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Cuestan más de 7 mdp al año topes a la CDMX

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El consumo aproximado de gasolina por cada tope es de 10 mililitros , por lo que el gasto energético o de combustible anual es de casi 7 mdp.

Mucho se ha hablado de las medidas implementadas por el Gobierno de la Ciudad de México (CDMX) para mejorar la calidad del aire y a pesar de que la atención se centró en el endurecimiento del programa Hoy No Circula, ésta no es la única acción que se realiza.

El pasado 18 de marzo –cuatro días después de que se decretara la contingencia ambiental en la CDMX– el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, anunció el retiro de topes en vialidades primarias de la metrópoli. La medida es bien vista por especialistas, pero la respuesta de las autoridades se da a cuenta gotas.

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Especialistas del Centro de Ciencias Atmosféricas (CCA), del Instituto de Ciencias Físicas (ICF) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y  legisladores locales coinciden en el sentido de que el retiro de los reductores de velocidad o topes, sí mejora el ambiente y salud de los capitalinos.

De acuerdo con el estudio Estimación de las emisiones vehiculares, gasto energético y atmosféricos, asociados a los reductores de velocidad en la exposición a contaminantes ciudad de México del Centro de Ciencias Atmosféricas (CCA) de la UNAM, la presencia de topes sí afecta la salud de los ciudadanos pues se incrementan las emisiones contaminantes.

En el análisis económico-ambiental por la presencia de reductores de velocidad, que encabezó el doctor Arón Jazcilevich Diamant, por encargo de la Secretaría de Secretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación (SECITI), se concluye que en las inmediaciones de un tope las emisiones contaminantes, especialmente de material particulado (PM2.5),  se incrementan considerablemente, por lo que un ciudadano se ve directamente afectado por la presencia de éste.

Los especialistas implementaron una prueba en inmediaciones de Ciudad Universitaria, entre el Eje 10 Sur y Avenida Delfín Madrigal, donde a través de una metodología relacionando niveles de emisión, energía y economía, pudieron evaluar la afectación ambiental y energéticamente de los topes.

En las pruebas realizadas por los especialistas, se encontró que las emisiones de  hidrocarburos (HC), óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO), bióxido de carbono (CO2) y  partículas sólidas (PM10) aumentan según la tecnología y peso del vehículo.

En este sentido, una pickup emite 40% de CO2; un microbús 31%; una camioneta Ford 35% y un autobús diesel 110%; sin embargo, en este último caso, el tope aumenta en 900% la emisión de PM10 en el arranque al recuperar la velocidad crucero o aquella donde el vehículo tiene el mejor rendimiento de combustible.

Y aunque el microbús es de menor peso que éste, sus emisiones de HC, NOX y CO fueron las mayores de todos los vehículos, señalando lo ineficiente de su tecnología.

Ahora bien, si se realiza un cálculo promedio entre las emisiones de CO2 y el consumo de gasolina, los investigadores del CCA establecen que el consumo aproximado de combustible es de 10 mililitros por tope.

Entonces, si se toma en cuenta la actividad y flujo durante días de semana laborales y fin de semana, en el tramo que fue objetivo del estudio, el gasto energético o de combustible anual es de aproximadamente 400 mil Dólares, el equivalente a seis millones 944 mil pesos por año, si cotizamos el dólar en 17.36 pesos.

De ahí que, el gasto económico y las repercusiones a la salud estén plenamente justificadas y sea recomendable “encontrar nuevas alternativas e inversiones para mejorar la movilidad vehicular y del transeúnte sin sacrificar su seguridad y comodidad”, concluye el estudio del Centro de Ciencias Atmosféricas.

Para el doctor Luis Mochán, investigador del Instituto de Ciencias Físicas, UNAM, asegura que el aspecto energético y ambiental son factores poco reconocidos a la hora de valorar el costo de los topes, pues tradicionalmente sólo se mide la afectación a la salud.

“Si calculamos la energía que se desperdicia por pasar los topes en un tramo carretero -de Jojutla a la Autopista del Sol-, donde hay 500 topes, uno cada 300 metros,  resulta que alcanza para miles de refrigeradores andando todo el día o para decenas de miles de focos”, aseguró.

