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Linchamientos, un fenómeno que lideran CDMX y Edomex

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La inseguridad y la poca credibilidad en las instituciones lo generan, pero según los especialistas es una acción que resulta contraproducente.

La inseguridad, el deterioro del tejido social y la poca credibilidad en las instituciones han detonado que los habitantes de la Ciudad de México opten por viejos mecanismos de defensa: capturar y linchar a toda aquella persona que cometa algún delito.

Este fenómeno social ha ido tomando fuerza en la capital del país ante la deficiente respuesta de las autoridades locales y su nula capacidad para frenar el repunte en delitos de alto impacto como secuestros, homicidios y robo calificado.

En los que va de este año, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) capitalina registró más de tres intentos de linchamiento en la zona sur de la ciudad, mientras que en 2015 se registraron dos casos, uno por secuestro y otro por robo a mano armada.

Y es que en los últimos 30 años se contabilizaron más de 300 casos de linchamientos, donde el Estado de México y la capital de país lideran la lista, de acuerdo con el estudio Linchamientos en México: recuente de un periodo largo (1988-2014).

La entidad que gobierna el priísta Eruviel Ávila suma más de 50 casos, mientras que la Ciudad de México le sigue de cerca con 30 y en el tercer lugar se ubica Puebla con 26 incidentes de esta naturaleza.

El documento revela que en las últimas tres décadas México vivió un proceso de desgaste institucional que se expresa en dos vertientes: por un lado se refleja en la violencia política y social, y por otro, el hartazgo general que existe entre los capitalinos.

En lo que va de 2016, vecinos de la zona sur-oriente de la ciudad capturaron a personas sospechosas y las agredieron a manera de justicia colectiva.

Milpa Alta, Álvaro Obregón y Cuajimalpa presentaron por lo menos un intento de linchamiento en el primer semestre de 2016, de los cuales dos fueron por robo y uno por secuestro. 

Datos vía transparencia obtenidos por El Big Data Mx −folio 0109000362416−, revelan  que estos actos se presentaron en las colonias Santa Ana Tlacotenco, Milpa Alta; San Bartolo Ameyalco, Álvaro Obregón, y San Mateo Tlatenango, Cuajimalpa.

En los tres casos, los pobladores lograron golpear y agredir a los presuntos delincuentes, pero no lograron su cometido: matar a los criminales.

Sin embargo, comités vecinales afirmaron que Tláhuac, Milpa Alta, Cuajimalpa y Tlalpan tienen un registro superior de intentos de linchamientos que los reportados por las autoridades, de acuerdo con su propio conteo.

Tan sólo en Cuajimalpa, la organización vecinal Salvemos Cuajimalpa contabilizó  siete intentos de linchamientos entre 2015 y 2016, mientras que en Tlalpan la asociación civil, Unidos por los Barrios registró dos intentos en lo que va de este año.

De esta manera, la delegación que encabeza ahora, Miguel Ángel Salazar se convirtió en el  foco rojo de la capital del país, pues es ahí donde la percepción se inseguridad se disparó en más de 80%, de acuerdo a la Encuesta Nacional De Seguridad Pública Urbana.

Colonias como Adolfo López Mateos, Amado Nervo, Ampliación El Yaqui, Campestre Palo Alto y  San Mateo Tlaltenango es donde los intentos de linchamientos a delincuentes se incrementaron, según las organizaciones vecinales.

Es esta última colonia, el pasado 27 de julio policías de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina evitaron el linchamiento de un grupo de habitantes que inmovilizó al sujeto, tras atarlo de las manos y golpearlos por varios minutos.

En ese lugar, más de 300 personas arremetieron contra el hombre de 33 años que presuntamente intentó secuestrar a una menor de 10 años de edad.

Mientras que en Tláhuac, los pobladores amagaron con crear el primer grupo de autodefensas de la Ciudad de México, debido al repunte de violencia en distintos barrios y pueblos de la demarcación.

Lo anterior, debido a que en julio, agosto y septiembre, la demarcación presentó un alza en delitos como robo a transporte público, asaltos a transeúntes y robo a casa-habitación, de acuerdo a la secretaria del Gobierno capitalino, Patricia Mercado.

