Energías renovables, el negocio del futuro

17 abril 2017 6:00 am

Por Iván Iglesias

 

Actualmente el sistema energético en México se alimenta, en su mayoría, de recursos naturales no renovables; sin embargo, se podría disminuir esta dependencia y aprovechar el potencial de generación que ofrecen recursos como el sol, la tierra y el viento.

Aunque aún hay mucho por hacer para que las renovables se conviertan en una realidad plena, el Gobierno mexicano contempla que para 2024, 35% de la energía consumida en el país sea limpia.

Y es que México dispone de una amplia gama de fuentes renovables como la eólica, solar, geotérmica, biomasa e hídrica, de tal manera que la nación es sumamente competitiva y blanco de inversiones.

Muestra de ello son los precios pagados en licitaciones pasadas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por los parques eólicos de Oaxaca o la producción de biogás a partir de rellenos sanitarios en Nuevo León.

Las expectativas

Derivado del plan energético propuesto por la Secretaría de Energía federal, muchos son los organismos que han desarrollado planes de viabilidad en materia de aprovechamiento de energías limpias.

Tal es el caso del Plan Integral para el Desarrollo de las Energías Renovables en México 2013-2018, desarrollado por PWC –en colaboración con Climate Works Foundation, la Iniciativa Mexicana para las Energías Renovables y la World Wildlife Fund–, el cual estima que al instalarse más de 18 mil megavatios (MW) renovables y de cogeneración eficiente en 2018, se contribuiría no sólo a nuevas inversiones, sino al progreso social de las distintas regiones con recurso competitivo.

Este escenario incrementaría el PIB en más de 230 mil millones de pesos y crearía alrededor de 147 mil empleos.

“En términos medioambientales, su aprovechamiento situaría la participación de las energías limpias en 29% de la capacidad de generación y mitigaría la emisión de 21  toneladas métricas de dióxido de carbono (MtCO2)”, indican sus estimaciones.

También, de acuerdo a Climatescope –herramienta que evalúa la competitividad en el mercado de la energía limpia de 58 naciones en desarrollo–, México cada vez está mejor posicionado en materia de competitividad entre los países generadores.

En lo que respecta al clima para inversiones y financiamientos, el año pasado nuestra nación subió un lugar para llegar al puesto 11, debido principalmente a las inversiones en capacidad eólica.

“México es el cuarto mayor destino de inversión en energía renovable entre los países del Climatescope, detrás de China, Brasil y la India”, detalla su reporte 2016.

De 2006 a 2015, la nación recibió 17 mil 500 millones de dólares para proyectos de energía limpia y en 2015, México atrajo nuevo récord de inversión, con cuatro mil 100 millones de dólares dirigidos a programas de energía limpia.

Por su parte, en su informe anual sobre perspectivas en este tipo de energías, la Agencia Internacional de Energías Renovables afirma que México podría generar para 2030 hasta 46% de su electricidad desde fuentes renovables.

Para alcanzar esa suma, el país tiene capacidad de producir 26% de su energía de fuentes eólicas y solares, 12% de hidroeléctricas, 5% de energía geotérmica y 2.5% de biomasa.

“Esto le permitiría –afirma la Agencia Internacional– reducir para 2030 en 62% la demanda de carbono, 21% la de gas natural y 6% la de petróleo”.

 La fuerza del viento

En particular, la eólica, de ser una fuente de energía eléctrica emergente hace apenas 20 años, hoy se ha expandido hacia un negocio de rápido crecimiento. 

Los costos de su generación se han reducido durante los últimos tres lustros y actualmente son competitivos en comparación con fuentes convencionales de energía.

Por ejemplo, entre 2015 y 2018, según Mexico WindPower, se estiman inversiones superiores a 12 mil millones de dólares en este rubro y se espera que en la próxima década superen los 20 mil millones.

Según cifras de la Asociación Mexicana de Energía Eólica, los costos de generación se han reducido de forma considerable en los últimos 15 años, al grado de alcanzar competitividad en comparación con fuentes convencionales de energía.

La inversión en infraestructura, productos y procesos a favor del desarrollo de la energía eólica genera ventajas competitivas que pueden capitalizarse para que las empresas reduzcan costos energéticos y sean rentables.

En México existen incentivos importantes. Actualmente diversas empresas ya tienen un papel importante en el contexto de generación y uso de la energía del viento, por lo que se puede mencionar a Acciona, Demex, EDF, Femsa-Macquarie, Gamesa, Iberdrola, Peñoles, WalMart, Grupo Bimbo, Grupo Modelo, Mittal, Cemex y Grupo Herdez.

En materia de captación de inversiones, las cosas parecen ser impulsadas favorablemente incluso desde el Gobierno federal. El responsable de la Secretaría de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, especifica que las subastas son una herramienta que instaura mecanismos efectivos para la promoción de inversiones a largo plazo y el establecimiento de nuevos generadores de actividad económica en el territorio nacional; en este caso específico, en el ámbito de la energía limpia.

De acuerdo con el funcionario federal, de aquí a 2019, un total de 34 compañías mexicanas y extranjeras invertirán seis mil 600 millones de dólares en México para la construcción de 52 nuevas centrales de generación de “energía verde”, eólica y solar, derivada de dos subastas eléctricas, mientras que para este mes de abril se prevé lanzar la convocatoria para una tercera subasta de dicha infraestructura.

El subsecretario de Electricidad de la Secretaría, César Emiliano Hernández Ochoa, respaldando lo dicho por el titular de la dependencia, afirmó que en la primera subasta de este tipo, 11 empresas resultaron ganadoras en siete estados de la República, previéndose una inversión de dos mil 600 millones de dólares. Por igual, en la segunda subasta ganaron 23 compañías en ocho entidades, con una inversión proyectada en cuatro mil millones de dólares.

“Estamos captando inversiones en empresas provenientes de 12 países, ubicadas en cuatro continentes y que se van a instalar en 15 estado de la República Mexicana”, añadió.

Ver todos estos parámetros ayuda a hacerse una idea del potencial que las energías renovables poseen en México. Con la inversión y la planificación adecuadas, así como con el apoyo de los organismos responsables a nivel público y privado, fuentes renovables como la solar, eólica o geotérmica podrían reducir la dependencia que el país tiene del petróleo o el gas natural y apostar por fórmulas más sostenibles para satisfacer una demanda energética que no deja de aumentar casi 5% anualmente.

La Secretaría de Energía se fijó como meta a fin de generar energía eléctrica de 25% para el año 2018, de 30% para 2021 y de 35% para 2024.

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