Investigaciones

Boicotear productos americanos ¿error o acierto?

Este movimiento social es más complejo de lo que parece y en lugar de ayudar, se podría perjudicar la economía mexicana.

Por Iván Iglesias

 

Con el arribo de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, llegó a las redes sociales el clamor “popular” de dejar de consumir productos estadounidenses. Para quien haya iniciado este trend topic la cuestión resulta clara: “con ello sabrán nuestros vecinos que no necesitamos de su ayuda; nosotros solos podemos”.

Pero… ¿es cierto que podemos? ¿No pasará que ante la provocación calculada, la bravata consecuente siempre ha hecho que nos salga el tiro por la culata?

Lejos ya de los “apasionamientos virales”,  boicotear los “productos estadounidenses” no es algo que debamos tomar a la ligera y sin información fidedigna. En cuestión de economía globalizada y comercio exterior-interior no es posible actuar de manera aislada ni solapada.

Cualquier acción en este sentido puede tener una reacción que bien podría afectar más que ayudar. Aquellos activistas que hacen valer sus derechos en Facebook y Twitter, al exhortar a las comunidades virtuales a no comprar productos “estadounidenses” como un café de Starbucks, una hamburguesa McDonalds, un coche Ford o hacer el súper en Walmart, tal vez no se dan cuenta que más que hacerle cosquillas a la economía de Estados Unidos, emprender una acción tal, puede provocar un verdadero sarpullido a la economía mexicana.

Ya lo dijo el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, en sus declaraciones previas a su viaje de trabajo para renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con sus contrapartes en Estados Unidos:

“México tomará medidas espejo si Estados Unidos decide aplicar una política fiscal que desaliente las importaciones. Si hay alguna acción que castigue las importaciones al mercado norteamericano e incentive las exportaciones estadunidenses, tienes que reflejarlo en una acción espejo para contrarrestar el cambio de incentivos que esto haría para la actividad y la inversión en México”.

Los vociferantes sugieren no viajar a Estados Unidos, comprar en el tianguis, evitar las cadenas de supermercados y adquirir solamente productos artesanales, dejar de consumir Coca Cola, o como lo dijo el gobernador de Campeche, Alejando Moreno, no comprar un coche Ford.

Hace algunos días su Gobierno dijo que no compraría más vehículos a dicha agencia y llamó a replicar estas acciones en otros estados para demostrar “de qué estamos hechos los mexicanos” y consideró que “todos juntos, trabajando en equipo, lo vamos a lograr”.

Sin embargo, ya se escuchan por igual las voces de dirigentes empresariales y expertos en economía quienes cuestionaron estas proclamas por considerar que podrían dañar a los propios mexicanos y a la postre tendrían efectos desastrosos para la economía nacional.

Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, desde su posición corporativa privilegiada, propuso “consumir lo que el país produce”, pero matizó que boicotear a empresas extranjeras “no sirve de nada” porque perjudica a los propios mexicanos.

Asimismo, el presidente de la Unión Industrial del Estado de México (Unidem), Francisco Cuevas, dijo:

“Los videos y gráficos en donde se invita a los mexicanos a no comprar productos o en tiendas de origen estadounidense, sólo contribuyen a destruir elementos económicos que a nosotros mismos nos benefician (…) acabará con los empleos de mexicanos y los dueños de las franquicias”, afirmó el dirigente.

Al respecto Starbucks ya salió a defenderse diciendo que desde su llegada al país ha invertido 239 millones de dólares y creado más de 7 mil puestos de trabajo. La marca en México es propiedad del operador de restaurantes Alsea, “empresa 100% mexicana”.

Cuevas a su vez argumentó que empresas como Coca Cola, o agencias de la Ford, GMC o Chrysler, pertenecen a mexicanos, ahí trabajan mexicanos, sus plantas de producción siguen estando mayoritariamente en México y con extraordinarios beneficios para todos nosotros.

“Llamar a boicotear productos de Estados Unidos es una respuesta agresiva a una campaña agresiva y no debemos seguir con esta espiral de reacciones violentas”, aconseja el economista José Luis de la Cruz.

Ahora bien, pensemos en los productos que México más importa de Estados Unidos.

Por ejemplo, los 12 productos que más importamos de EUA por categorías son: combustibles minerales y sus productos, plásticos y sus manufacturas, instrumentos y aparatos de óptica y médicos, productos químicos orgánicos, manufacturas de fundición de hierro o acero, caucho y sus manufacturas, semillas y frutos oleaginosos, aluminio y sus manufacturas, papel, cartón y sus manufacturas, productos farmacéuticos y cereales.

Es decir, la gran mayoría son productos intermedios necesarios para diversas líneas de producción nacionales. Entonces, ¿el dejar de consumir Coca Cola le afectará de verdad a Estados Unidos?

