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Ciberfraudes: la impunidad en la red

La opción de comprar un auto a bajo costo resultó en un fraude que no parece nuevo. Los anuncios se promocionan en páginas serias y su modo de operar parece legal a primera vista.

En la página www.seminuevos.com uno puede ver decenas de anuncios de automóviles que son vendidos a precios muy por debajo de su valor real. En el anuncio se puede leer que empresas como Gamesa, Bimbo o Jumex están renovando su flotilla.

Desde hace un mes, mi esposa y yo hemos estado buscando un automóvil que nos pueda funcionar para lo indispensable. Con un bebé de seis meses, cargar con pañalera, juguetes, carriola y demás, algunos traslados resultan complicados y un auto puede ayudar. Por como funcionan nuestras ciudades, el auto es, lastimosamente, un mal necesario.

Me comuniqué al teléfono que estaba en el anuncio de un Passat 2013, aún publicado. El auto era ofrecido en una reducidísima cantidad de 69 mil pesos. El auto era vendido por Jumex supuestamente. Había otro anuncio que mostraba un Malibú, también 2013. Éste era ofrecido por Gamesa. Para ambos casos llamé al teléfono anunciado. Me explicaron el mecanismo para realizar la compra y me dieron la descripción detallada del auto, pero no me quisieron dar las placas. Me dijeron, en cambio, que se entregaba con un permiso válido por 30 días.

Además ofrecían servicio de grúa a cualquier parte del país.  Me explicaron que se debía firmar un contrato y enviar copia de identificación oficial y el domicilio a donde se entregaría el automóvil. En el caso de Jumex la grúa costaba 4 mil quinientos pesos. En cambio Gamesa la daba gratis. Todo sonaba muy interesante.

Primero obtuve los datos bancarios de Jumex Puebla SA de CV, pero después me pareció que tenía mejores oportunidades si hacía trato con Gamesa Querétaro. Para cerciorarme que la información era correcta cotejé la información del sitio de autos usados con otros dos que estaban ahí mismo referidos por parte de Gamesa: www.ventasgamesa.com.mx y www.vgamesa.com. En los tres casos la información de los autos coincidía; eran los mismos, las mismas fotos, precios, teléfonos, todo.

El diseño de la página se puede apreciar con un diseño formal. Los números eran reales y el correo electrónico lucía auténtico: ventas@ventasgamesa.com.mx En una de las llamadas –porque hice varias a los teléfonos indicados– me explicaron que había dos maneras de adquirir el vehículo: en compra directa o a través de subasta. En compra directa había un descuento adicional por pago en una sola exhibición. En subasta habría que pagar una garantía de 5 mil pesos. Finalmente me convencí que esto era real.

La que se anunciaba como Asesora de ventas y subastas, y se hacía llamar Estrella Guzmán, me escribía del correo ya mencionado con un membrete que lucía auténtico. Me mandó la cuenta CLABE de Banamex a nombre de Grupo Gamesa, SA de CV para hacer la transferencia. Me envió el contrato el cual firmé y devolví junto con mi credencial de IFE y el domicilio para la entrega del vehículo. Di de alta la CLABE en mi servicio de banca por internet para poder hacer la transferencia. Una vez que los datos quedaron registrados, hice una transferencia por 52 mil pesos. Recibí confirmación de pago pero después de ese momento no recibí ningún otro correo.

Pasó una media hora y empecé a sospechar que había sido víctima de fraude. Investigué en Internet fraudes de autos con Gamesa, pero aunque esta empresa no se mencionaba, sí aparecían nombres como Barcel, Bimbo, Cemex y otras. Los casos aparecen desde 2014 y no parecen haber mermado. Mis sospechas se confirmaron cuando escribí al sitio oficial de Gamesa –cosa que debí hacer antes- y recibí esta respuesta:

PepsiCo México aclara que ninguna de sus empresas o razones sociales ha colocado a la venta vehículos de la compañía en páginas de internet o mediante avisos en diarios en los que solicita pago por adelantado o compromiso alguno por parte del comprador. En caso de tener alguna duda, favor de escribir al correo: PepsiCoMexico.Informa@pepsico.com  y/o llamar al 01800 90 19 500 sin costo del interior de la República o al 2582-3000 en la Ciudad de México y Área Metropolitana.

Atentamente

Centro de Atención al Consumidor

 

Con sudor frío recorriendo mi espalda, me di a la tarea de avisar a mi banco y tratar de identificar el titular real de la cuenta a la que deposité. También reporté directamente en el sitio del anuncio, en la página de la Policía Cibernética, y en la del Consejo Ciudadano… De ninguno he recibido respuesta.

Al día siguiente fui a denunciar al Ministerio Público. Recabé todas las pruebas: imprimí los anuncios publicados tanto de la página de autos usados como de los dominios apócrifos. Imprimí el comprobante de la transferencia y la confirmación de recepción, también el falso contrato y la respuesta de PepsiCo (Gamesa); investigué a nombre de quién están los dominios y descubrí que ventasgamesa.com.mx es de una tal Reyna Fierro Pena y que vgamesa.com es de alguien que se hace llamar Victor Ruiz con número 5510936093 y correo vsemipe@hotmail.com. Banamex me dijo que el titular de la cuenta a la que deposité es Sebastián Torres de la Garza. Todo esto se quedó como evidencia en el expediente de mi denuncia.

Volteando hacia atrás, hubo varios –no pocos- detalles que pasé por alto y que me pudieron haber salvado de este delito.

  1. El precio era ridículamente bajo. Demasiado bueno…
  2. Nadie que venda un automóvil usado lo entregaría a domicilio.
  3. Cuando ofrecí depositar en efectivo, me pidieron hacerlo vía electrónica, pues en el sistema, el nombre real del titular no se comprueba. En cambio, si lo hubiera hecho directo en sucursal bancaria, el empleado bancario me hubiera confirmado el nombre del titular de la cuenta al momento.
  4. El contrato está muy mal escrito.
  5. La redacción y ortografía de quien escribía el correo era muy deficiente, como para representar una empresa.
  6. Nunca tuve acceso al número de placa ni número de serie de la unidad.
  7. Nunca tuve copia de la factura.

A pesar de mi ingenuidad, y mi sensatez cegada por mi ilusión de la compra de un auto, lo que más me sorprende es que el negocio siga prosperando después de tres años y que los sitios de internet y los anuncios se mantengan a la vista por semanas o meses. ¿Cuántos incautos como yo siguen cayendo todos los días y callando por el miedo a represalias (pues recordemos que los delincuentes piden IFE y domicilio lo que amedrenta a las víctimas)?

Me pregunto ¿cuántas denuncias ya habrá al respecto? ¿Quién, si es que hay alguien, toma cartas en el asunto? ¿A quién corresponde perseguir este tipo de delitos? Porque yo denuncié en el Ministerio Público de mi demarcación, pero Internet no es propiamente una jurisdicción geográfica.

Si usted está muy preocupado por el nuevo presidente del vecino del norte, recuerde que el enemigo está en casa y usted es vulnerable ante otros mexicanos que lo único que quieren de usted es su dinero. Que mi amarga experiencia le sirva también a usted de lección. Cuídese por favor.

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