Investigaciones

Comida contaminada tenía enfermos a Bantú, Lio y Jambi

Pese a los tratamientos, los primates no mejoraban, incluso en Lio pudo ser causa de su muerte.

Por Jessica Castillejos y Oscar Santillán

 

Los primates Bantú, Jambi y Lío –que murieron en el Zoológico de Chapultepec– tuvieron algo en común: los tres presentaron una infección provocada por un parásito que sólo se transmite por comida o agua contaminada.

Su nombre es Balantidium y aunque su tratamiento es simple, los animales no presentaron mejoras pese a los medicamentos suministrados, incluso en el caso de Lio se extendió a otros órganos como el riñón y pulmones.

Los últimos exámenes médicos de Bantú demuestran que el gorila presentó Salmonela en cantidad moderada en el mes de abril y que para el 20 de mayo inició con un cuadro de diarrea y problemas intestinales que no cedieron hasta el día de su muerte.

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Y es que su necropsia indica que su tracto digestivo se “encontró marcadamente distendido por abundante gas”, es decir, que estaba inflamado, por la presencia de Balantidium.

El historial clínico señala que se le suministraron lactobacilos para restaurar su flora intestinal, así como butilhioscina (Buscapina) y tetraciclina poco antes de se le sedara para enviarlo a Guadalajara.

La veterinaria Polimnia Romana Sierra explica que el tratamiento fue correcto, por lo que en una semana debió mejorar; sin embargo, la diarrea continúo, por lo que incluso cuestionó el procedimiento de sederlo bajo esas condiciones.

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“El tratamiento no fue el problema, sino el origen de la infección. Aunque yo te dé tratamiento, si sigues comiendo los mismos alimentos contaminados no podrás acabar con el problema”, agrega.

La necropsia de Jambi, que tiene en poder esta casa editorial, indica que en el intestino del orangután también se le encontró protozoarios Balantidium.

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Cabe mencionar que, como lo dio a conocer esta casa editorial, Jambi murió por una bacteria Leptospira que le provocó un daño renal, hepático y una falla cardiaca. Ésta es transmitida por ardillas, tlacuaches o zarigüeyas y roedores.

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De acuerdo con especialistas en primates dicho parásito es común en estos animales y el estrés puede influir en la enfermedad, pero en cautiverio los índices van a la baja debido a los cuidados que reciben.

Sin embargo, los primates de Chapultepec no corrieron con esa suerte. El caso más destacado es el de Lio, chimpancé que murió el 24 de marzo de este año, pues según su necropsia, el parásito no sólo se encontró en el intestino si no que se extendió a estómago, riñón y pulmones.

Asimismo, se muestra una elevada cantidad de eosinófilos, células que responden cuando algún parásito está atacando el cuerpo.

Incluso el Diagnóstico Presuntivo de la muerte establece que además del cuadro de insuficiencia respiratorio que oficialmente le quitó la vida, presentaba una úlcera intestinal provocada por la infección parasitaria, lo que provocó que éste y otras bacterias se fueran al torrente sanguíneo.

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¿Falta de higiene o descuido?

La veterinaria Tania Ramírez señala que es necesario revisar el alimento que se les está dando a los animales del zoológico, ya que la prevalencia del parásito podría demostrar una falta de higiene.

“Puede que sin saberlo tengan un foco de infección o incluso haya un descuido por parte de las personas que se encargan de esa área. Estos casos salieron a luz una vez que ya fallecieron, pero no sabemos qué pasa con los que siguen vivos”, opina.

El Balantidium se contagia por heces fecales, las cuales posteriormente contaminan el agua o alimentos, por lo que sugirió una revisión a la bodega donde se guardan los alimentos.

Esta sugerencia no es la única. Hace unos días la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó una inspección al Zoológico Chapultepec y ordenó implementar un programa diario de higiene, limpieza y mantenimiento en las áreas de preparación de alimentos, almacén, patología, necropsias y hospital.

“Deberá implementar un control de roedores y fauna nociva en las Áreas de almacén y preparación de alimentos”, señaló la Procuraduría.

Por su parte, la secretaria de Medio Ambiente, Tanya Müller dijo que el Zoológico ya atiende lo ordenado por la Profepa.

Para Polimnia Romana Sierra, veterinaria y ex diputada local, esta situación refleja un grado de negligencia, pues incluso en los exámenes realizado a Bantú se encontró que le daban de comer elote, cuando eso no está en la dieta de un gorila.

“¿Qué les están dando de comer? Un gorila come plantas o frutos, no cereales, por eso los exámenes muestran que no digería los granos, además de que eso explica que tuviera elevado el ácido úrico”, manifiesta.

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