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Escuela de bandidos

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La falta de oportunidades educativas, laborales y económicas hace de los jóvenes un blanco fácil para los grupos delictivos.

Los niños y adolescentes se han convertido en el eslabón más débil de la sociedad frente a la delincuencia organizada, ya que en México la cultura de la ilegalidad es uno de los negocios mejor remunerados. 

Estudios de organizaciones civiles –especializadas en trata de personas– revelan que la ausencia de oportunidades implica a jóvenes en delitos como la prostitución infantil, la pizca de droga en el campo, sicariato y hasta robo de autos. 

El argumento es que los jóvenes abandonan su seno familiar ante la falta de expectativas de crecimiento educativo, laboral o económico en sus lugares de origen; optan por la delincuencia como el único camino para salir adelante.

Para los especialistas en la materia, detrás de este fenómeno criminal, que va en aumento, hay una “superestructura de impunidad y protección” desde las propias instituciones encargadas de investigar y castigarlo, dificultando el rescate de las víctimas.

Incluso, en los procesos que se han iniciado desde que fue publicada la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos, en 2012, ningún servidor público ha sido detenido, sometido a proceso y menos sentenciado.

“A pesar de registros continuos de una extensa complicidad oficial, las autoridades no reportaron procesos o sentencias en contra de empleados de Gobierno desde 2010”, se denunció en el último informe especial sobre Trata de Personas en México del Departamento de los Estados Unidos.

Por su parte, la Oficina de la Defensoría de los Derechos de la Infancia AC (ODDI) tiene documentados casos de adolescentes ausentes de sus hogares, que son ubicados en otras entidades o en el extranjero y como miembros de bandas delictivas.

“La juventud está en más riesgo por la mayor exposición a las redes de delincuencia organizada y por las características del desarrollo infantil-juvenil, como por los ambientes carentes en los que la mayoría de jóvenes se desarrollan; no hay alternativas laborales atractivas”, dijo la directora de la ODDI, Margarita Griesbach.

Explicó que a través de esa organización fueron detectados los jóvenes que dejaron sus hogares en la Ciudad de México para enrolarse con grupos delictivos que operan en el Estado de México, Puebla, Veracruz, Hidalgo y Chihuahua.

Aclaran que no fueron propiamente plagiados para dedicarse a actividades ilícitas; hubo una enajenación o corrupción de menores, pues a su edad es difícil definir entre lo que está bien hecho y lo que no; cualquier ocupación que deje dinero será bienvenida.

El estudio México Reporte de Trata de Personas 2015, del Departamento de los Estados Unidos, detalla que hombres, mujeres y niños mexicanos son explotados en labores forzadas de agricultura, servicio doméstico, manufactura, proceso de alimentos, construcción, economía informal, mendicidad y venta callejera tanto en Estados Unidos como en México. 

Asimismo, prevalece el turismo sexual infantil, especialmente en áreas turísticas, así como en las ciudades fronterizas del Norte, cuya demanda proviene de Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental.

El documento refiere que el Gobierno federal reportó la identificación de mil 570 víctimas mexicanas de trata, sin distinguir cuántas lo fueron por labores forzadas y cuántas por trata sexual.

“Muchas personas afectadas en México a causa de dicha situación temían identificarse como víctimas de trata, y pocas buscaron remedios legales debido al miedo de represalias por parte de los tratantes, la carencia de servicios especializados o la falta de confianza en las autoridades”, señala el reporte.

Del total de víctimas, 4.8% es identificado en explotación laboral; 57.9%, en explotación sexual y 37.3%, en trabajos forzados.

A partir de la tipificación del ilícito de trata de personas en 2012, las autoridades federales iniciaron 253 averiguaciones previas y los estados comenzaron, por lo menos, 196 investigaciones por trata en 2014.

Las autoridades mexicanas reportaron la sentencia de tres tratantes a nivel federal, y por lo menos 108 a nivel estatal en 2014; de ellas 78 fueron en la Ciudad de México.

Esto representa un incremento respecto al número de condenas registradas en 2013, en el que no se dieron sentencias a nivel federal y sólo hubo 73 a nivel estatal, incluyendo 38 en la Ciudad de México.

Y aunque el DF cuenta con el mayor número de sentencias en contra de presuntos criminales, también enfrenta el descrédito de sus investigaciones por obligar a las personas que ejercen la prostitución a declarar en calidad de víctimas de trata, lo que deja ver a las autoridades de Estados Unidos la falta de seriedad y desconocimiento en el delito que se combate.

Mientras que esta casa editorial documentó –en su edición de octubre– cómo se realizan operativos espectaculares en los que detienen y encarcelan sólo a garroteros, cantineros y meseros.

 

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