26 de Septiembre de 2017
Investigaciones

La condena de rentar toda la vida

A pesar de los mejores créditos, los altos costos hacen inaccesible la adquisición de una morada en la capital del país y, en consecuencia, sólo queda la opción del alquiler, la cual también se está disparando.

Adquirir una vivienda en la Ciudad de México pasó de ser una meta complicada a una misión imposible.

Y es que el costo de los departamentos en la capital del país subió más de 16% durante el primer trimestre de este año por el encarecimiento de los materiales de construcción, los cuales, a su vez, se elevaron 21.6% debido al comportamiento del dólar. Tan sólo la varilla aumentó su valor 20.2%, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Como referencia, en 2016, el precio promedio por metro cuadrado de un departamento era de entre 20 y 25 mil pesos; sin embargo, su valor ahora va desde los 23 mil 200 hasta 29 mil pesos.

En el caso de la vivienda residencial –uno de los segmentos con mayor plusvalía–, el costo pasó de 70 mil y 80 mil pesos a 92 mil por metro cuadrado, en promedio.

De acuerdo a un informe de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), los precios de vivienda popular continuarán en ascenso, pues la oferta-demanda se mantiene al alza.

Freno a la construcción

No obstante, ante los elevados costos, la Asociación Mexicana de Profesionistas Inmobiliarios (AMPI) prevé una desaceleración en la edificación de vivienda popular.

Su presidenta, Beatriz Gamboa Lago, precisó que aunque la demanda es alta en la capital del país, los créditos aún resultan insuficientes para el grueso de la población, la que, en su mayoría, depende del préstamo que le otorgue el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit).

“Los inversionistas mexicanos siguen confiando en los ladrillos. En la AMPI vemos que a pesar de todo, la inversión inmobiliaria es segura, aunque en la vivienda popular se vivió una desaceleración”, reconoció.

Ante esta problemática, el Infonavit anunció en fechas recientes que aumentaría en 70% el monto máximo de crédito para los trabajadores a partir del segundo semestre de este año, con el objetivo de permitir a los afiliados acceder a un mayor financiamiento para sus viviendas.

Con este nuevo esquema, los empleados obtendrán conforme a sus ingresos un monto máximo de hasta 1.7 millones de pesos, en lugar de los 922 mil que tenían como tope.

in embargo, con los nuevos aumentos, un departamento de 75 metros cuadrados valdría aproximadamente dos millones 200 mil pesos, es decir, aun con el crédito máximo más reciente sería insuficiente.

¿Y las rentas Apá?

Analistas de propiedades.com afirmaron que el mercado de la vivienda en renta mantendrá una tendencia al alza en los precios, principalmente por una mayor demanda de la generación millennial, la poca oferta que existe, la devaluación del peso frente al billete verde y aumentos en tasas de interés.

Esto ocasionó que entre enero y agosto de 2016, los precios del alquiler se dispararan hasta 10%, respecto al mismo periodo del año anterior.

Un estudio del portal inmuebles24.com señala que las zonas donde más subió el costo de la renta son: la colonia Del Valle Norte, con 9.6%; seguida de la Condesa, con 8.6%; Las Águilas, con 8.3%; la Roma Norte, con 8.1%; Del Valle Sur, con 7.8%; además de Narvarte Poniente y Lomas de Chapultepec, con 7.6% en ambos casos.

Se quedó corta Ley de Vivienda  

Para especialistas en materia de desarrollo urbano, la recién publicada Ley de Vivienda de la Ciudad de México no solucionará el déficit que existe. La nueva norma, promulgada en marzo de este año, nació con el objetivo principal de garantizar que los habitantes de la capital tengan acceso a vivienda digna y se promueva una urbanización inclusiva y sostenible.

El jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, se comprometió a que dicha ley permitirá incentivar la construcción de manera ordenada en la metrópoli.

Sin embargo, para el urbanista Alberto Dimitri, la nueva normatividad dejó en el limbo el principal obstáculo al que se enfrentan los capitalinos a la hora de comprar una vivienda: el costo.

“Está disfrazada la Ley de Vivienda; de poco beneficiará a las personas que busquen adquirir un departamento con su créditos, pues los costos siguen por los cielos y bajo candados donde únicamente la clase media tiene posibilidad de comprarlos”, detalló.

Lydia Álvarez, presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), delegación Valle de México, resaltó que la industria inmobiliaria se enfrenta al alto costo del suelo, la especulación de los tenedores de tierra y a la presión vecinal.

Esto ha detonado que el sector viva su época más contrastante, al registrarse los precios más altos de su historia, la reducción de la venta de vivienda de interés social y el desprestigio de los desarrolladores, externó.

“Todos estos factores han hecho que la vivienda de interés medio alto, alto y residencial presente un repunte sin precedentes en la urbe, pero la vivienda social es contrastante; continúa a la baja”, refirió.

Además, la oposición vecinal a diversos proyectos ha generado la impresión de que todos los desarrolladores son “depredadores de la ciudad”, visión que, afirmó Álvarez, es errónea. Datos de la Canadevi revelan que en 2016 sólo se confirmaron 18 casos de lesividad, es decir, desarrolladores que sí violaron leyes.

Paradójicamente, dijo, cuando un grupo de vecinos detiene una obra, el costo del suelo se encarece y, por ende, los precios de la vivienda se elevan. “Cuando creen que ganaron una batalla, en realidad sólo lograron aumentar el valor del suelo”, declaró la presidenta de la Canadevi.   

La Norma del olvido 

Tras varias prórrogas para mantener suspendida la Norma 26 de vivienda en la Ciudad de México hasta el próximo 30 de junio de este año, una ley emergente que se analiza en la Asamblea Legislativa podría ser el plan B para impulsar la de tipo popular en la capital.

Dicha legislación incentivaría la construcción de vivienda para más de 20 mil trabajadores del Infonavit y del Fovissste.

La Norma 26, publicada el 23 de enero de 2013, impulsa la edificación de departamentos sustentables y de interés social en la capital del país, ante lo cual se establecieron zonas específicas para su levantamiento, el cual debe cumplir con ciertas características en extensión y costo.

Sin embargo, los abusos de los desarrolladores inmobiliarios y la proliferación de unidades habitacionales de alto costo provocaron que el Gobierno capitalino la suspendiera indefinidamente.

La nueva propuesta que analizan los diputados locales establece que el dueño de la vivienda no pueda vender el inmueble durante los primeros siete años, lo que para expertos sería contraproducente, ya que esto ataría de manos a los propietarios que necesiten ponerla a la venta por diversas cuestiones.

“Nosotros estamos peleando eso fuertemente, porque tal vez el dueño de la vivienda requiera cambiar su residencia por situaciones de trabajo o incluso vender a causa de un imprevisto personal”, sostuvo Adrián Téllez, experto en sinodales de urbanismo.

Entre las principales características que tendría la legislación que reemplace a la Norma 26 se encuentran la obligatoriedad de la consulta vecinal para la aprobación de la construcción de vivienda, lo cual impondría a todas las inmobiliarias contar con todos los permisos y trámites administrativos en regla.

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