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Alcaldes mancos y ciudadanos frustrados

delegacion

Las nuevas alcaldía estarán atadas de manos en materia presupuestal.

Con gran entusiasmo el Congreso de la Unión se congratuló con la aprobación de la Reforma Política para la Ciudad de México.

Grandes cambios traería la Ciudad de México: alcaldes y concejales. Lo cual se traducía de manera automática en mayor pluralidad política, y en consecuencia, mayores contrapesos. Los capitalinos dejábamos la ignominia de ser ciudadanos de “segunda”.

El extinto Distrito Federal y la Ciudad de México son lo mismo en un tema nodal: la subordinación financiera de las alcaldías (antes delegaciones) al Gobierno de la Ciudad de México.

No obstante, los alcaldes serán electos y tendrán la asignación del presupuesto correspondiente, el Gobierno de la ciudad de México seguirá tendiendo la potestad de cobranza, administración y distribución del impuesto predial, es decir, lo que para los municipios del país es su principal fuente de ingresos propios, para nuestros alcaldes no existirá tal.

Uno de los grandes retos de las alcaldías será atender la alta demanda de servicios que requieren sus habitantes y la población flotante ¿Cómo mejorar dichos servicios si no se incrementan los recursos que reciben?

Actualmente la administración capitalina concentra 80% del gato total, es decir tenemos un Gobierno obeso y unas alcaldías famélicas

Cuantas veces no hemos escuchado en las delegaciones-alcaldías ¡es que no  contamos con esos recursos! ¡No nos han mandado el dinero del Gobierno central!

Podríamos pensar que es un vil pretexto e ineficiencia; sin embargo, es una realidad que para atender la demanda de alumbrado público, servicio de recolección de basura, mantenimiento de las áreas verdes, limpieza de las calles, bacheo y podas, por mencionar algunas,  20% del presupuesto que ejercen, resulta totalmente insuficiente, si esta misma proporción de distribuían del gasto público va a continuar aun con la nueva composición política, los capitalinos estaremos aún insatisfechos con el desempeño de nuestra estrenadas alcaldías, ni la nueva denominación de alcaldía ni los concejales resuelven el problema de fondo.

Por tanto, es fundamental que la discusión de la Asamblea Constituyente de la CDMX se pugne por un incremento en la distribución de los recursos hacia las alcaldías, que exista transparencia y una formula clara de distribución los recursos entre las mismas

La realidad supera la celebración. Si se continúa con la misma política centralista en el ejercicio del gasto, la tan aplaudida reforma pasara de ser meramente cosmética a absolutamente frustrante para los ciudadanos, no podemos permitir ser en papel ciudadanos de primera con servicios de quinta.

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