NVS
G.A.Y. Data

Perla, la única trans en un reclusorio femenil (tercera parte)

el big data mx, big data, mujeres trans, perla, reclusorio femenil de tepepan, lgbttti,

Perla es la única mujer transexual dentro de un penal femenil.

Por Eduardo Suárez

Perla de la Garza Medina es la única mujer transexual recluida en un penal para mujeres en la Ciudad de México, pero fue gracias a un juicio de amparo.

El Big Data Mx ha dado cuenta del vacío legal que enfrentan las mujeres trans (transexuales o transgénero) en materia penal, toda vez que la decisión de a qué reclusorio irán queda a discreción de un juez debido a que la justicia no contempla a este sector de la población.

LEER MÁSPersonas trasn, en las sombras del sistema penal (segunda parte)

De acuerdo con la Subsecretaría del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México, existen 100 personas privadas de su libertad al día de hoy que se asumen como trans en todos los centros de reclusión.

Las mujeres son enviadas a los penales varoniles donde su rol femenino les ha brindado la posibilidad de tener “protección” por parte de algunos reos, lo que permite pagar sus sentencias con cierta tranquilidad, por lo que muchas de ellas no ven con buenos ojos su estancia en un reclusorio femenil.

Sin embargo, para Perla la situación no fue la misma. En entrevista con esta casa editorial, narró que al ser aprehendida por agentes del Ministerio Público fue víctima de malos tratos y golpes.

Al llegar al reclusorio Oriente la pelaron a “coco” e inmediatamente fue violada por un “llavero” (custodio). Logró permanecer dos meses ahí gracias al apoyo de un “padrote”, quien le brindó protección para que ella pudiera salir en las noches a caminar por los pasillos llenos de celdas y comprar algunas cosas en la miscelánea de la cárcel.

Ante esos atropellos, Perla, con tan solo 19 años de edad, tramitó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y pidió su traslado a la penitenciaria de Santa Martha Acatitla; sin embargo, fue llevada al penal femenil de Tepepan.

“Le pedí a la CNDH me ayudara ante las diversas violaciones a mis derechos y amenazas por parte de los reclusos, quienes me decían que en cuanto me pasaran a la población me pegarían  VIH, una psicología muy fuerte porque me imagino que es gente secuestradora, fea, que saben cómo causar terror en la gente”, declaró.

Perla rememoró que en “el Oriente” habían más población de la diversidad sexual, pero ella era la única mujer transexual (con cirugía de cambio de sexo).

“Me puse muy pesada ante el juez para que me trasladara a otro penal. Pienso que fue porque metí muchas quejas ante la CNDH y se fueron acumulando más por los malos manejos en mi proceso; creo que el juez para deslindarse de las violaciones hacia mi persona decidió mandarme aquí”, reconoció.

LEER MÁSTrans: ‘princesas’ dentro del reclusorio varonil (primera parte)

En marzo próximo cumplirá cinco años de estar recluida en una cárcel para mujeres, y aunque algunas veces duda si hubiera sido mejor quedarse en el penal varonil debido a la discriminación que sufre por parte de algunas internas, aceptó que se siente bien en una prisión tranquila como la de Tepepan.

“Si he sufrido, la misma gente de mi dormitorio me molesta. Me he peleado porque me han querido quitar mi dinero y mis cosas, pero más allá de eso, me siento bien” indicó.

Asimismo, denunció que es discriminada por autoridades del penal, que algunas veces le gritan groserías o por su nombre legal, el cual sigue siendo masculino, pues apenas está en proceso para cambiar legalmente su identidad de género.

“Para pasar el tiempo estudio, pero no me quieren dar trabajo me tienen discriminada en ese aspecto también”. 

Autoridades del penal

La directora del penal, Rosa Maria Laguardia y Balcazar, explicó que ellos tampoco fueron consultados sobre el traslado de Perla, y aceptó que al principio fue complicado, porque ella se hizo el cambio de sexo muy chica y presentaba desequilibrio emocional y menos para estar recluida en una cárcel para mujeres. 

Sin embargo, la funcionaria comentó que con el paso del tiempo ella fue adaptándose, aunque con la llegada de su hermana al penal, su actitud cambio y comenzaron a dar pequeños problemas. A la fecha puede decir que es una buena chica que no da mayores problemas.

En ese sentido, Guadalupe Hernández, jefa del Unidad Departamental de Apoyo del penal, detalló que Perla es un caso único –el año pasado recibieron a otra mujer trans extranjera de apellido Linzai, quien estuvo solo algunos meses recluida– y reconoció que el penal no estaba preparado para recibir a una persona trans, pero con el paso del tiempo han aprendido a manejar sus necesidades particulares.

La historia de una niña que soñaba ser aeromoza

Perla fue registrada en Monterrey con el nombre de Francisco de la Garza Medina, pero desde los 7 años supo que los varones le atraían. Es la menor de cinco hermanos y su madre aceptó su preferencia sexual, pues le compraba muñecas para que jugara.

A su corta edad y por su belleza, Perla trabajaba como edecán para una agencia llamada CNA en Tlaxcala y Veracruz, así como bailarina exótica para diversos antros. Ahora, dentro del penal, siente que se le va la vida y recuerda que en algún momento deseaba ser aeromoza.

Actualmente tiene 23 años y casi cumple cinco años reclusa ante una sentencia de 30 años de prisión , por el delito de secuestro, en el Centro Femenil de Readaptación Social “Tepepan”.

De la Garza fue aprehendida al cumplir 19 años de edad, un año después de que su ex pareja, Carlos González González, le acusó de un presunto secuestro. El caso ocurrió después de que ella acudió con dos de sus hermanos a reclamar sus pertenencias en una casa de la Condesa, donde vivía en unión libre con él y llegaron a los golpes.

“Con 38 años Carlos era un señor para mí. Lo conocí a los 16 años y me pagó mis primeras operaciones de bubis y sexo en el Hospital Los Ángeles, de Monterrey. Era un tipo muy celoso que me golpeaba al salir de los antros”, dijo.

Perla aseguró que su parte acusadora metió dinero para imputarles los delitos a ella y a sus dos hermanos, ya que si habían cometido un delito podría haber sido por lesiones o robo por recuperar sus pertenencias en casa del señor Hernández.

“Los abogados nos robaron el dinero, me sentía mal, el señor por el que caímos cumplió su palabra, pues dice que él me hizo -físicamente- no sería para nadie más y me hundiría a mí y a mi familia”, comentó triste y con las manos entrelazadas mientras miraba los dedos de los pies con barniz despintado por el paso del tiempo.

Perla, nos contó que a su corta edad ha sufrido mucho, pues su hermano Emanuel, sus dos hermanas, así como su madre cayeron en prisión también.

“Tengo una persona que me informó que cuando trasladaron de Las Islas Marías a mi mamá y hermana al penal de Morelos las golpearon, las trataban mal y las tenían sin medicamento. Por una imprudencia médica supuestamente mi madre falleció en diciembre pasado. Pero en la autopsia sale que falleció por golpes”, narró con un pesar indignante en sus ojos.

Sin embargo, su semblante cambió al contarnos de su hija adoptiva:

“Se llama Nicole Ruiz y va a cumplir seis años…cuando salga la recuperaré. A ella la tenía mi mamá, pero al ser aprehendida se la encargo a una de sus primas. Me la dio una muchacha que no la podía criar y me dio una hoja que me cedía los derechos, pero no la registré a mi nombre, pues no tenía el cambio de identidad. Ahora estoy a la espera de este trámite”.

Haga clic para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más leído

To Top