Investigaciones

El nuevo penal de alta seguridad opera a su mínima capacidad

Las autoridades que un centro de su tipo no puede comenzar a operar al 100%, pues de lo contrario se vulneraría su seguridad.

Los Centros Varoniles de Seguridad Penitenciaria (Cevacep) I y II conocidas como las Torres de Alta Seguridad del Reclusorio Norte fueron proyectadas para albergar a los internos de alto perfil criminal, y aunque tienen una capacidad para mil 536 reos, sólo han trasladado a 268 personas.

Autoridades penitenciarias explicaron que un complejo carcelario de este tipo no puede ser entregado al 100%  de su capacidad al personal de custodia que va comenzando con la tarea de salvaguardar a internos clasificados  con un alto grado de peligrosidad criminal.

De acuerdo con los estándares internacionales, un penal que resguardará a internos con estos perfiles no puede trabajar en un principio a su máxima capacidad sino que debe de ser paulatino, mientras que el personal penitenciario toma el completo control del entorno y verifica cómo reaccionan los internos ingresados.

Asimismo, a los nuevos centros sólo se puede trasladar a reos sentenciados y muchos de los convictos que son considerados peligrosos aún están en proceso y no se ha dictado una sentencia, llevarlos vulneraría la seguridad de los centros.

Por ello, los 268 internos que han sido ingresados a las Torres ya están cumpliendo la condena impuesta por un juez, y ya no tienen la necesidad de salir para acudir a alguna audiencia.

El complejo penitenciario puede alojar a mil 536 internos, es decir, 768 reos por cada una de las torres; sin embargo, hasta el momento sólo han sido trasladados e ingresados a dichos centros 268 personas, el 17.1 % de su capacidad total.

Cabe recordar que organismos defensores de derechos humanos han reportado que el nivel de hacinamiento en el resto de los centros penitenciarios locales es de 80%, mientras que el nivel de desocupación de las torres es del 82.9%

La Subsecretaria del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, a través de un informe especial, explicó que el  Cevasep I inició operaciones el 22 de junio de 2015 y actualmente cuenta con una población de 167 internos; todos procesados por el delito de  secuestro, y que ya  recibieron una sentencia ejecutoriada, por lo que ahí cumplirán su pena, pues no tienen oportunidad de recibir ningún beneficio de libertad anticipada.

Mientras que en el Cevasep II comenzó a funcionar en septiembre de 2015 y actualmente tiene 95 internos relacionados con varios delitos pero que representan “un riesgo institucional para la Subsecretaría”, y por ello, fueron trasladados a la torre.

La dependencia capitalina detalló que ambos complejos están catalogados como de Alta Seguridad y tienen una superficie superior a los 72 mil metros cuadrados.

“Dentro de la clasificación del tipo de penales según seguridad, los Cevasep I y II se consideran de Alta Seguridad como ‘El Diamante’ y están por debajo de los de Súper máxima seguridad, Máxima seguridad y por encima de Media seguridad,  Baja seguridad y Abierta seguridad”, informó la dependencia a través de un informe especial.

Las novedades

Una de las nuevas modalidades, y para evitar la corrupción a través del manejo del dinero en efectivo, es el uso de tarjetas de puntajes con la que los internos pueden hacer sus compras de objetos de higiene personal, (jabón, pasta dentífrica,  papel de baño, frituras, refrescos y demás) en una miscelánea al interior del penal.

Cada mes los familiares de los internos depositan una cantidad de 700 pesos ante la Dirección General de los centros, posteriormente se realiza el descuento del costo de cada uno de los productos que han pedido en la tienda.

Por ello, está estrictamente prohibido que los familiares de los reos ingresen dinero en efectivo, y de esa forma se combate la corrupción que ha permeado en otros centros penitenciarios,  pues se ha establecido que el dinero les ayuda a los internos de alto perfil criminal a establecer su coto de poder.

Las autoridades penitenciarias informaron que las Torres cuentan con tecnología de punta en materia de seguridad y protección, control de riesgos y emergencias; mobiliario anti motines (inodoros y lavabos de acero inoxidable que no se puede desempotrar), y fueron diseñados con un enfoque sustentable al contar con un procesador de desechos orgánicos e inorgánicos capaz de limpiar todos los residuos que se generen durante su funcionamiento.

Las celdas están construidas para que cualquier custodio tenga una visión perimetral y registrar el movimiento de cada uno de los reos

Sólo se  concede  un día de visita a la semana, en la cual los asistentes y los internos  se reúnen en un cubículo donde hay una mesa y banca fija; las rejas tienen sensores de movimiento; mientras que los abogados que visitan a sus clientes también tienen locutorios especiales, con vidrios antibalas de separación.

Hay inhibidores de señal de celulares en cada pasillo y cámaras de monitoreo en los puntos estratégicos  para  registrar cualquier situación; cada interno recibe un uniforme azul, una sudadera, rotulado con su número de ingreso y año de ingreso; zapatos sin agujetas, cobijas y sabanas.

Los reos tienen restringido lavar su ropa como medida de seguridad, pues existe el servicio de lavandería semanal que brindan las autoridades penitenciaria..

También se estableció un sistema de captación de agua de lluvia, planta de tratamiento de aguas residuales para reutilizarlas en áreas verdes, y calentadores solares para dotar a la población de agua caliente a los baños.

Como no se permite el ingreso de comida los internos reciben tres comidas al día, mientras que se ha establecido por norma sanitaria que los alimentos no pueden estar más de tres días en refrigeración.

Para tener un mayor control sobre los reos, el  conteo y registro de cada objeto en las celdas es minucioso, por ejemplo llevan una auditoria de cuántos lápices hay en cada escritorio, los vasos con agua que toma cada preso, los litros de limpiapisos usados al día o el número de aspirinas en la enfermería.

Al respecto, la especialista en temas penitenciarios, Olivia Garza de los Santos consideró que si el sistema penitenciario capitalino está rebasado, con una sobrepoblación de 80 %, al menos 35 mil 486 personas privadas de la libertad, por qué no se ocupan el resto de los espacios vacíos  en las torres de máxima seguridad.

“Si estos nuevos penales tienen sólo a 268 personas interna, por qué no ir trasladando a mayor velocidad a los reos peligrosos a este nuevo penal con la intensión de reducir la sobrepoblación, es un espacio que nos daría grosso modo, una reducción de 10% más del total de la sobrepoblación de los otros penales”, dijo la ex diputada del PAN.

Explicó que el hacinamiento genera otros problemas violatorios de los derechos humanos, y ambos fenómenos son el principal problema del sistema penitenciario  capitalino, por ello, conminó a las autoridades responsables que si existen los recursos materiales para aliviar dichos fenómenos lo hagan.

La directora de la organización civil Modernizando el Sistema Penitenciario consideró que cerca de 5% de la población penitenciaria en el resto de los penales capitalinos estaría catalogada como personal de alto riesgo, por ello, son candidatos idóneos para ser llevados a estos centros.

Un reo es considerado de “alta peligrosidad” por mantener un coto de poder en el interior de los reclusorios capitalinos,  comandaban bandas de secuestradores y extorsionadores, distribuían droga dentro y fuera de la cárcel, además que cobraban cuotas por protección a los demás internos.

“Alta peligrosidad, alta capacidad financiera, de planeación, organización y ejecución delictiva; con antecedentes de vida en reclusión negativa, inadaptables, lideran bandas de extorsionadores vía telefónica hacia el exterior y al interior, operan redes de distribución y tráfico de sustancias prohibidas, privilegios y protección a internos”, se informó.

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