25 de Septiembre de 2017
Investigaciones

La calidad del aire en la CDMX es más limpia que hace 27 años

Contrario a lo que se piensa, la calidad del aire en el ex Distrito Federal ha mejorado en las últimas dos décadas, el endurecimiento de medidas ambientales es la fórmula.

A pesar de que en los últimos 15 meses se registraron 13 contingencias ambientales en la capital del país, la calidad del aire de la Ciudad de México es más limpia que hace 27 años.

Esto se debe a que el Gobierno de la Ciudad de México implementó una agresiva política ambiental, la cual, en lugar de contener, busca llevar la polución a su mínima expresión.

Para ello se endurecieron los índices de medición de calidad del aire, con la finalidad de que las emisiones de contaminantes bajen gradualmente, a través de los programas de contingencia ambiental.

En 1998, una precontingencia ambiental se establecía cuando los niveles se encontraban entre los 200 y 239 puntos del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca) y la Fase I de Contingencia superaba los 240 puntos Imeca; se suspendía si los niveles eran menores a 180.

A partir de julio de 2016, se eliminó la precontingencia y se decretó Fase I cuando los niveles alcanzan los 150 puntos Imeca y Fase II al rebasar los 200 puntos.

De esta manera, si desde 1990 se hubiera implementado este límite, en ese año se habrían tenido 281 días de contingencia, con base en datos del Sistema de Monitoreo Atmosférico de la Ciudad de México.

Esto debido a que dicho monitoreo señala que ése fue el número de días en los que se registraron concentraciones contaminantes mayores a 150 puntos Imeca.

Los años de 1991 y 1998 tuvieron 315 y 303 días con más de 150 puntos Imeca, respectivamente. En 1992 hubo 290 días, en 1995 se registraron 287 días, en 1996 hubo 268, en 2000 existieron 248, en 2003 bajaron a 119, 2008 tuvo 27, en 2010 se presentaron 20 y en 2016 sólo hubo 18 días.¿Por qué la sanción a los autos?

El Centro de Transporte Sustentable indicó que los vehículos en circulación son responsables de 90% de las emisiones de monóxido de carbono (CO) y entre 50 y 80% de las emisiones precursoras de ozono (óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles).

Es por ello que durante la Fase I de Contingencia Ambiental se aplican medidas restrictivas para automóviles y recomendaciones generales a la población con el objetivo de evitar que realice actividades físicas al aire libre en los horarios de mayor concentración de contaminantes, que son de 13:00 a 19:00 horas debido a la radiación solar.

La titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Tanya Müller, explicó a El Big Data MX que las contingencias ambientales son una medida preventiva para evitar que las emisiones contaminantes se disparen en dicho horario.

Destacó que la Ciudad de México tiene niveles de ozono similares a los de la Costa Sur de California, en Estados Unidos, y está por debajo de urbes mexicanas como Monterrey, Silao o Irapuato.

Según el Índice sobre la Contaminación y Calidad del Aire 2016, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Monterrey, Toluca y Salamanca fueron las metrópolis más contaminadas del país, seguidas de León, Irapuato y Silao.

Destaca que en el listado de las ciudades más contaminadas de la nación, el ex Distrito Federal se encuentra en el séptimo lugar y le siguen Guadalajara y Puebla.

“El problema de la polución es nacional y global, pero no todas las urbes miden en tiempo real los contaminantes y no todas ponen la información de todos los emisores (contaminantes)”, señaló Tanya Müller.

Sin embargo, la funcionaria capitalina aclaró que la CDMX posee la red de monitoreo más robusta, que mide tanto ozono como las PM10, PM2.5, monóxido de carbono, óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno.

Esto permite a las autoridades capitalinas tener pronósticos de la calidad del aire y tomar decisiones como las contingencias ambientales, mientras en otros lugares simplemente son omisos.

Onda de calor, la gota que derramó el vaso

El 15 de mayo pasado, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) declaró Fase I de Contingencia Ambiental, la cual se extendió por cinco días, ya que los puntos Imeca no descendían.

Esto volvió a encender los focos y a cuestionar las políticas ambientales de la capital. No obstante, especialistas en la materia explican que en este tipo de fenómenos también influyen cuestiones meteorológicas y geográficas.

Elda Luyando, investigadora del Centro de Ciencias Atmosféricas de la UNAM, explicó que los periodos de calor, especialmente entre marzo y mayo, generan un ambiente propicio para la acumulación de gases contaminantes.