Otro ejemplo: Allan Mustard, director en México del Servicio Agrícola Exterior de los Estados Unidos, detalló recientemente que Estados Unidos exporta alrededor de 16 mil millones de dólares (mdd) de alimentos y productos agrícolas a México, y que México exporta aproximadamente 12 o 13 mil mdd de productos y alimentos agrícolas a Estados Unidos; es decir, en el rubor de alimentación importamos de EUA más de lo que exportamos para allá.

“Es una relación importante que ambos países están ganando, 50% de todos los productos que México exporta al resto del mundo tiene origen en Estados Unidos”, dijo Mustard.

También, Erik Hansen, subdirector de la Oficina Agrocomercial de los Estados Unidos en México, detalló que la mayoría de los productos que exportan en volumen son: trigo, maíz, soya, carne de res y pollo, y que estos no tienen el valor agregado todavía (se encuentran y son usados dentro de diversas líneas de producción). Ante esta declaración : ¿Consumir sólo maíz “nacional” es verdaderamente sólo consumir lo mexicano?

De acuerdo con un análisis realizado por el analista poblano Jaime López, la petición bien podía presentar escenarios que no habíamos previsto.

Para empezar, la industria automotriz nacional tendría un vuelco de 180 grados, porque los trabajadores de este sector dejarían de ser ensambladores para convertirse en creadores o inventores de los primeros coches mexicanos en serie. Hoy en día, se sabe que hay tres compañías automotrices ‘Made in México’: VUHL, Ron Automóviles y BioMotion. No obstante, dichas empresas, por lo general, producen coches casi exclusivamente bajo encargo.

Referente a las empresas de telefonía, la desaparición en territorio nacional de celulares Motorola, Samsung o Blackberry, probablemente favorecería a las marcas de Carlos Slim. En el caso de las industrias farmacéuticas, habría un apogeo de los laboratorios nacionales, tal es el caso de la Comercializadora de Chiapas (suministradora de las Farmacias del Ahorro). Mientras que en el rubro de las empresas de café, franquicias como Punta del Cielo o a Italian Coffee (nacida en Puebla) podrían aumentar sus ventas en virtud de la salida de los Starbucks.

Pero López hace una última reflexión de la mano de catedrático de la Ibero Puebla, Juan Luis Hernández Avendaño: “la premisa de evitar el consumo de artículos estadounidenses, a pesar de sonar complicada, puede alcanzarse si se sustituyeran las importaciones con innovaciones locales. Una carta fuerte debe ser, fundamentalmente, financiar innovación; necesitamos depender menos del conocimiento que se genera particularmente en Estados Unidos”.

Ante el desolador panorama educativo y de investigación que vive México… ¿somos realmente autosuficientes para generar nuestro propio conocimiento innovador?

Ahora bien, juguemos un poco con nuestros gustos, hábitos y costumbres como consumidores, a ver si de verdad queremos promover un verdadero boicot comercial contra Estados Unidos.

A) Pensemos en nuestros consumo de películas vía streaming. México es el segundo mercado más grande del mundo para Netflix, después de Estados Unidos que es el primer lugar, señaló la firma de investigación GlobalWebIndex. El porcentaje de participación de la audiencia mexicana es de 39%.

B) El cine: De acuerdo con Canacine, en 2016 se estrenaron 387 películas en las salas de todo el país, de las cuales, sólo 20% fueron mexicanas. De las cintas exhibidas 172 provienen de Estados Unidos, 145 del resto del mundo y sólo 78 fueron mexicanas. ¿Estamos dispuestos a dejar de ver la nueva película del Capitán América (Civil War fue la película estadounidense más taquillera del 2016 en México al recaudar 728.2 millones de pesos).

C) Algo más cercano a lo “verdaderamente nacional”: el maíz. En el 2015 México superó a Japón como mayor importador de maíz de Estados Unidos, según datos del Departamento de Comercio de aquel país. México importó 11.9 millones de toneladas de maíz originario de Estados Unidos. El tipo de maíz que más importa nuestro país es el amarillo, una variedad que se utiliza para sectores pecuario e industrial.

Regresando nuevamente a Francisco Cuevas, presidente de la Unión Industrial del Estado de México, boicotear los productos importados de Estados Unidos en realidad acabarían con los empleos de miles de mexicanos.

“Por un momento olvidemos las empresas comerciales o los productos norteamericanos, se trata de franquicias que pertenecen a socios mexicanos, donde trabajan mexicanos en empleos formales, que pagan sueldos y con todas las prestaciones de ley y, además, pagan grandes cantidades al fisco”, destacó.

Ante ello, para Cuevas la verdadera resistencia representa una medida mucho más propositiva y equilibrada, tanto al interior como al exterior.

“Para contrarrestar los efectos negativos ante la pérdida de inversiones estadounidenses por la política económica de Donald Trump, es necesario mirar hacia el consumo interno, fomentar la inversión, la desregulación y la transparencia, así como encontrar equilibrios presupuestales tanto de Gobierno en sus tres niveles, así como en empresas y familias.”

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