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Iglesia justifica expulsión de curas homosexuales

El padre José de Jesús Aguilar Valdés, subdirector de Radio y Televisión de la Dirección de Comunicación Social del Arzobispado de México, aseguró que la comunidad no quiere mantener las parejas e hijos de los sacerdotes.

El padre José de Jesús Aguilar Valdés, subdirector de Radio y Televisión de la Dirección de Comunicación Social del Arzobispado de México, negó que exista una motivación homofóbica en la expulsión de curas homosexuales de El Vaticano, se trata más bien de motivos prácticos.

“Los sacerdotes están obligados a guardar celibato. Firmaron un compromiso. Si incumplen está condición, independientemente si su pareja es hombre o mujer, queda suspendido su ministerio”, dijo en entrevista con El Big Data Mx.

Este tema ha causado revuelo internacional luego de que el ex sacerdote Krzysztof Charamsa acusará de homofobia a la Iglesia Católica, pues lo expulsaron luego de que declaró ser homosexual y presentó a su pareja ante los medios de comunicación, violando claramente el voto de castidad.

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Aguilar Valdés aseguró que por el momento se ve difícil que las cosas cambien en El Vaticano, pues la comunidad católica es la más renuente a aceptar situaciones como sacerdotes casados o abiertamente homosexuales.

“La mayor parte de la comunidad no quiere sacerdotes casados. La gente no quiere mantener a la pareja e hijos de los sacerdotes”, explicó.

Una de las razones por las que el celibato persiste entre la curia es que si los sacerdotes se permitieran tener pareja, casarse y procrear, no sería tan fácil asignarlos a tal o cual diócesis, y someter a estas familias a cambios de domicilio constantes sin garantizarles manutención, por ejemplo.

No obstante los argumentos del padre Aguilar Valdés, siguen saliendo a la luz testimonios de curas que se dicen convencidos de que dentro de la Iglesia Católica la homofobia persiste.

Mario Bonfante, ex sacerdote católico, dijo al diario italiano La Repubblica, que cuando se declaró homosexual en 2012, fue enviado al Monasterio Venturini en Trento, Italia, donde “curarían” su homosexualidad.

Cuando se negó a ir no hubo otra solución más que la suspensión de su ministerio y la expulsión como parte de la Iglesia Católica Romana.

El padre Gianluigi Pastò, quien dirige el monasterio citado, aclaró que algunos curas pasan temporadas ahí durante un período de formación y “reflexión personal”. Aseguró que desde 1983 ayudan a aquellos miembros de la iglesia que sufren de depresión por distintas causas.

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