México

Oaxaca es “caldo de cultivo” de hartazgo y protesta social: Solalinde

Foto: Tomada de NVInoticias

En entrevista aseguró que con la situación actual del país, cualquier escenario de la historia negra de México se puede repetir.

Oaxaca, Chiapas y Guerrero son estados que por la gran desigualdad y  pobreza extrema, aunado a la corrupción y olvido de los Gobiernos,  se han convertido en un caldo de cultivo para diversos escenarios, vinculados con movimientos sociales, magisteriales, guerrilleros, y del crimen organizado.

Así lo explicó el párroco, José Alejandro Solalinde Guerra, y dijo que en el estado actual de las cosa, en México se puede repetir, y se están repitiendo, cualquier escenario violento de su historia, desde la matanza de estudiantes hasta la guerra sucia y la desaparición forzada de líderes sociales.

“Han sido una región empobrecida y últimamente violentada, ha tenido de siempre un déficit no solamente económico sino de justicia, hay personas que no han tenido acceso a una calidad educativa y de salud, porque los recursos ha sido muy escasos”, señaló en entrevista con El Big Data Mx.

 

Dijo que los Gobiernos que ha tenido Oaxaca no se han preocupado por los pobres y sólo se han  enriquecido, dejando a la población igual o peor que antes; postrado, rezagado en justicia y en la miseria, pues en dicha entidad  se encuentran las  regiones más pobres de toda la República Mexicana, como parte de la mixteca alta o baja.

“Por eso se da la situación actual, que se agrava cada vez más como un caldo de cultivo para el hartazgo y para la protesta social, los profesores han sido hasta hoy un sector muy sensible, que por estar abajo, en todas las rancherías, ellos han tenido un pronunciamiento más claro de solidaridad social, también hay sacerdotes que han estado y están en regiones muy pobres, lamentablemente no se puede satisfacer una demanda económica”, dijo Solalinde Guerra.

Agregó que hay sacerdotes solidarios que han estado con la gente en las regiones más pobres, pero finalmente ni la Iglesia, ni el Gobierno estatal y federal han logrado arrancar de Oaxaca de las condiciones miserables en las que se encuentra.

Reconoció que la situación se puede agravar por los diversos fenómenos sociales, pues en el norte del país, hay luchas por parte de los grupos del crimen organizado que buscan controlar las fronteras para el tráfico de drogas, pero sobre todo por el abandono de la mayor parte de la población más desprotegida por parte de las autoridades.

“Sobre todo por el abandono de la mayor parte de la población como el indígena, el campesino, jóvenes que no tienen muchas posibilidades, 11 millones de analfabetas, mujeres asesinadas, en fin, no hay un proyecto de nación contra lo que se  diga, no existe un pacto social nuevo, estamos parchando la Constitución, haciendo reformas estructurales  que nunca fueron consensuadas y que la gente nunca participó ni tuvo acceso al proceso de comprensión y entendimiento”, detalló el sacerdote.

Por ello, agregó, ahora hay problemas con los profesores porque ellos sí están en contacto con la realidad, y tanto ellos como la academia no fueron tomados en cuenta, para la reforma laboral.

Dijo que los hechos ocurridos el pasado 19 de junio no pueden abordarse  como un problema pasajero o aislado, pues se trata de rencores antiquísimos  abonados por la pobreza, la injusticia, el abandono, las carencias y las frustraciones sociales que han padecido en estas zonas no sólo de Oaxaca sino de otros estados.

 

Por ello, el movimiento magisterial genera una solidaridad entre los grupos que se han sentido agraviados, y que se reagrupen haciendo más grandes los conflictos y más difíciles las soluciones.

“Hay un país herido, harto de la clase política corrompida, que además es inepta, no tiene una visión de estadista, y carece de un proyecto de nación, y si lo tienen, lo hacen al vapor, como hicieron las reformas estructurales, al vapor, de arriba abajo, y de espaldas al pueblo”, lamentó el padre Solalinde.

Advirtió que con la situación actual del país, y los grupos políticos en el poder, cualquier escenario de la historia negra de México se puede repetir, desde las supresión de los sindicatos y sus líderes, hasta la matanza de los estudiantes de 1968 y 1971, la guerra sucia; Acteal, Aguas Blancas,  Ayotzinapa, Tlatlaya, todo ello es posible en cualquier momento.

Por su parte la  Diócesis de Tehuantepec hace unos días emitió un comunicado donde lamentó los hechos ocurridos, y advirtió que de continuar con la dinámica social de décadas el escenario es sombrío, principalmente para los más pobres de la región.

 

“Para lograr eso es necesario tender puentes de diálogo, pues lo que se consigue con autoritarismo o violencia sólo puede alimentar respuestas de la misma naturaleza. Autoritarismo y violencia son dos caras de la misma moneda. Además, todos sabemos y vemos que en los conflictos se cuelan y se cuelgan muchos intereses diversos para sacar ganancia del río revuelto”.

 

“Sepan que sería criminal desear siquiera el derramamiento de sangre de alguna persona. Por eso, nuestro llamado a poner la razón por encima de la pasión es a las dos partes: autoridades y maestros”, pidió la Diócesis.

 

Aunque se reconoció que la Iglesia no tiene soluciones para todas las cuestiones particulares; y sólo el diálogo en búsqueda de una justicia que ayude a superar tantos retrasos sociales en la vida de nuestros pueblos, podrá encontrarse una solución.

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