Investigaciones

Asfixia erótica, entre el placer y la muerte

Una práctica sexual que va en aumento en la Ciudad de México.

La asfixia erótica o hipoxifilia es una práctica sexual que comienza a ganar terreno en la Ciudad de México, pero que pone en riesgo la vida de quienes la realizan.

Dicha actividad consiste en oprimir la garganta de uno de los integrantes durante el acto sexual hasta llegar al orgasmo, bajo el argumento que esa agonía y éxtasis que provoca la asfixia da mayor placer.

En los últimos tres años, la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJDF) logró contabilizar al menos 15 casos de este tipo, con una tendencia a la alza.

De acuerdo con el criminalista, Tonatiuh Montaño Flores para estas personas las prácticas de sexo convencional ya no son suficientes, y buscan alternativas para obtener más satisfacción aunque les vaya la vida de por medio.

“Durante estos actos el cerebro recibe información contradictoria, puedes estar sufriendo pero sentir placer, y eso conlleva a actos reflejo, como un mecanismo de defensa, y entre más resistencia de una de las partes, mayor fuerza y presión ejerce la contraparte”.

El problema, indicó, es que llega un momento en que ya no se percatan si es gozo o sufrimiento, y si efectivamente la persona se resiste porque ya no aguanta más o está gozando, y es donde vienen los decesos.

El experto, quien formó parte del área de periciales de la Procuraduría capitalina, aclaró que la hipoxifilia no es privativa de las relaciones sexuales en pareja, pues también en la masturbación se utilizan estos métodos.

Recordó que en la mayoría de los casos se trató de someter a las personas a través de estas prácticas, para generar inconsciencia y posteriormente robar sus pertenencias; aunque la finalidad no era asesinarlos, el método fue excesivo y las víctimas perdieron la vida.

Explicó que las principales víctimas de este tipo de actos, donde hay robo de por medio son los homosexuales, aunque también hay un número importante de mujeres, asimismo, algunos casos que perdieron la vida masturbándose con ese método.

“La mayoría de los asuntos tenían como finalidad el robo, buscan dejar inconsciente para poderla robar sin que se oponga, pida auxilio, o lo denuncie inmediatamente, pero en algunos casos se les pasa la mano”, dijo el experto.

Otra de las prácticas sexuales que va en aumento y que genera un factor de riesgo a la salud de los participantes es la escatofilia y la coprofagia.

La primera consiste en utilizar desechos orgánicos, carne en estado de descomposición o materia muerta, que se embadurnan en el cuerpo, mientras mantienen relaciones.

Mientras de la coprofagia y la coprofilia es la tendencia al consumo de heces fecales o el simple gusto o contacto con ella. Ambas prácticas son altamente tóxicas tanto física como mentalmente para las personas que las practican, pues representan tener contacto o ingesta de materia en estado de descomposición altamente patógenas para el organismo vivo.

Sin embargo, el especialista reconoció que son prácticas donde hay un consenso mutuo, previo al acto sexual, por lo cual, es difícil tipificar algún tipo de conducta delictiva por parte de la persona que somete, y a lo sumo sería un homicidio culposo.

Pero apunto, que caso contrario es para aquellas personas que son obligadas, sometidas y en contra de su voluntad y dignidad humana, a realizar dichos actos, o se trata de menores de edad; eso sería una violación, intento de homicidio o cualquier otra conducta que la autoridad tipifique, y sostenga a través de pruebas científicas.

Por ello, es importante realizar una campaña de difusión advirtiendo a la población sobre este tipo de prácticas, pues no hay en manual para establecer qué nivel de fuerza, opresión, tiempo de asfixia, síntomas de las personas sometidas a punto de perder la vida,  pues cada una de los individuos tiene un umbral de dolor y resistencia diferentes.

“Es pertinente una campaña de orientación porque cada vez más personas lo realizan y es fácil que ahora adolescentes comienzan con su vida sexual a los 12 o 13 años, y están buscando mayor placer, más arriesgados, y más allá del placer sexual”.

Además que muchas de la personas acceden a este tipo de prácticas por desconocimiento de las consecuencias que pueden traer en sus salud física y mental, por ello es importante que tengan toda la información pertinente sobre estos hechos.

Alcohol, cocaína y sexo

En abril pasado Jonathan “N”, llevó hasta la muerte a su pareja al realizar dicha práctica sexual, y aunque no era la primera vez que realizaban el acto de la hipoxifilia, en esa ocasión el factor de riesgo no consistió propiamente en la asfixia, sino en el consumo de drogas y alcohol previo al acto.

El hombre de 32 años dijoe en su defensa que el pasado 21 de abril, estuvo con su novia de 23 años de edad, en dos bares de la ciudad de México, donde consumieron alcohol y cocaína, posteriormente se dirigieron a su departamento donde comenzaron a tener relaciones.

“Esa noche utilicé mis manos y un cable para este fin de placer mutuo; esa noche todo salió mal, pienso que la mezcla del alcohol y la cocaína, euforia, la excitación conllevaron a que no midiera mis fuerzas ni el tiempo en que estuve presionando su cuello”.

Esto llegó hasta dejarla sin respiración y créeme que no he superado la imagen de su rostro y la desesperación de no poder hacer que volviera a respirar”, detalló el hombre que se encuentra sometido a proceso en el Juzgado 66 Penal del Reclusorio Preventivo Sur.

Como argumento de su defensa, solicitó la intervención de los servicios de emergencia, pero cuando llegaron al lugar ya no pudieron hacer nada, la joven falleció, y en consecuencia Jonathan fue detenido y procesado actualmente por homicidio doloso agravado

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