Justicia

‘El Cuini’ gana amparo para regresar al Altiplano

El Cuini

En marzo este integrante del Cartel de Sinaloa fue trasladado a Puente Grande, Jalisco, pero denunció tortura y malos tratos.

Abigael González Valencia ganó un amparo definitivo por lo que deberá regresar al Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano, aunque el juez ordenó que su retorno debe ser bajo las más estrictas medidas de seguridad para evitar cualquier intento de fuga.

En días anteriores el Cuarto Tribunal Colegiado del Estado de México, ratificó el amparo a El Cuini, quien alegó que el traslado del 30 de septiembre del 2015 fue violatorio de sus derechos humanos, pues no fue notificado previamente a través de su abogado, sobre su rotación al Cefereso número 11 en Hermosillo, Sonora.

Y es que un día antes, el 29 de septiembre, las autoridades penitenciarias ordenaron el traslado González Valencia alegando medidas de seguridad y sobrepoblación en el Penal del Altiplano; sin embargo, no dieron aviso previo al interno ni a su defensa.

Por ello, los abogados presentaron el juicio de amparo 1486/2015, por el cual también denunciaron presuntos abusos, hostigamiento y tortura en contra de González Valencia.

 El 5 de marzo del 2016, pese al juicio de amparo, El Cuini, nuevamente fue trasladado al Cefereso, número 2, en Puente Grande, Jalisco, por lo que amplió su demanda a la situación insalubre que vivía en su celda, y a la pésima calidad de la comida la que le ocasionó problemas gastrointestinales, y diarreas frecuentes.

 “No se advierte que la ley otorgue facultad para ordenar el traslado de los aquí quejosos en la forma en que lo hizo, pues se advierte claramente que no atendió a las características personales e individuales, sino a un procedimiento de reubicación para despresurizar ese Centro Federal…”, consideró el juez de amparo.

En primera instancia, el Juez Primero de Amparo Penal en Toluca le negó el amparo al operador financiero del Cartel de Jalisco Nueva Generación por presuntos abusos de autoridad, tortura y otros; sin embargo, le otorgó la protección para que regresara al Penal del Altiplano.

Subrayó que dicho regreso deberá de contar con todas las medidas de seguridad necesarias para garantizar que el interno no vaya a fugarse de la acción de la justicia.

“Por tanto, la autoridad responsable está obligada al cumplimiento y cuenta con las facultades para que, previamente o durante el trayecto a la unidad administrativa dicte las medidas encaminadas a dicho objetivo…, auxiliarse de diversos cuerpos policiales o castrenses, vehículos protegidos o armamento ligero o pesado”, ordenó.

Aislamiento y malos tratos, parte del tratamiento

 La vida dentro de los penales es difícil, inclusive para aquellos líderes del crimen organizado, quienes se quejan a su suerte y ante los jueces de padecer medidas disciplinarias que según ellos, atentan en contra de su integridad humana psicológica y física.

 En días pasados familiares y abogados de Joaquín Guzmán Loera, quien fuera señalado por las autoridades como el capo más peligroso en el mundo,  se quejaron por la supuesta tortura psicológica a la que es sometido, e inclusive alegaron algún tipo de demencia en su cliente.

 Detallaron que Guzmán Loera  cuenta  con custodios de vista, cámaras de seguridad que monitorean sus movimientos, no tienen contacto humano al ser aislados y no tienen momentos de recreación para tomar el sol en el patio del penal, lo que le genera estados de ansiedad y trastornos de personalidad.

 Sin embargo, lo que parece una tortura para estas personas es parte del tratamiento de readaptación y sometimiento que se aplica en la mayoría de los centros penitenciarios locales y federales, para domeñar el espíritu humano y evitar posibles fugas y cotos de poder, o por lo menos ese es el objetivo que se plantea en los reglamentos y estatutos.

Inclusive, el tipo de tratamiento disciplinario depende del estudio de personalidad que aplican las autoridades penitenciarias, dependientes de la Secretaria de Gobernación, y no del juez de Ejecución de Sanciones Penales.

Todo ello, genera molestia en los abogados de los reos, pues consideran que debe ser el juez quien determine el tipo de tratamiento punitivo, y no las autoridades administrativas que sólo deben de garantizar el resguardo de los reos y no su reinserción.

 Y es que las medidas disciplinarias dentro de los centros federales se incrementaron considerablemente desde la fuga de Joaquín Guzmán Loera, por ello, los juicios de amparo en contra de tratos crueles e inhumanos  proliferaron en los últimos meses.

 Tal es el caso de Servando Gómez Martínez quien recibió una sanción de 76 días donde se le aisló en su celda, y por el cual se le restringieron las visitas familiares, incluyendo las fechas navideñas, así como visitas al patio comunitario, y contacto con otros internos, e inclusive con sus abogados, según se denunció en el juicio de amparo

 “Aproximadamente a las 18:30 horas…al estar en la actividad de patio del Módulo I, Sección 1-B, se recibe una llamada del centro de control para informar que el interno Servando Gómez Martínez había recogido un objeto del suelo guardándoselo en su calcetín del pie izquierdo, por lo que se le realizó una revisión, encontrándole un envoltorio con una pastilla de color azul, y al cuestionarle al interno manifestó que era una pastilla que se había encontrado tirada en el suelo”, dice el informe de seguridad.

 Y aunque el Juez Primero de Amparo Penal en el Estado de México  reconoció la validez del acto reclamado por La Tuta sobreseyó el amparo 68/2016 presentado en 21 de enero del presente año, pues fue interpuesto nueve días después de la fecha límite para inconformarse en contra de la medida disciplinaria.

 Uno de los casos más recientes es el de Abigael González Valencia, El Cuini, señalado por la Drug Enforcement Administration, (DEA) como el narcotraficante más rico del mundo, muy por encima de Guzmán Loera, quien se inconformó por las “ordenes de hostigamiento”, y tortura a la que es sometido.

 “La orden de hostigamiento por parte de custodios de los comandantes de zona, de la policía federal o militar vestidos de federales o de custodios de la institución, el trato denigrante, malos tratos, la tortura mental y psicológica de la que soy sujeto..”

 Denunció que fue asignado a  celdas insalubres, las cuales no se encuentran pintadas huelen a humedad y caño, y por lo mismo  tienen hongos, pero no tienen autorizado  comprar detergentes y si alguna ocasión lo permiten es racionado y no pueden tener limpia y desinfectada la estancia.

 Además que las 24 horas del día hay un foco encendido mismo que les da directamente a la cara cuando están descansando.

 “He perdido la noción del tiempo, no sé si es de día o de noche lo que altera mis nervios, traduciéndose en tortura ya expresada, así mismo, dan la orden de darnos alimentos en mal estado siendo esto que se encuentran en estado de descomposición y huele mal lo que pone en peligro mi salud y mi vida, así como racionarnos en forma precaria lo cual me causa un estado de ansiedad, desesperación crisis nerviosas, malestar, tengo diarrea, continuamente por lo que estoy bajando de peso…”, denunció el interno a través de sus abogados.

 Además que no le han querido regresar el televisor que le llevaron sus familiares, pues desde que escapó Guzmán Loera de dicha prisión, el incentivo de tener estos aparatos en las celdas les fue retirado.

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