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Reprocha Roger Water políticas de Peña en el Zócalo

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Aunque la gente se entregaba al cofundador de Pink Floyd, tal perecía que el mensaje a Trump y la exigencia de renuncia a Peña, generaba más expectativa.

“Viva México cabrones” fue la última frase de Roger Waters en el Zócalo capitalino, que nunca en su historia se vio tan lleno como en la noche de Pink Floyd,  pues cifras oficiales informaron de 200 mil asistentes cantando  “Money”, “Breathe”, “Another brink in the wall”, entre otras rolas psicodélicas.

Como buen inglés, puntualmente a las 8 de la noche comenzó el concierto gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México,  de uno de los mitos vivientes del rock, Roger Waters, y las pulsaciones que abren el “Breathe”, y también dieron comienzo a su recital.

Posteriormente, el cielo lloró herido por la cadencia de “set the controls for the heart of the sun”, y los fanáticos sacaron impermeables y sombrillas, mientras que los conocedores se dejaron acariciar  por la lluvia y la espiritualidad de una de las canciones más representativas de la psicodelia.

El agua ayudó a que los vapores de la hierba espiritual quedara suspendida en el ambiente, mientras la gente intentaba distinguir los acordes de “One of these days,  I’m going to cut you into little pieces”.

Después se dio entrada a tres rolas emblemáticas del álbum más conocido de Pink Floyd, “The Drak side of the moon”, Great Gig in the Sky, Time, Us and tem, posteriormente interpretó Fearless, del emblemático album “Meddle”; y la tan conocida Money.

Aunque la gente se entregaba a uno de los fundadores de Pink Floyd, tal perecía que el mensaje político con respecto a Donald Trump, la renuncia del presidente Peña Nieto por los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, era lo que generaba más expectativa.

Entre las rolas más coreadas estuvieron Welcome to the machine, Have a cigar , y la simbólica  Wis you were here, que fue interpretada integramente por Roger Waters en memoria de su amigo y fundador de la banda, Sid Barret.

Más tarde, interpretó Pigs in the wing, Dogs, y Pigs, tree different ones, del album Animals, fue aquí donde el puerco volador, emblemático de la banda  británica, no estuvo a la altura de los músicos, el auditorio y la Plaza de la Constitución, y jamás surcó el cielo capitalino, lo que restó emotividad a las rolas cargadas de críticas al sistema capitalista y la monarquía.

El cerdo inflado con las consignas que tanto se mencionaron en sus dos conciertos anteriores, “Vivos se lo llevaron, Vivos los queremos”, “Fue el Estado”, “Nos faltan 43”, no alcanzaron a leerse, pues se desinfló en medio del escenario.

Sólo las imágenes iracundas de Hitler y Trump arrancaron gritos de las personas, quienes festejaron en grande con la leyenda “Trump eres un pendejo”,  que apareció en las pantallas del escenario.

Luego Another brink in the Wall, Mother, en la que se leyó en el escenario “Renuncia ya”; y luego Run like Hell  y cuando parecía que el concierto concluía con “Eclipse”, el músico británico regresó para leer de una hoja doblada su mensaje en un español entrecortado.

“Yo estoy muy feliz de estar aquí. La última vez que toque aquí en México, conocí algunas familias de los jóvenes desaparecidos de México, y sus lágrimas se hicieron mías, pero las lágrimas no traen de vuelta a sus hijos. Señor presidente (tremenda rechifla) 28 mil hombres, mujeres, y  niñas y niños han desaparecido, muchos de ellos durante su mandato desde el 2012”.

“El no saber es el castigo más cruel. Recuerda que toda vida humana es valiosa no nada más la de sus amigos. Señor presidente, están listos para un nuevo comienzo. Es hora de derribar el muro que divide a los ricos de los pobres. Sus políticas han fallado, la guerra no es la solución. Escuche a su gente señor presidente, los ojos del mundo lo están observando”, dijo el músico  de 73 años.

Mientras que la velada terminaba con los acordes de “Confrotably numb”, y los 200 mil asistentes a la plancha del Zócalo se fueron alejando conforme el flujo peatonal se los iba permitiendo, inclusive, algunos que no podían bajar de la marquesinas y puestos de periódicos, tuvieron que ser ayudados por las autoridades.

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