Big Voces

Acierto

La película busca con argumentos poco sostenidos, diálogos y datos que se incluyen al final, darle a la cinta un realce científico, social y religioso para convencernos.

El sábado fui a ver Pink con mi esposo y otro matrimonio de amigos que forman una familia homoparental, para poder opinar sobre dicha película. Si bien no sé nada de cine, quien hizo la película tampoco sabe nada de preferencia y orientación sexual, así que estamos en igualdad de circunstancias.

El término “acierto” puede significar  una solución correcta entre varias posibilidades, tener habilidad o destreza en lo que se ejecuta, cordura, prudencia o  tino. La película Pink busca que consideremos como un error permitir que las personas homosexuales adopten niños y niñas. Busca con argumentos poco sostenidos, diálogos y datos que se incluyen al final, darle a la cinta un realce científico, social y religioso para convencernos.

Es una obra literaria escrita con la intención de catequizarnos, en uso del derecho de libertar de expresión y de creencia de su director y productor. Como éste lo ha señalado, su objetivo es extender el reino de DIOS en los corazones de los hombres.

Para convencernos de que la adopción homoparental es un error hace uso de los estereotipos, perjuicios, estigmas y mentiras que se han construido en el imaginario social en torno a la diversidad sexual. Por ejemplo, que los gays lo son porque los violaron de chiquitos o porque tuvieron madres castrantes, que son estilistas y que tienen un pésimo gusto para vestirse.

Por tanto, se esfuerza en convencernos que los niños adoptados por gays van a sufrir en la escuela y la familia; que los gays son pederastas y degenerados sexuales, por lo que les va a dar VIH-SIDA.  Pero… que se pueden curar si reconocen que son infelices y reciben a Dios en su corazón. Creerlo o no, eso queda en cada quien.

Yo, por supuesto, no lo creo. Es más, creo que cuando cuesta trabajo aceptar lo diferente hay quien busca o se inventa “motivos” donde refugiar la “moral” para encontrar la tranquilidad sin tener que cuestionarse; sin embargo, quien así lo hace se esconde la posibilidad de reflexionar y abandonar sus prejuicios. Y es que es más fácil descalificar a quienes son diferentes que incluirlos, respetarlos y reconocerles todos sus derechos sin excepción.

Estoy convencida que la diversidad de familias es maravillosa; que el ser gays, lesbianas, travestis, transexuales, transgénero, intersexuales, heterosexuales o Queer sólo indica que la raza humana es diversa. Por eso el trato igualitario como forma de relacionarnos con el otro y la otra es un acierto; la adopción es un acierto y las instituciones encargadas de este tema en la CDMX lo hacen con el máximo cuidado y profesionalismo.

Quienes se oponen a que las personas homosexuales adopten están obsesionadas con el tema sexual: que si el hombre y la mujer se complementan  para procrear y que los homosexuales no pueden, que si van a violar a los niños -porque de las niñas nunca nos dicen nada-, que si los van a hacer gays, que si van a bulear a los hijos por lo que hacen sus papás en la cama. Ésa es su preocupación constante: lo sexual, lo sexual, lo sexual.

El día que  los opositores a la adopción homoparental dejen de pensar en la genitalidad de las personas  de la diversidad sexual y se dejen de imaginar cómo tienen relaciones sexuales, quizá descubran al ser humano que está ahí.

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