México

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

mariposas

La fecha conmemora el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, “Las Mariposas”, ejecutadas por orden del dictador dominicano Leónidas Trujillo

Una de las historias más trágicas de la violencia contra las mujeres, es la que se encuentra tras la elección del 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, propuesta por República Dominicana y aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 50/134 del 17 de diciembre de 1999, en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, conocidas como “Las Mariposas”, ejecutadas en esa fecha por orden del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.

Las hermanas Mirabal, activistas que lucharon contra la dictadura de Trujillo, son uno de los ejemplos más terribles del extremo a que puede llegar la violencia de género, que en su caso particular, fue la muerte por apaleamiento.

Con el fin de combatir la pandemia global en que se ha convertido este fenómeno, la Organización de las Naciones Unidas aprobó desde 1993, la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que define a ésta como todo acto de violencia basado en el género y reconoce la necesidad de que los estados miembros asuman el compromiso para eliminarla.

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La violencia de género no se refiere únicamente a la que atenta contra la integridad física de las mujeres; en la actualidad se reconocen diversos ámbitos en que se ejerce, entre ellos, la violencia psicológica, económica, laboral, intrafamiliar o política, por mencionar algunos.

Según las leyes mexicanas, las mujeres tienen derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos humanos, entre otros, al derecho a la vida; integridad física, psíquica y moral; a la libertad; a no ser víctimas de esclavitud o trata de personas, a no ser sometidas a torturas; a igualdad de protección ante la ley; a tener igualdad a participar en los asuntos públicos; a ejercer un trabajo y tener un salario igual por trabajo igual.

Sin embargo, de acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), el Estado mexicano tiene importantes pendientes en materia de armonización legislativa; erradicación de la violencia de género, acceso a la justicia, y respeto a los derechos de las migrantes, entre otros.

De acuerdo con los resultados de la última Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis) del Instituto Nacional e Estadística y Geografía (INEGI), un alto porcentaje de mujeres no recibe remuneración alguna por su trabajo y esta discriminación se refleja también en la diferencia salarial, en la baja participación política femenina en los puestos de liderazgo y en el abuso, acoso, y violencia de género.

De acuerdo con las cifras de la Enadis, 11.5 % de las mujeres consideran ser víctimas de la discriminación; 11.6 refieren que el principal problema es el abuso, acoso, maltrato y violencia; 24.8 plantearon que en una pareja, si la mujer gana más dinero, el hombre le pierde el respeto; 33.3 piden permiso a su pareja para salir solas, tres de cada 10 mujeres pide permiso para decidir por quién votar, cuatro de cada 10 lo hace para utilizar anticonceptivos.

El INEGI señala también que 63 de cada 100 mujeres de más de 15 años, declaró haber padecido algún incidente de violencia por parte de su actual o última pareja, a lo largo de su relación.

Entre las mujeres con dos o más uniones o matrimonios el nivel de violencia es mayor (54.6%), que entre aquellas que solo han tenido una unión o matrimonio (48.7%).

En promedio se estima que durante 2013 y 2014, fueron asesinadas siete mujeres diariamente en el país., y las entidades que presentan las tasas más altas en homicidios de mujeres son Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México.

En lo que respecta al panorama mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los países asiáticos concentran el mayor número de mujeres víctimas de violencia por parte de su pareja, seguidos de África, América, y Europa Oriental, respectivamente.

La violencia no es exclusiva de países en vías de desarrollo, ya que en los llamados del primer mundo como Australia, Canadá, China, Francia, Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos tuvieron un 23.3% de prevalencia de violencia.

En lo que respecta a la situación laboral, según las estadísticas del INEGI, una de cada 3 familias es encabezada por una mujer; en uno de cada 3 hogares, la mujer contribuye al ingreso familiar; en uno de cada 5, aporta el ingreso principal y en uno de cada 10, la mujer es la única proveedora de ingresos y una tercera parte de la Población Económicamente Activa (PEA), está conformada por mujeres.

Esta situación ha llevado a la necesidad de modificar las políticas públicas y al cambio en las tradiciones y condicionamientos culturales que discriminan a la mujer, como es el caso de algunos estados, donde rigen los sistemas de usos y costumbres, que señalan que la responsabilidad de la mujer se circunscribe al hogar y que necesitan la autorización del esposo para trabajar fuera del hogar.

De igual forma, todavía existen a la fecha, empresas que obligan a las solicitantes a presentar un certificado de no embarazo.

En cuanto a la brecha salarial, incluso en uno de los países más evolucionados, como es Alemania, las mujeres perciben aproximadamente 23% menos que los hombres y únicamente el 3 % de los cargos directivos en las 200 compañías más importantes correspondió a mujeres, de acuerdo con datos de Eurostat, la oficina europea de estadística.

En España, a pesar que las mujeres son el grupo más numeroso en las universidades y obtienen mejores calificaciones que los hombres, al pasar al mercado laboral perciben un salario menor y ocupan menos puestos de responsabilidad en las empresas y ámbitos de decisión.

En la actualidad a todas las formas de violencia se ha agregado la política, a la que desgraciadamente México no es ajeno, ya que a pesar de que en el artículo 17 de la Constitución Política y en el 4.1 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), se señala que es obligación de los partidos políticos, la igualdad de oportunidades y la equidad entre hombres y mujeres para tener acceso a cargos de elección popular, la situación real es diferente.

Durante las dos penúltimas Legislaturas de la Cámara de Diputados, el promedio de participación de las mujeres fue del 24% y en la de Senadores del 20, igual que en los congresos estatales, mientras que en los Ayuntamientos fue del 4.6%.

En la actualidad y debido a la Resolución 12624, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, las candidaturas deben ser equitativas, además de haberse implementado numerosas políticas públicas y acciones afirmativas para combatir la violencia de género en todos sentidos; sin embargo el creciente aumento en feminicidios, la forma más extrema de violencia contra las mujeres no ha podido detenerse.

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