Investigaciones

Guerreros Unidos tenía red de comunicación

Celulares

La organización criminal contaba con una red de información a través de teléfonos celulares con whatsapp y hasta un jefe de comunicación

Uno de los fundamentos de la Procuraduría General de la República (PGR) para las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa es el decomiso de 98 teléfonos celulares de integrantes de Guerreros Unidos, quienes se coordinaron para cometer la agresión contra los estudiantes.

Con base al expediente desclasificado sobre la averiguación previa por el secuestro y homicidio de los normalistas, las operaciones no sólo se perpetraron entre la noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre del 2014, sino posteriormente a estos hechos, donde se siguió dando órdenes e intercambio de información sobre los acontecimientos en Iguala.

“El 26 de septiembre me encontraba halconeando en el Centro, como a las seis de la tarde me mandó un mensaje me decía que viera que hacían los ayotzinapos que llegaron en un Estrella de Oro y una Urban”, declaró ante el Ministerio Público Federal, Antonio Ríos.

Incluso, a través de aplicaciones de mensajes de texto cómo WhatsApp y BlackBerry, al menos tres integrantes de Guerreros Unidos recibieron órdenes de vestirse de blanco y acudir a la marcha que se registró días después en Iguala para exigir la aparición de los normalistas.

Entre los aparatos asegurados también se encuentran los teléfonos que utilizó el entonces presidente municipal José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, donde se hace un cruce de llamadas con algunos integrantes del grupo delictivo.

Dicha red contaba con un “jefe de comunicación” como lo refirió uno de los detenidos, quien se presume era el administrador de los grupos, y de los canales, y claves por los cuales se daban las instrucciones, no sólo para la agresión contra los estudiantes, sino en otras actividades delictivas realizadas en el municipio y sus alrededores vinculadas con la delincuencia organizada.

Los aparatos de teléfono estaban principalmente en poder de los denominados “halcones”, vendedores y distribuidores de droga, sicarios y sus mandos, coordinados y controlados por el denominado “jefe de comunicación” .

A través de los análisis periciales en materia de comunicaciones y la “extracción de información forense”, se estableció que las acciones fueron dirigidas a través de esta tecnología, así como las órdenes para secuestrar, y posteriormente calcinar a los jóvenes, aunque los expertos de la Corte Interamericana dicen que así no sucedieron los hechos.

“Ese mismo 27 de septiembre, entre las 16:00 y las 16:30 horas recibí un mensaje en el cual me ordenaba El Cepillo y/o Terco, que me presentará en la casa de Pato para salir en la estaquitas rumbo al basurero para ir a limpiar el lugar”, declaró un sujeto apodado El Jona.

De dichos aparatos, no sólo se sustrajeron los mensajes, sino las agendas, contactos, videos, fotografías y demás información utilizada por la PGR para sustentar las acusaciones en contra de los implicados.

Asimismo, se logró obtener pruebas incriminatorias en contra de otros integrantes de Guerreros Unidos vinculados con actividades de delincuencia organizada y no sólo con la desaparición de los estudiantes, por ello, sólo el 60 por ciento de los detenidos está directamente involucrado con el caso Ayotzinapa, y el resto con otras actividades delictivas.

El teléfono celular o BlackBerry, con servicio de internet, era catalogado como una herramienta de trabajo, y cada que uno de los sujetos era enrolado, le entregaban un aparatos para permanecer comunicado y controlar sus acciones delictivas.

A los halcones se les depositaba a sus teléfonos 200 pesos semanales de crédito únicamente para que reportaran la presencia de militares, marinos , Policía Federal o personas desconocidas y con actitud sospechosa.

“El Jefe de halcones me reportaba los pins, o sea mensajes de BlackBerry, me decía si venían los militares o la estatal, siendo que nunca me detuvieron por tener droga gracias a los mensajes”, dijo uno de los detenidos dedicado a la venta de drogas.

“Un mensaje por BlackBerry en el que indica, a todos los que estábamos con pin, que estuviéramos alerta con los ayotzinapos porque supuestamente entre ellos venían Los Rojos”, confesó ante el MP otro de los detenidos.

Una vez que los estudiantes fueron sometidos Gildardo López Astudillo, El Cabo Gil, avisó a Sidronio Casarrubias Salgado, líder del Cártel por el mismo medio.

“Aproximadamente a las 03:00 horas, recibo un mensaje a mi equipo BlackBerry de parte de El Gil, quien me dice que está la fiesta en grande ya que se habían metido Los Rojos… En esa misma conversación me dice que los 17 Rojos ya se habían ido al agua”, narró Casarrubias en sus declaración

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