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A la basura, proyecto para sincronizar semáforos de la CDMX

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La SSP pagó más de 200 millones de pesos a la UNAM por un estudio que no se aplicó.

La Secretaría de Seguridad Pública capitalina despilfarró 210 millones en un estudio elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para sincronizar los semáforos de la Ciudad de México.

Esto, a siete meses de que la Máxima Casa de Estudios entregó a la policía los resultados de la investigación –con que se pretendía crear un Sistema Avanzado de Gestión de Tránsito–, de la cual nada se sabe.

El Proyecto Centauro se acordó entre la UNAM y la SSP con el convenio multianual número SSP/BE/CI/S/441/2014, que El Big Data MX obtuvo vía transparencia.

Entre sus objetivos estuvo la realización de una nueva Encuesta Origen-Destino, así como la implementación de un Sistema Avanzado de Gestión de Tránsito (SAGeT), el cual, a su vez, comprende un Sistema Adaptativo de Control de Tránsito (SACTra).

Este último sería implementado en todas las intersecciones semaforizadas de la capital con miras a reducir los accidentes, así como los problemas de contaminación y el consumo de combustible.

El Anexo Técnico indica que la CDMX sólo cuenta con algunas intersecciones reguladas por un Sistema de Control de Tráfico, que no se adapta a las condiciones del tráfico según la hora y el día; depende de factores externos, como el cierre de calles.

Mientras que cifras de la Secretaría de Movilidad (Semovi) refieren que en la capital existen tres mil 69 intersecciones semaforizadas, de las cuales mil 350 son computarizadas.

Y del total, mil 719 semáforos presentan fallas debido a que tienen más de 14 años de antigüedad, por lo cual deben manejarse manualmente por un elemento de tránsito.

Lo que de una forma u otra derivó en que la Ciudad de México sea, al cierre de 2015, la urbe con mayor tráfico, según el índice TomTom, empresa especializada en buscar soluciones para la congestión vehicular.

Esto porque los automovilistas capitalinos tardan 59% más tiempo en llegar a un punto en situaciones de tráfico pesado, mientras que en horas pico el promedio se eleva a 103%.

La información generada por el estudio derivaría, con base en estimaciones de la SSP, en una planificación integral en materia de tránsito, transporte y desarrollo urbano en la capital de la República Mexicana.

Mientras que el Estudio Origen-Destino (O-D) ayudaría a obtener las características de los viajes, así como su duración, el motivo y el modo de transporte en los que se realizaron, incluyendo a los del transporte de carga.

Pese a la importancia de los objetivos, hasta la fecha las autoridades se niegan a proporcionar información acerca del progreso o estatus del Proyecto Centauro.

¿En qué se gastaron los 210 millones?

El estudio se llevó a cabo del 30 de diciembre de 2014 al 15 de diciembre de 2015, y durante su elaboración el Instituto de Ingeniería de la UNAM se comprometió a entregar un informe mensual que detallara el avance porcentual del proyecto.

Al final, la universidad se comprometió a entregar informes sobre cada una de las nueve labores en las que se desglosó el estudio.

Por ejemplo: en la tarea uno entregó una base de datos de la red vial georreferenciada y con atributos por tramo vial. Por la tarea dos, presentó un informe sobre los flujos de saturación y las demoras en intersecciones semaforizadas, según su tipo de vialidad.

De igual forma proporcionó una base de datos de la Estudio O-D tanto de los viajes de pasajeros como del transporte de carga.

Mal y de malas

El 30 de diciembre de 2014, la Secretaría de Seguridad Pública y la UNAM firmaron el convenio para la elaboración del estudio del Proyecto Centauro, el cual se pagó con recursos provenientes del Fondo Metropolitano.

Sin embargo, el diputado local del Grupo Parlamentario de Morena, Alfonso Suárez del Real consideró desmedido pagar 210 millones para llevar a cabo un estudio.

“No se vale que no hayan hecho público el convenio, cuál será su utilización y en razón de qué política pública es donde se aplicaría el conocimiento que arrojó el estudio académico”.

Aunque reconoció el prestigio y honorabilidad de la UNAM, Suárez del Real señaló que le resulta extraño que no se haya buscado a países como Tokio, donde se desarrolla tecnología de semaforización inteligente.

Además, el diputado federal por Morena y ex secretario de la Comisión de Hacienda de la ALDF, Vidal Llerenas apuntó que el Fondo Metropolitano no debió usarse para cubrir el estudio.

En la cláusula décima primera del convenio se establece un apartado de confidencialidad que obliga a la UNAM a no revelar información sin la autorización de la SSP.

El Big Data MX solicitó entrevistas con la Secretaría de Seguridad Pública y la UNAM. Sin embargo, hasta la publicación de este reportaje no se obtuvo respuesta.

Pasan estafeta a la Semovi

En su edición abril-mayo, El Big Data MX dio cuenta de que la Secretaría de Movilidad (Semovi) será la que, próximamente, se encargue de coordinar la operación de los semáforos.

El objetivo: sincronizar los semáforos de la Ciudad de México para disminuir los tiempos de traslado y que además se priorice, como ya está estipulado en la Ley de Movilidad, al peatón, y con ello quedará en el olvido el estudio de la UNAM.

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