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Consumo de marihuana ¿criminalización o delito?

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El Sistema Penitenciario del Distrito Federal reportó 92 personas procesadas por el delito de posesión de marihuana durante 2014 y lo que va del 2015.

La vida de Eder –nombre ficticio para proteger su identidad– cambió por completo cuando la policía lo detuvo por traer consigo marihuana para consumo personal; de ser un joven aceptado en su familia pasó a ser “la oveja negra”.

Tuve que pagar como siete mil pesos porque ya me querían llevar al Reclusorio Norte. Me dejaron un rato en un separo por Indios Verdes y al otro día me dejaron salir. Luego nos sacaron y a otro sí se lo llevaron por vender piedra”, cuenta a El Big Data Mx.

Sin embargo, no todos los ciudadanos corren la misma fortuna y son trasladados a uno de los diez centros de reclusión de la ciudad.

De acuerdo con datos obtenidos por esta casa editorial, vía transparencia, la Subsecretaría del Sistema Penitenciario del Distrito Federal reportó 92 personas procesadas por el delito de posesión de marihuana durante 2014 y lo que va del 2015.

En 2014 los procesados fueron 56 mientras que hasta noviembre de este año se tenía el registro de 36 procesados, lo que representó una disminución del 36%.

Carlos de la Rosa, investigador del área de Justicia del Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC), comenta que 65% de los sentenciados por delitos en materia de drogas, los cuales pueden ir desde posesión hasta tráfico de sustancias, tienen entre 18 y 34 años.

Está afectando principalmente a personas jóvenes. En 15 entidades en el Sistema de Justicia para Adolescentes, 61% de los adolescentes internos están detenidos por conductas relacionadas con consumo de mariguana”, señala.

A decir del especialista la mayoría de las personas procesadas son consumidores y las penalidades son de entre 10 meses y tres años.

En estricto sentido legal el consumo de ningún tipo de sustancia es un delito, pero lo contradictorio es que todas las actividades que están relacionadas con el consumo, desde la posesión sí son delitos. Entonces es prácticamente imposible consumir sin estar cometiendo un delito”, especifica.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones 2011, la marihuana es la droga ilegal que más se consume en el país entre la población de 12 a 65 años, con una prevalencia de 1.2%.

Cinco gramos

Carlos de la Rosa explica que la Ley General de Salud establece que para el caso de la marihuana se tiene permitida la posesión de cinco gramos; no obstante, al ser una cantidad pequeña no posibilita que pueda haber un consumo que no sea perseguido por las autoridades.

Son cantidades muy pequeñas, entonces cualquier persona que compra marihuana compra cantidades más grandes que eso (cinco gramos). Prácticamente un solo porro (cigarrillo) ya te llega a los cinco gramos”, detalla.

Por ello, el investigador del CIDAC refiere que la apuesta es la liberalización del autoconsumo de la yerba y como ejemplo, acota, está la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), la cual aprobó el pasado 4 de noviembre, el uso de la marihuana con fines lucrativos a favor de cuatro miembros de la Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerante (Smart).

La decisión de la SCJN es una decisión muy positiva porque vemos que desde una autoridad se empieza a cuestionar este paradigma prohibicionista, aunque sus efectos son muy limitados porque sólo benefician a estos cuatro integrantes del grupo Smart, eventualmente, van a llevar a la liberalización del autoconsumo de la marihuana en el país”.

Lo relevante de la decisión de la SCJN, considera, es que reconoció el derecho al libre desarrollo de la personalidad, por ende al ser reconocido ese derecho otras personas pueden exigirlo y las autoridades están obligados a resolver de la misma manera.

Otro aspecto que debe de tomarse en cuenta, resalta el investigador, es que no debe justificarse la legalización del autoconsumo por la vía de la seguridad pública.

Si en el corto o mediano plazo después de una liberalización no se ve una incidencia directa en los índices de violencia se podría deslegitimar el tema. La justificación tiene que estar basada en una lógica de derechos”, fundamenta.

El investigador estima que de legalizarse las consecuencias se verían en el tema de justicia, ya que se gasta muchos recursos en perseguir y detener a consumidores de marihuana, pues 60% de los internos en el Sistema Penitenciario Federal están recluidos por delitos contra la salud.

(…) y de este total, 58% están recluidas por conductas vinculadas con marihuana, o sea 6 de cada 10 personas que están en la cárcel por actividades vinculadas con esta yerba; entonces ahí sí veríamos un efecto considerable”, especifica basándose en datos de la Primera Encuesta en Centros Penitenciarios Federales del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), realizada en 2012.

No a la legalización

Para Joaquín Quintana, presidente de la Asociación Civil Convivencia sin Violencia, la legalización de la marihuana no es la solución.

El problema que vemos con esto de la marihuana es que los menores de edad están muy desprotegidos, si tenemos problemas gravísimos con el tabaco y el alcohol, (imagina) el problema que habrá con la mariguana”, señala.

Quintana argumenta que los jóvenes tienen una propensión del 15% de hacerse adictos a una sustancia y agregó que la yerba también causa daños a la salud.

Aunque reconoce que sí existe una criminalización de los consumidores por parte de las autoridades, pero no por ello se debe de liberar su autoconsumo, ya que indica, en muchas ocasiones es la puerta de acceso para otras drogas.

Liberalizar el autoconsumo, pero con reglas

Al respecto, el investigador Carlos de la Rosa fundamenta que la liberalización del autoconsumo de la marihuana implicaría, también, el establecimiento de reglas para evitar que los menores de edad tengan acceso a la cannabis.

En Portugal donde se despenalizó únicamente el consumo y la posesión de marihuana (en el año 2001) hubo un pequeño pico en la tendencia del consumo, pero después descendió y se estabilizó. Entonces esos miedos de que aumente el consumo, por los datos que se tienen, no están justificados”, precisa.

Además, el investigador expone que consumir marihuana no es igual a adicción y que otro de los problemas es que no se cuenta con datos actualizados de cuántos consumidores de esta yerba hay en México, por lo que no se sabe a cuántas personas beneficiaría dicha acción, ya que la Encuesta Nacional de Adicciones no se hace con la periodicidad necesaria.

Sobre la creencia de que la cannabis es la puerta para ingresar a otras drogas, Carlos de la Rosa dice que la liberalización demostraría lo contrario ya que los consumidores no entrarían en contacto con el crimen organizado.

Lo que sucede es que cuando un consumidor entra en contacto con un narcomenudista para comprar marihuana, éste le ofrece también otro tipo de sustancias, pero el consumo de ella no implica que después quiera probar drogas más duras”, argumenta.

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