Esto origina una estabilidad atmosférica, es decir, poca corriente de aire (rachas menores a dos metros por segundo), por lo que gases como el óxido de azufre y de zinc, el ozono, monóxido de carbono, así como las PM10 y PM2.5 tienden a aumentar sus niveles al no existir una vía de escape.

“La ola de calor presentada desde el 15 y hasta el 20 de mayo pasado provocó un anticiclón que no permitió que los gases se disiparan como en alguna otra época del año”, detalló la especialista.

Indicó que a diferencia de otros años, en este periodo se registraron siete días continuos con temperaturas superiores a los 30 grados centígrados en la capital, fenómeno que no se presentaba desde 2009 o en 1998 con el fenómeno del Niño.

“De febrero a mayo tenemos temporada de ozono, por la ausencia de vientos y radiación más alta, lo que contribuye a la formación de óxido de nitrógeno y de emisiones volátiles de los vehículos”, agregó la secretaria de Medio Ambiente capitalina.

Müller explicó que en días con vientos muy intensos, de cuatro a siete metros por segundo, se reduce el ozono, pero cuando éstos bajan, los niveles de ozono se disparan.

A esto se suma que la ciudad es una cuenca, lo que impide una fácil dispersión de los contaminantes, razón por la cual se endurecen las medidas con la finalidad de cuidar la salud de los capitalinos.

Las acciones

Durante esta administración se actualizó el Inventario de Emisiones Contaminantes Atmosféricos de la Ciudad de México, instrumento estratégico que facilita el análisis en la calidad del aire y permite localizar las fuentes emisoras y la cantidad de cada una de estas partículas.

Esto colocó a la capital de la República al nivel de ciudades como París o Vancouver, por lo que incluso recibió un reconocimiento en 2016 del C40.

A través de este inventario, las autoridades capitalinas pueden realizar pronósticos incorporando cuestiones climatológicas, vientos, nubosidad y radiación solar, además de medir las emisiones de los vehículos y la industria.

“Estamos trabajando para reducir los días con índices mayores a 151 puntos Imeca con acciones regionales para homologar verificaciones, dar mantenimiento al parque vehicular, regulación para industrias que generan compuestos orgánicos volátiles y ampliar la infraestructura para bicicletas”, explicó Müller.

Destacó que a inicios de esta administración se contaba con 30 ecopatrullas y 20 ecoguardas, pero actualmente existen 80 patrullas y 100 ecoguardas para reforzar la vigilancia ambiental.

Indicó que el parque vehicular de la Ciudad de México tiene, en promedio, ocho años de vida, pero se ha trabajado para renovar el oficial, sobre todo el de recolección de basura.

“Había camiones de basura del año 1970, por lo que se hizo una inversión para contar con un parque renovado y que no emita contaminantes”, agregó.

Tanya Müller reafirmó que también se mejoró el sistema de verificación vehicular, el cual se considera más estricto que en otras entidades.

Explicó que el software utilizado en la capital es manejado desde un área central, donde llega la información de los 67 verificentros.

“Si detectan alguna anomalía o falla en el sistema, inmediatamente se procede a checar las condiciones de operación y, en algunos casos, se suspende la línea de medición, con lo que también combatimos actos de corrupción”, señaló.

Destacó que es importante que la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) homologue políticas públicas en la materia, para que entidades aledañas regulen la verificación vehicular, ya que sus emisores perjudican gradualmente las condiciones del aire en la capital.

Por su parte, la directora general de Gestión de Calidad del Aire de la Sedema, Beatriz Cárdenas, aseguró que durante el Foro Internacional de Beijing para Acciones Metropolitanas del Aire Limpio, celebrado el mes pasado, la capital de la República fue reconocida como una de las metrópolis que más avances muestra en cuestión de calidad del ambiente.

Dijo que la Ciudad de México cuenta con más de 35 años documentados sobre la calidad del aire, lo que la vuelve uno de los lugares donde se tienen mejores registros en la materia.

Müller, Cárdenas y Luyando coincidieron en que se deben mejorar las políticas públicas para obtener un aire limpio, el cual se puede considerar hasta en 80 puntos Imeca.

Ellas afirmaron que todavía hay muchas acciones por realizar, y por ello destacaron que se debe tomar el ejemplo de otras urbes para mejorar las alternativas de movilidad y reducción de gases de efecto invernadero.

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