Investigaciones

Grandes obstáculos para gente pequeña

talla chica 3

El 25 de octubre se conmemoró el Día Mundial de las Personas de Talla Baja, y en el DF no hay políticas a favor de este sector de la sociedad

“Hay personas que no nos ven y quienes no nos quieren ver”, así lo dice Esthela Patiño Tovar, quien con 1.20 metros de estatura, todos los días se enfrenta a una ciudad que no está diseñada para gente pequeña.  Esthela tiene acondroplasia –una condición que no permitió el crecimiento de sus cartílagos de manera normal–, pero eso no es impedimento en su vida: es abogada, trabaja y se divierte, pese a las miradas curiosas que siempre la acompañan.

Los retos son muchos. Y ella, como las más de mil personas de talla baja, que se estima hay en el Distrito Federal, levanta la mano para exigir sus derechos y hacerse visible en la ciudad capital.

“Mi vida ha tenido momentos complicados como superar 32 operaciones en los pies y  las burlas en la infancia, pero también ha sido fácil porque siempre he contado con el apoyo de mi familia para hacerme independiente”.

“Cursar la primaria y la secundaria fue lo más difícil; te empiezas a dar cuenta de que no creces como los demás, y te preguntas por qué tú no creces como todos, por qué se burlan de ti si tú no le haces mal a nadie”.

Esthela ya ha superado esas preguntas, acepta su realidad y se adapta, aunque la discriminación continúa…

En 2013 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó reformas al artículo 4º de la Ley para la Integración al Desarrollo de las Personas con Discapacidad del Distrito Federal, para que la gente de talla baja sea considerada con discapacidad. El hecho fue un avance –dice Esthela–, pero no una solución.

“La discriminación continúa y no sólo de la gente, sino del mismo Gobierno que no nos da empleo y nos deja como única opción ser actores y trabajar en circos pese a que hay profesionales; el problema es que no nos dan oportunidades”.

La travesía de Esthela comienza al subirse al camión. Para lograrlo tiene que pararse en la banqueta o sobre un tope, de lo contrario hará uso de su abdomen para apoyarse. Ella nunca usa el Metro; le tiene pavor porque una vez la tiraron y aplastaron.

También sufre para ir al banco; la ventanilla es muy alta, no puede utilizar los cajeros automáticos porque simplemente no los alcanza; “todo es más complicado, pero no imposible”, dice la mujer.

Casos hay muchos

Bruno Rojas García tiene ocho años y no mide ni el metro de estatura. Dice que él puede hacer “casi” todo, pero reconoce que en ciertas cosas necesitará siempre la ayuda de sus padres. Cursa el tercer grado de primaria y ha tenido que explicar en diversas ocasiones su condición física.

“La acondroplasia es algo que no te deja crecer bien; vas a ser de talla pequeña, pero eso no significa que no puedas hacer las cosas. Yo puedo hacer casi todo”.

Bruno quiere ser “doctor de huesos para ayudar a los de talla baja”, también realizar doblaje, actuar, cocinar y desempeñarse como científico, dice que a veces recibe burlas, pero exige que no lo hagan.

“Cuando no puedes hacer algo le pides ayuda a otra persona, y si no quiere, pues le dices a otra, y si no, pues te llevas un banquito, y listo”.

Rodrigo Rojas, padre de Bruno, explica que la condición de las personas de talla baja no es una enfermedad, sólo una característica. Reconoce que lo más difícil es generar consciencia social, evitar las burlas y los señalamientos.

Los pendientes

Este 25 de octubre se conmemoró el Día Mundial de las Personas de Talla Baja; el objetivo es eliminar estigmas, exigir respeto y levantar la mano para hacerse visible.

La acondroplasia es un trastorno genético del crecimiento de los huesos, que ocurre en uno de cada 25 mil nacidos vivos. El término “persona de talla baja” se refiere a los individuos con algún tipo de enanismo y existen más de 200 tipos.

Haga clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Lo más leído

El archivo público

Copyright © 2015 El Big Data.

To Top