25 de Septiembre de 2017
Investigaciones

Las pistas de atletismo mexicanas están perdiendo sus certificaciones por falta de mantenimiento

A pesar de inversiones millonarias a la infraestructura de este deporte, hay un abandono total, que acabó hasta con la certificación de los espacios donde entrenan deportistas de dicha disciplina.

En México existen alrededor de 300 pistas de atletismo, y a pesar de que construirlas cuesta más de 10 millones de pesos, la mayoría son utilizadas con fines distintos al de su naturaleza.

Por si fuera poco, aquéllas con certificación de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) han ido perdiendo esa denominación por falta de mantenimiento; de las 15 certificadas que existían en 2014, sólo quedan 11.

Eso significa que las condiciones básicas para que un atleta de esa especialidad pueda participar dignamente en el Mundial de Atletismo –de este año– o en los próximos Juegos Olímpicos son nulas.

De esta forma, conseguir un campeonato o una medalla olímpica en atletismo representaría un logro exclusivo del atleta y no de la Federación Mexicana de las Asociaciones de Atletismo (FMAA).

Y es que como si se tratara de una regla no escrita, cuando las pistas no se encuentran en malas condiciones, son abandonadas o, de plano, remodeladas para abrir paso a canchas de futbol soccer o campos de béisbol.

Por eso, las estimaciones de la Federación de Atletismo para el Mundial de este año están a la baja; sólo calificaron 14 de los 30 atletas que pretendían llevar al certamen.

“La importancia de contar con una pista certificada te permite realizar eventos, alcanzar las marcas requeridas y garantizar al deportista que tiene las condiciones idóneas para practicar este deporte sin lastimarse”.

“Pero ahorita la solución no radica en construir nuevas, sino en utilizar las que existen. Si las usáramos adecuadamente, seríamos una potencia en esta práctica deportiva”, dijo el presidente de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo (FMAA), Antonio Lozano.

Categoría perdida

De las pistas certificadas, todas cuentan con la categoría B de la IAAF, la cual le da derecho a la instalación de organizar eventos regionales y continentales, ya que para una Copa del Mundo o Campeonato Mundial se necesitaría tener la clasificación A.

En México, la pista de Coatzacoalcos era la única con esta última clasificación; sin embargo, fue abandonada a tan sólo tres años de que se creó, y por ende, perdió la categoría.

“Es obvio que al no tener implementos deportivos, mantenimiento y condiciones de uso, pierden esa certificación. Con la menor modificación como el hecho de que se borren las marcas o se dañe la instalación, se les puede quitar.

“Así que en esos casos es necesario cumplir de nueva cuenta con los requisitos, que incluyen un pago de más de 40 mil dólares, que haya infraestructura hotelera alrededor y una pista de calentamiento similar de 200 metros”, especificó Lozano.

 Le sacan provecho

Tan sólo en la Ciudad de México existen 12 pistas de atletismo: tres en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), tres en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una en el Estadio Jesús MartínezPalillo, una en el Centro Nacional de Alto Rendimiento, una en la Escuela Superior de Educación Física (ESEF) y las demás en Milpa Alta, Magdalena Contreras y Xochimilco.

“Solamente para la creación de la pista se necesitan 10 millones de pesos; hablando de la pura instalación y equipamiento, es decir, sin el terreno”, indicó Antonio Lozano.

La mayoría de estos espacios sufre deterioro por la falta de mantenimiento, y en varios casos son utilizados para otros fines.

Un ejemplo es la ubicada en el Estadio de Guadalajara, la cual se creó para celebrar las pruebas de atletismo de los Juegos Panamericanos en 2011, pero que actualmente es usada como parte del campo de juego de los Charros de Jalisco.

En la Ciudad de México existe otro caso: la pista de atletismo del Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, la cual fue utilizada para llevar a cabo las pruebas de esta disciplina en los Juegos Olímpicos de México en 1968, y que hoy es ocupada para celebrar eventos espontáneos o de meta en las carreras de 10 kilómetros o el Maratón Internacional de la Ciudad de México; fuera de eso, la pista resulta un simple adorno.

“Hacemos una pista de atletismo que nos cuesta millones de pesos, pero no se generan condiciones para que ese deporte se desarrolle; lo que generalmente se practica es el futbol, que deja mucha ganancia a los que lo manejan”, declaró el presidente de la FMAA.

Una escuela de atletismo, posible solución

Los atletas mexicanos lamentan que este tipo de inmuebles se pierdan o se queden en el olvido. El saltador de altura Luis Rivera señaló que debería de existir un proyecto que sea redituable, y así las instalaciones tengan mantenimiento.

“Hay que entender que al final del día todo es negocio; mientras no podamos encontrar a alguien que haga redituable este deporte, ya sea a través de eventos de muy buen nivel, de creación de escuelas y publicidad, pues simplemente no será posible”.

“Es una lástima, porque el de Guadalajara era un estadio excelente (recientemente perdió la certificación). Sin duda, era de las mejores pistas no sólo en México, sino de Latinoamérica”, mencionó Rivera.

Incluso, dicha infraestructura en mal estado perjudicaría al atleta, ya que en sus entrenamientos podría sufrir una lesión.

“Cuando la pista está muy dura podemos pisar mal y tener algún tipo de lesión, por lo tanto, se le debe dar un buen mantenimiento”.

“Cuando entrenaba en Ciudad Juárez, en el estadio de futbol de Coras, no nos dejaban pisar el pasto del campo, ya que era para el uso exclusivo de su equipo. Hay deportes a los que se les da prioridad, y nosotros tenemos muchas limitantes”, dijo la velocista Zudikey Rodríguez.

La FMAA cuenta con un proyecto para hacer escuelas de atletismo, donde cada una debe de tener, mínimo, dos mil personas, con 20 entrenadores, es decir, 200 alumnos por entrenador, y con lo que se genere, mantener en buenas condiciones una pista.

“Esas escuelas deberán de cobrar un promedio de 100 pesos mensuales, y con dos mil clientes ya se recolectarían 200 mil pesos; un entrenador tiene que ganar por cuatro horas al día no menos de seis mil pesos mensuales”, explicó Antonio Lozano.

Sin embargo, el principal problema es iniciar el proyecto, pues primero se debe invertir en la creación de una pista de atletismo o recuperar alguna de las que existen, algo muy complicado de hacer por la falta de presupuesto y los intereses personales de quienes tienen en su poder las instalaciones.

“Ahorita todas tienen dueño y se debe pelear para recuperarlas. Entonces es mejor iniciar con un proyecto real donde haya metas a corto, mediano y largo plazo. Además, se debe de contar con autogenerados para que esa instalación pueda ser utilizada al 100%, como ocurre en otros países”.

“En España tienen escuelas y procesos de desarrollo con seguimientos y continuidad, mientras que el atletismo en Estados Unidos es a nivel educacional y dispone de suficientes planteles”, señaló Lozano.

De darse el proyecto, el federativo indicó que el atletismo mexicano no dependería de nada.

“Sin este proyecto seguiremos albergando la esperanza de conseguir medallas de vez en cuando, es la verdad; esperar que en cada Olimpiada prendamos veladoras y que algunos de nuestros diamantes en bruto nos dé una presea”, declaró el federativo.

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