Entrevistado por El Big DataMx, el especialista en Física teórica y computacional, fue claro al afirmar: definitivamente sí, para mejorar el medio ambiente es una buena idea quitar los topes porque al eliminarlos, se dejarían de emitir toneladas de bióxido de carbono (CO2).

“Hay quienes le tienen cariño a los topes porque consideran que al obligar a la gente a frenar, se evitan accidentes, pero lo que hay que hacer es manejar con conciencia ecológica, con  la velocidad más constante posible, no acelerar y no frenar”, sugirió.

Si bien es necesario educar a los automovilistas, peatones y a agentes viales, también se deben sincronizar los semáforos para circular a una velocidad adecuada, porque no tiene sentido acelerar para llegar a un semáforo y detenerse ahí.

“La idea es quitar todos los topes, manejar a las velocidades más constantes posibles, con una velocidad que sea apropiada a la calle y a quienes viven y transitan en ellas, además quitar estacionamientos en la calle y construir públicos,  también hacer un muy buen transporte público eficiente, abundante, conveniente, atractivo y seguro para que desincentivar el uso del coche”, propuso el doctor Mochán.

De acuerdo con Miguel Errasti, director general del Instituto de Investigaciones Parlamentarias (IIP) de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), los topes han perdido su razón de ser al contar con un Reglamento de Tránsito donde los límites de velocidad son reducidos en calles y avenidas.

“Principalmente en las calles primarias y en aquellas que se encuentran escuelas y hospitales, en este sentido, se debe apostar por una cultura vial de respeto al Reglamento de Tránsito del Distrito Federal y no así, por la construcción de topes en las calles”, señaló.

Eliminar los topes de las calles de la Ciudad de México, dijo, tendría como beneficio el ahorro energético y la reducción significativa en la contaminación ambiental.

“El esfuerzo para mejorar la calidad de vida de las personas y del medio ambiente, no sólo debe ser obligación para las autoridades y gobiernos, sino, de una responsabilidad en conjunto entre ciudadanos y políticos en beneficio de las generaciones presentes y futuras”, estimó.

No obstante lo anterior, esta acción necesariamente deberá ir acompañada de estudios de factibilidad que den certidumbre en el retiro de los topes, aunado a una nueva cultura vial basada en programas y controles de monitorización más eficientes.

Ante estas consideraciones, el diputado local del PRD, Víctor Hugo Romo Guerra, promueve una iniciativa para modificar las Leyes de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Desarrollo Sustentable para el Distrito Federal, así como la de Movilidad para facultar a la Secretaría de Obras (Sobse) para implementar un programa de retiro gradual de los cerca de 30 mil topes que existen en la ciudad, tanto en las vías primarias como secundarias, en este caso, en coordinación con las jefaturas delegacionales.

“Esperamos su aprobación para que el Gobierno tenga la obligación de censar, ubicar y tener claridad de los lugares donde ponerlos, cómo ponerlos, con qué criterios, qué norma específica”, puntualizó.

Y es que a la fecha, reconoció Romo, no hay criterios ni una reglamentación específica para poner estos reductores de velocidad y cualquier persona o autoridad,  puede colocarlos  bajo el argumento de cuidar la vida.

“La autoridad debe hacer un censo para saber dónde sí se necesitan para cuidar la vida de las personas y para el cruce seguro pero hay otras alternativas más allá del tope como la semaforización inteligente o los cruceros ajustados”, aseveró.

Y es que, más allá del costo que signifique poner y quitar un tope -que de acuerdo con el legislador oscila entre cinco mil pesos-, la salud de los capitalinos sí se afecta por el nivel de emisiones contaminantes que se generan al detener y acelerar los vehículos frente a los reductores.

“Se genera un conjunto de emisiones superior, casi hablamos de 30 veces más de emisión de un paso constante del automotor. Entonces, el retiro tiene que ser una actividad paulatina, no estamos diciendo que de la noche a la mañana los quiten y también se necesita un cambio de mentalidad del gobierno y del ciudadano”, concluyó.

 

 

 

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