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En pañales industria de la marihuana medicinal

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En otros países ha demostrado ser un negocio jugoso, pero en México hay muchas incógnitas.

A pesar de que el Senado de la República ya aprobó reformas a la Ley de Salud y al Código Penal federal para legalizar el uso terapéutico de la cannabis, su sistema de compraventa todavía está lejos de ser una realidad.

De acuerdo con analistas y empresas del ramo farmacéutico en México, aún hay muchas ambigüedades legales respecto a la producción y comercialización de la hierba con fines medicinales.

Ya que en otros países el mercado de la marihuana legal ha demostrado ser bondadoso, se espera que las lagunas que dejaron los senadores sean subsanadas por la Cámara de Diputados en este periodo ordinario.

Uno de los puntos centrales que los legisladores deben abordar es definir criterios específicos para permitir su comercialización, ya que el dictamen sólo establece que los interesados deberán contar con las “autorizaciones sanitarias correspondientes, además de demostrar su calidad, seguridad y eficacia”.

Y es que “el uso y consumo de la marihuana exclusivamente con fines médicos y científicos que hayan probado su eficacia en otros países y sean utilizados por aquellos pacientes que la requieran de acuerdo a las reglas y disposiciones que señale la propia autoridad sanitaria”, como lo establece el dictamen avalado en el Senado el 13 de diciembre pasado.

Según los especialistas, también se debe definir el catálogo de enfermedades o padecimientos en los que se puede aplicar el uso medicinal de la cannabis, (actualmente se han enlistado 40 supuestos).

El dictamen que se analizará en San Lázaro, se prevé, abordará la siembra, cosecha y cultivo de la marihuana con fines terapéuticos; sin embargo, los expertos sostienen que es un tema que debe delimitarse, ya que abre la puerta para que las farmacéuticas puedan tener su propio cultivo.

De acuerdo a la empresa de investigación de mercado ArcView, la venta legal de la cannabis en Estados Unidos creció 30% en 2016; sus ganancias ascendieron a seis mil 700 millones de dólares y se espera que éstas lleguen a más de 20 mil 200 millones de dólares para el año 2021, en la Unión Americana y Canadá.

Para el analista internacional experto en drogas, Jorge Hernández Tinajero, la industria de la cannabis medicinal en México es un proyecto a mediano y largo plazos.

Tras advertir que ya podrían existir compañías norteamericanas interesadas en el mercado mexicano, dejó claro que el actual marco jurídico tiene muchas restricciones que ponen en duda el funcionamiento del negocio.

“México se encuentra en una fase de investigación científica en comparación con lo que se está haciendo en otras partes del continente o Europa. Las empresas no ven la oportunidad como en Uruguay o en Colombia; aquí no hay una licencia todavía”, señaló el también fundador de la Asociación de Estudios del Cannabis (AMECA) y el Colectivo por una Política Integral Hacia las Drogas.

Una industria muy joven

Las reformas aprobadas en el Senado modificaron los artículos 237, 245 y 474-479 de la Ley General de Salud, así como el 195 del Código Penal Federal.

En el artículo 245 de Ley General de Salud se especifica que los “productos que contengan derivados de la cannabis en concentraciones de 1% o menores de tetrahidrocannabinol (THC) y que tengan amplios usos industriales, podrán comercializarse, exportarse e importarse cumpliendo los requisitos establecidos en la regulación sanitaria”.

En ese sentido, Carlos González, director comercial de HempMeds, única marca autorizada por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para importar medicina cannábica en México, coincidió que se necesita poner las reglas claras; sin embargo, dijo que están muy interesados en establecer un laboratorio en nuestro país.

“Se vislumbra un mercado grande de medicamentos o suplementos alimenticios en México, pero se necesita regular un poco más con el fin de ampliarlo. Para nuestros vecinos del Norte u otros países de Europa, la cannabis con menos de 1% de THC es un suplemento alimenticio; si lo alineamos aquí, se tendría un mayor crecimiento del mercado y se podrían mejorar los precios”, explicó.

Acerca de las reformas, aplaudió que se aprobara el uso terapéutico de la cannabis, pero aceptó que aún falta mucha investigación de la planta que se obtiene en México para poder utilizarla con fines médicos o suplementos alimenticios.

“Tenemos que cumplir con los lineamientos que va a imponer la Secretaría de Salud por parte de la Cofepris, para ver de qué manera se cumplirían los protocolos de importación o producción derivados de la planta”, dijo.

Adelantó que con estas reformas no se abaratarán los precios de los medicamentos, pues las investigaciones nacionales aún tardarán en dar resultados.

“La gente puede estar molesta porque no se le tomó en cuenta o no tiene los medios para adquirir el medicamento, pero el beneficio es que los pacientes gozarán de productos de alta calidad, porque muchas veces no sabemos qué contenga la planta; habrá una supervisión más estricta”, comentó.

El aceite de cáñamo de cannabidiol (CBD) sin THC, que vende HempMeds como suplemento alimenticio, en México ha servido a pacientes con epilepsia, Parkinson, Alzheimer, dolores y cáncer; su costo ronda los 239 dólares por frasco de 236 mililitros.

Por la libre

medicina cannábica en México, muchos expertos de la medicina alternativa o amantes de la marihuana ya producen diversos aceites y extracciones con fines lúdicos o medicinales.

Es el caso de Ramón Ortiz, nutriólogo experto en las propiedades terapéuticas de la cannabis. Él fue un paciente con asma que mejoró su calidad de vida en la Madre Patria gracias al aceite CBD en España, nación de donde aprendió todo lo relacionado a esta planta.

Actualmente forma parte de la organización Terapia Verde, y trata a pacientes con desórdenes alimenticios de manera gratuita.

“Tenemos mucho bombardeo de la industria estadounidense de la cannabis; ellos se rigen bajo otro tipo de regulaciones y están lucrando. Ésa no es la cannabis que ayudaría a los mexicanos. México es de los países con mayor producción de marihuana, después de Marruecos, y tenemos la capacidad científica para producir, sembrar y competir con Estados Unidos”, indicó.

Explicó que su organización auxilia a las personas que lo necesitan con un poco de aceite, pero dicha labor aún está muy estigmatizada.

“La reforma beneficia, pero no hay algo que ayude a los pacientes y a los productores nacionales que saben cultivar y usarla de manera terapéutica”, indicó. Sin embargo, lamentó que no haya información en el país, pues la reforma va más enfocada a las personas que se conducen por intereses económicos.

 

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