itari Marta, directora del Foro Shakespeare, este lugar busca proponer una asociación de organizaciones independientes con la idea de hacer un frente más concreto para poder defender a todos los demás, pero ha sido difícil porque “de repente entre la misma comunidad nos echamos mierda”.

Sin embargo aceptó que existen personas haciendo grandes esfuerzos para que todos tengamos acceso a la cultura, porque no es sólo un asunto de las industrias culturales, sino que la economía nacional tampoco permite la inversión en esta materia.

Cabe destacar que después de trabajar más de 33 años en la Condesa, el Foro Shakespeare cambiará de lugar en octubre de 2018. El nuevo sitio se desconoce, pero intentan no volver a rentarlo, pues sería repetir la historia.

“Por defender el espacio se nos acusó de tener injerencia en las leyes, de corrupción, de manejo de influencias y esto se debe a que los espacios culturales no estaban incluidos en ninguna ley”, explicó en entrevista

Informó que pare ello buscó, junto con Bruno Bichir y la comunidad teatral, que el tema se incluyeran en la nueva Constitución y se reconociera el trabajo de los grupos autogestivos culturales.

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