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Los antecedentes

Las personas que han purgado una condena en la cárcel viven un estigma que se extiende al ámbito laboral, social e incluso familiar.

¿Y tú, qué antecedentes tienes? Dime quién fuiste, qué hiciste y te diré si te contrato….

Quienes hemos elaborado un currículum sabemos que debemos destacar lo mejor de nosotras o nosotros mismos en los ámbitos laboral y académico, dando énfasis en manifestar la mayor cantidad de títulos y reconocimientos que hayamos recibido con el objetivo de que quien lo lea piense: “soy tonto si no le contrato”.

Pero ¿qué hay con nuestros antecedentes penales? ¿Alguien se atrevería a incluir en su currículum algo así como:

“Del 2003 al 2008 estuve en Santa Martha Acatitla, ya que fui condenada por narcomenudeo (o por fraude, robo, violación, etc.). Durante ese tiempo cumplí cabalmente con mi condena;  incluso tomé talleres de arte, carpintería y literatura. Mi buen comportamiento me llevó a obtener beneficios como trabajar en la  panadería del penal, con lo que pude apoyar a mis hijas y terminar mis estudios. Cometí un error, pero ya pagué mi sentencia, ya cumplí ante la sociedad y busco reintegrarme a ella”.

¿O acaso somos de esas personas que piden la CURP, la credencial para votar, el comprobante de domicilio, la carta de NO antecedentes penales? Al hacerlo le estamos diciendo a quien se la solicitamos: “Si no la tiene absténgase de presentarse porque la verdad usted no nos da confianza”.

Sin duda pocas y pocos nos atreveríamos a poner este antecedente en nuestro currículum por temor a que nos rechacen tras haber estado en la cárcel. Éste es uno de los estigmas más grandes que hay, una marca que nunca se nos quitará y que incluso trasciende al entorno familiar y de amistades

Pareciera que las y los exconvictos nunca dejarán de serlo, que deberán cargar los prejuicios de la reincidencia como una cruz por el resto de su vida.  La sociedad nunca perdona a quien estuvo en la cárcel, no le da trabajo, no le brinda oportunidades, no le incluye y no podrá ganarse de nuevo nuestra confianza; nos da miedo y siempre vivirá bajo el famoso “sospechosismo”.

Y esto es profundamente triste y desesperanzador para las personas que han sido privadas de su libertad por algún delito. Es por eso que desde el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) estamos instrumentando acciones para  erradicar esta práctica que fomenta la discriminación y restringe el derecho que tenemos todas y todos al trabajo, a una vida digna y a ser tratados y tratadas de manera igualitaria.

Hemos instado a empresarias y empresarios a que abran bolsas de trabajo para quienes han atravesado este tipo de situaciones, así como para que retiren de sus requisitos la entrega de la carta de NO antecedentes penales.

Hay que recordar que el simple hecho de pedirla está prohibido y debemos denunciar esta práctica. Pero en realidad no debe existir una carta de este tipo ya que equivale a decir: “de nada te sirve haber cumplido con tu sentencia, pues para  la sociedad nunca será suficiente”.

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