Y aunque, el jefe delegacional, Rigoberto Salgado no tiene hasta el momento reportes de intentos de linchamientos, los asaltos y homicidios se duplicaron, refiere el último informe de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, que percibió un incremento en delitos en 2.5%

Esta acción resulta contraproducente

Especialistas consultados por esta casa editorial coincidieron que los linchamientos en el país se generan debido a que existe impunidad en todos los niveles de Gobierno, y eso deriva en una grave crisis de credibilidad en las autoridades mexicanas.

“Existe una hartazgo creciente y generalizado no sólo en la Ciudad de México sino en toda la República; los asesinatos, robos, secuestros y demás despertaron en la gente un sentimiento de justicia propia”, reconoció, el doctor Jaime González de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Para el académico, este tipo de violencia en contra de las personas que cometen algún ilícito de poco ayuda a resolver el tema de la inseguridad en el país, ya que lejos de inhibir los asaltos o robos, los incrementan y en ocasiones se vislumbra algún tipo de venganza en contra de la comunidad que los agredió. 

“Tenemos que recordar que la violencia genera más violencia, y quizá el linchamiento sirva de consuelo o satisfacción momentánea, pero esto a largo plazo genera invariablemente más agresiones”, sostuvo el catedrático. 

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su Artículo 17, prohíbe hacerse justicia por mano propia, así como cualquier acto que atente contra la vida o integrad de cualquier persona.

El investigador, Alejandro Fuentes Díaz refirió que los linchamientos son cada vez más frecuentes en zonas urbanas debido a la sobrepoblación de las mismas y con sistemas de justicia fallidos.

Por ello, el profesor de la máxima casa de estudios estimó que esta forma de justicia seguirá creciendo en todo el país, en tanto la violencia siga prevaleciendo en el país.

“La respuesta está en el propio Gobierno, no se trata de ver un estado fallido y anarquista que tome justicia por su propia mano, si no que las autoridades tomen el papel que les corresponde y eviten que los habitantes maten a un delincuente”, citó el investigador. 

Un estudio de la UNAM revela que los habitantes de la Ciudad de México confían más en compañeros de estudio, de trabajo, maestros y hasta sus vecinos que en las autoridades, entre ellas la policía.

Por lo que la respuesta a esta problemática no solamente se centra en las autoridades o Gobiernos de las entidades que padecen del fenómeno, sino de todas las partes que conforman a una sociedad.

 A 11 años de San Juan Ixtayopan 

Hace 11 años dos policías fueron quemados vivos y uno más herido de gravedad durante un linchamiento en San Juan Ixtayopan, delegación Tláhuac, luego de ser acusados de ser secuestradores.

Aquella tarde del 23 de noviembre de 2004, cientos de habitantes enardecidos capturaron y agredieron a tres agentes de la extinta Policía Federal Preventiva (PFP), quienes se encontraban en funciones. El hecho recibió gran atención mediática e incluso fue transmitido en vivo a través de las televisoras principales.

Los federales Víctor Mireles Barrera, Cristóbal Bonilla y Edgar Moreno Nolasco arribaron a la comunidad a realizar labores de investigación en contra de narcomenudeo; sin embargo, los pobladores los acusaron de fotografiar a menores de edad.

Los colonos, sin mediar palabra interrogaron, golpearon, amarraron a postes de luz y quemaron vivos a dos de ellos, mientras que el agente Edgar Moreno fue trasladado al kiosco y tras casi tres horas de iniciado el linchamiento, fue rescatado con vida.

Los elementos de seguridad arribaron al lugar y disiparon a la población con gases lacrimógenos para recuperar los dos cuerpos sin vida en el lugar, quienes a pesar de identificarse fueron linchados los oriundos de la zona.

Para 2008, 10 personas acusadas de perpetrar el linchamiento fueron condenadas a 46 años de prisión y para 2011, autoridades federales detuvieron a Alicia Zamora, “La gorda” y a su esposo Eduardo Torres,  señalados como los autores intelectuales del ataque.

 

1 Comentario

1 Comment

  1. Angie

    noviembre 8, 2016 at 9:47 am

    La moneda sigue en el aire. Y los gobiernos siguen sin atender esta problemática. No delates

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