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Crecen falsas amenazas de bomba en la capital

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De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública los principales blancos son universidades públicas y edificios de Gobierno.

Las falsas amenazas de bomba contra universidades y edificios públicos se han convertido en un mal que va en aumento, pues esta problemática tuvo un repunte de 220% en los últimos cinco años en la capital del país, según datos de la Secretaría de Seguridad Pública local (SSP).

Asimismo, indica que los planteles de educación superior y edificios de Gobierno son los principales blancos de llamadas anónimas que alertan de la colocación de artefactos explosivos.

Esto, con un sólo objetivo: provocar pánico y miedo, que, de acuerdo con especialistas consultados por El Big Data Mx, se cataloga como terrorismo psicológico . 

Tan sólo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se registraron al menos 10 falsas alarmas durante 2015, mientras que durante el primer trimestre de este año se llevan contabilizadas tres, siendo la unidad Xochimilco el principal blanco.

El profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Manuel Quijano señala que las amenazas en contra de escuelas públicas buscan principalmente dañar a los jóvenes mediante el pánico y el desconcierto.

“Los jóvenes han comenzado a preguntarse y reflexionar por qué están siendo amenazados constantemente. Este tipo de fenómenos son indudablemente  graves, pues ya compete directamente a Seguridad Nacional”, sostiene el académico.

Este problema, advierte el especialista, podría agravarse, porque si bien han resultado todas falsas alarmas en los planteles educativos, puede llegar  el momento que no lo sea y cobre víctimas mortales.

A esto se le suma la posible deserción estudiantil, al encontrar los jóvenes un lugar que constantemente es vulnerado en su seguridad e incapaz de frenar este tipo de actos.

“Los estudiantes ya empiezan a percibir un lugar inseguro y peligroso que recibe constantes amenazas de bomba y que como consecuencia podría llegar en casos extremos a la deserción estudiantil”, indicó.

Se le suma a esta problemática los constantes mítines y protestas al interior de las universidades que dejan al descubierto la falta de un protocolo de seguridad que salvaguarde la integridad de la comunidad.

Entre los edificios que recibieron un aviso de un artefacto explosivo, según datos oficiales, se encuentran el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el Registro Nacional Agrario, el Consejo de la Judicatura Federal (CJF), las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) y el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX).

Mientras que durante el primer trimestre de este año se han registrado amenazas de bomba, una en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), otra en la Arena de la Ciudad de México y tres más en una clínica del IMSS, en el edificio de Conciliación y Arbitraje y en la escuela superior del IPN.

Así como el World Trade Center alertó de un artefacto explosivo durante en marzo de este año, aunque resulto ser falso también.

Reprueban actos, pero se niegan a endurecer seguridad

Aunque reprueban estas acciones y el aumento de avisos que alertan de un artefacto explosivo, la rectoría general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se niega a endurecer las medidas de seguridad en los planteles educativos.

En entrevista con esta casa editorial, miembros de dicha casa de estudios, reprobaron las falsas amenazas, pues lo único que se busca, afirman, es amedrentar a los estudiantes y con ello su deserción.

“Este tipo de comportamientos se vulnera la integridad, el funcionamiento y los fines sociales de la institución. En los últimos años hemos visto como este problema ha crecido”, detalla la institución.

Las amenazas son, abundan, acciones que atentan contra la universidad pública y en consecuencia contra la comunidad estudiantil. 

Y es que los actuales protocolos de seguridad no han podido frenar estos avisos, a pesar de las diversas recomendaciones que ha realizado el Grupo Zorro y Protección Civil de Coyoacán a la UAM, los cuales atienden siempre los avisos de emergencia de esta casa de estudios.

Personal administrativo y alumnos de la unidad Xochimilco urgieron a que la universidad tome cartas en el asunto de manera inmediata, pues de lo contrario ocurrirá -tarde o temprano- una desgracia.

“La universidad ni las autoridades están haciendo nada por revisar los automóviles y las personas que visitan la universidad, los controles son muy tibios y por ello es muy fácil hacer llamadas de este tipo, colocar maletas en cualquier edificio e incluso tomar facultades”, detallaron.

En tanto, abogados y profesores de la casa de estudios de Xochimilco estiman una afectación de al menos 16 mil personas que laboran y estudian en la universidad cada vez que tienen que detener laborales por una amenaza de bomba.

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