20 de Septiembre de 2017
México

Elena Poniatowska celebró 85 años con presea Sor Juana Inés de la cruz

La escritora expresó su “indignación” por la muerte de Javier Valdez.

Elena Poniatowska, escritora de origen México-Polaco, esta de fiesta, ya que este día cumple 85 años de vida.

Ayer, la también llamada Princesa Roja celebró su día en la Universidad del Claustro de Sor Juana, donde fue galardonada con la presea Sor Juana Inés de la Cruz.

Durante la premiación, expresó su “tristeza indignada” por la situación actual del país con respecto al periodismo.

“Quiero recordar aquí a dos corresponsales de La Jornada: Javier Valdéz, asesinado hace unos días en Culiacán y Miroslava Breach, quien murió de igual manera hace más de un mes en Chihuahua. Aunque no los conocí son hermanos del alma y de oficio. Unos sicarios les quitaron la vida porque denunciaron a narcotraficantes. Estos asesinatos ponen al periodismo mexicano en estado de indefensión”.

Posteriormente resaltó que es gratificante recibir a su edad una presea que le ha sido entregada a Leonora Carrington, Teodoro González de Léon, Carmen Aristegui, los ex rectores de la UNAM Juan Ramón de la Fuente y José Narro, la editora Beatriz de Moura, Olga Sánchez Cordero, Estela de Carlotto, defensora de derechos humanos en Argentina, Carlos Slim, el antropólogo físico Arturo Romano Pacheco, el editor Jorge Herralde, Carlos Monsiváis, el ex rector de la Universidad del Claustro de Sor Juana Juan Manuel Silva Camarena y María Dolores Bravo, maestra de muchas generaciones.

“Pasar a formar parte de este grupo bajo la bóveda del Primero Sueño de Sor Juana es un honor que me compromete a seguir como lo hago desde los 21 años, cuando salí de un convento del Sagrado Corazón en el que me di muchos golpes de pecho porque a esa edad comete uno un rosario de espantosísimos pecados por intención, acción y omisión”.

Además, Poniatowska resaltó que la religión le concedió un alma, “no sé de qué color o tamaño, pero he vivido con esa presencia invisible y misteriosa casi 85 años. Quién más la cultivó fue mi madre, Paula Amor Poniatowska, una mujer que podía confundirse con un instrumento musical, una nube, una rama de nogal o un jardín porque era, en verdad, un jardín”

“Pienso que si alguna vez me abrieran la caja del pecho y me sacaran el alma encontrarían en ella pruebas de la inmensa generosidad de la vida y una fotito cuadrada tamaño pasaporte con el óvalo perfecto y los ojos tristes de mi madre”.

Con información de La Jornada

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