Investigaciones

La evolución de los invasores en la CDMX

DESALOJO 3

Organizaciones populares han perfeccionado un modus operandi para adueñarse de terrenos con vacíos legales o abandonados.

En la zona sur de la Ciudad de México, distintas organizaciones populares profesionalizaron su forma de invadir grandes extensiones de terrenos, con el objetivo de evitar futuros pleitos legales y ser desalojados a corto plazo.

Su principal blanco son las delegaciones como Xochimilco, Tlalpan y Tláhuac, debido a que en estas zonas existen predios de grandes dimensiones con vacíos legales o que se encuentran abandonados.

Su forma de operar es simple: se agrupan en células de 50 a 80 personas, quienes eligen uno de estos sitios y lo toman por la fuerza, en la mayoría de las ocasiones.

La diferencia es que ahora cuentan con información de primera mano de dependencias como el Registro Público de la Propiedad y de Comercio de la Ciudad de México, la complicidad de los jefes delegacionales y ayuda de partidos políticos.

El modus operandi fue perfeccionado por el Frente Popular Francisco Villa, el cual centró sus “acciones” en Tláhuac, donde, de octubre de 2015 al último trimestre de este año, se registraron más de 15 invasiones, todas ellas en terrenos con las particularidades antes mencionadas.

Uno de estos casos se presentó el 12 de julio pasado, cuando cerca de mil 200 militantes de esa organización tomaron por la fuerza un predio en la colonia Selene, delegación Tláhuac, tras alegar tener un amparo que les daba posesión del inmueble.

En aquella ocasión, el grupo invasor estuvo liderado por Elí Homero Aguilar, representante de la organización Amos, quien se erige como una de las principales cabezas intelectuales de estos actos en la demarcación.

Este hecho no es aislado, ya que organizaciones como la Asociación Civil Vecinos y Colonos de Maravillas AC calcularon que durante la administración del jefe delegacional Rigoberto Salgado Vázquez se despojaron a cerca de 15 ejidatarios de sus propiedades.

Pero fue en las celebraciones del Día de Muertos cuando se encendieron los focos rojos, ya que más de 100 individuos armados desalojaron a una familia de un predio conocido como Potrero el Grande, bajo el mismo argumento: problemas jurídicos.

Los rijosos ingresaron y violentaron a una familia que se encontraba en el sitio; la amenazaron y ordenaron abandonar el lugar sin que tuviera oportunidad de tomar sus pertenencias.

“No podemos permitir que las invasiones y despojo de nuestro patrimonios sean el pan de cada día y se expanda ante la complacencia de las autoridades capitalinas y del Gobierno delegacional”, advirtió la asociación vecinal.

Leonel García, una de las personas que permanecían al interior del inmueble durante la gresca del 1 de noviembre, precisó que fueron dos grupos de aproximadamente 50 personas que arribaron para apoderarse del terreno, el cual no cuenta con papeles en regla.

A pesar de las denuncias por desalojo, para el jefe delegacional de Tláhuac, Rigoberto Salgado, estas acciones obedecen únicamente a litigios de organizaciones populares y particulares que promueven con antelación, por lo que descartó que las mismas sean invasiones.

“Existen una serie de litigios que un juez determinó sobre un bien inmueble, y una vez que eso sucede se ordena a la fuerza pública que se le otorgue la posesión de la propiedad al litigante, aunque a eso los vecinos le llamen invasión o desalojo”, criticó.

Datos de la demarcación revelan que, hasta noviembre de este año, se tienen sólo cuatro litigios de desalojo; sin embargo, esta casa editorial realizó un conteo a partir de testimonios de vecinos y organizaciones, los cuales arrojaron más de 32 invasiones en lo que va de 2016.

El pan de cada día

Una de las situaciones que detonó ese fenómeno es la omisión de las autoridades delegacionales para atender y dar solución a las denuncias de vecinos y propietarios, las cuales se incrementaron en el primer semestre de este año.

Tal como sucedió con un predio en el pueblo de Santiago Zapotitlán, ubicado en Tláhuac, que por 42 años se le utilizó como espacio deportivo de la comunidad, pero que fue expropiado por un particular, quien alegó ser el dueño de éste.

Residentes de la zona aseguran que el terreno fue cedido por las autoridades con la idea central de que se usara como una cancha de futbol pública y para que los pobladores realizaran actividades físicas.

El Big Data Mx llevó a cabo un recorrido por el lugar y constató que el predio se encuentra custodiado por varias personas, quienes impiden el acceso a la zona deportiva.

Además, se observó material de construcción al exterior del inmueble, y vecinos aseguraron que ahí se pretende levantar un complejo habitacional para dar vivienda a decenas de militantes de organizaciones populares.

“Hay una clara invasión y violación a la ley; la forma de invadir terrenos es la misma que en otros poblados, y en este caso nos quitaron un espacio que era de la comunidad de Santiago Zapotitlán”, afirmaron.

En respuesta, Salgado Vázquez sólo se limitó a decir que revisarán cada denuncia de invasión a predios en su administración, aunque descartó que se trate de un problema grave en la delegación que gobierna.

Ahí te hablan compadre

En Xochimilco, los desalojos e invasiones a los predios se registran, en su mayoría, en suelo de conservación y áreas naturales protegidas, donde, de igual manera, organizaciones populares se ven involucradas constantemente.

Datos de asociaciones vecinales arrojan que en esta demarcación se tienen contabilizadas 145 invasiones a terrenos y propiedades entre 2015 y 2016. El inconveniente es que ahora los invasores se respaldan con papeles presuntamente que acreditan la posesión de las tierras.

Incluso, el delegado, Avelino Méndez Rangel, aceptó un alza de asentamientos humanos irregulares en varios poblados y colonias de la demarcación, aunque aseguró que trabaja en el tema para evitar que el problema se le salga de las manos.

“Si bien es cierto que las invasiones son una preocupación desde hace varios años, ahora incrementaron su actividad en esta zona, debido a que aquí no hay tanta demanda de vivienda y existen muchos terrenos sin documentos”, precisó.

En Tlalpan, la situación es similar, pues Antorcha Campesina acentuó su presencia en distintos poblados de la demarcación que gobierna Claudia Sheinbaum.

Una de las zonas más afectadas por este modus operandi es la colonia Mesa de los Hornos, ya que autoridades delegacionales intentaron desalojar un predio, tras un reporte de la presencia de organizaciones populares en casas abandonadas.

En ambos casos, las administraciones fueron superadas, las cuales excusan falta de apoyo por el Gobierno de la Ciudad de México y problemas territoriales, ya que la colindancia con otras delegaciones obliga, en la mayoría de las ocasiones, a que se “echen la bolita” unos a otros.

1 Comentario

1 Comment

  1. MEMO

    enero 11, 2017 at 2:38 pm

    Bandas y grupos financiados por los jefes delegacionales de Morena, no nos hagamos tontos, pero sigan votando por ellos.

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