22 de Septiembre de 2017
G.A.Y. Data

Discriminación médica: un obstáculo para lesbianas, bisexuales y mujeres trans

En México los avances en cuanto a los derechos de la comunidad LGBTTTI son significativos, pero ello, no repara los actos discriminatorios contra la comunidad.

Por Anabel Lugo

Ser lesbiana, bisexual  o mujer trans implica una lucha constante desde varias trincheras, entre ellas, la defensa del derecho a la salud.

A pesar de ser una garantia constitucional, para este sector es difícil ejercerlo debido a actos discriminatorios e incluso algún tipo de violencia.

Se tiene un visión heteronormativa, es decir, que la atención médica no atiende las necesidades de este grupo de mujeres. En particular, los servicios de salud ginecológicas están diseñados básicamente para mujeres heterosexuales (procesos de anticoncepción y embarazos) por mencionar algunos”, señala Sinayini Ruiz, integrante de la asociación civil El Clóset de Sor Juana, en entrevista para El Big Data Mx.

Incluso “los propios cuestionarios, formularios y procesos para atender a las mujeres son muy heterocentrados.”

Es por ello que la organización de lesbianas-feministas trabaja en defensa de los derechos de personas que son discriminadas por su orientación sexual e identidad de género.

Recientemente realizaron una Guía de Buenas Prácticas de Atención hacia Lesbianas, Mujeres Bisexuales y Mujeres Trans, enfocado a los especialistas del sector salud con el objetivo de sensibilizarlos del tal manera que den un trato digno y adecuado a este grupo.

En cuanto a las mujeres trans, la falta de medicamentos para su transición, considerar que sus cambios son un “problema psiquiátrico” o negarse a llamarlas como ellas lo piden mientras está en trámite su cambio de identidad, son unos de los actos discriminatorios más comunes a los que se enfrentan.

Para algunos especialistas en ginecología, el simple hecho de que sus pacientes les mencionen que sus parejas son mujeres o nunca han tenido relaciones con hombres les hace creer que las solicitantes no requieren revisiones, estudios y seguimientos anuales como lo hacen con las mujeres heterosexuales.

En México y muchos otros países, casos como estos son recurrentes. Para este grupo, la discriminación es una constante “desde la negación del servicio, malos tratos, cuestionamientos sobre su identidad y prácticas sexuales”, indicó Ruiz.

El Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), en su Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (2010), señaló que de la población LGBTTTI encuestada, 57.7% considera que los servicios de salud son intolerantes.

Además, 16.7% de las personas lesbianas entrevistadas percibieron un mayor grado de intolerancia en los servicios médicos en comparación que los hombres homosexuales con 10.6%.

Uno de los casos que dejó antecedentes se reportó en 1996 en Estados Unidos: doce profesionales le negaron la atención a Robert Eads, un hombre trans, a quien le diagnosticaron cáncer de ovarios. Los médicos temían que el tratamiento dañara la reputación de sus prácticas.

“Existen mujeres lesbianas de 35 a 40 años que apenas a esa edad recurren a una atención ginecológica”, destacó la integrante de la asociación civil.

En el país, los avances en cuanto a los derechos de la comunidad LGBTTTI son significativos, pero ello, no repara los actos discriminatorios contra personas con preferencias sexuales e identidades de género diversas. Por ello, el Clóset de Sor Juana se mantiene en activo desde hace 25 años.

“Nosotras siempre estamos levantando la mano por las mujeres de la comunidad LGBTTTI, para nosotras es muy importante que nuestras voces sean escuchadas”.

Es por ello que el pasado mes de junio, dieron seguimiento al protocolo que publicó la Secretaría de Salud federal para la atención médica de la comunidad LGBTTTI.

“Nosotras estuvimos cercanas a ese proceso dando observaciones, de acuerdo a las necesidades. En este caso se puso énfasis en las mujeres lesbianas y bisexuales y también somos aliadas de las mujeres trans”.

La Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) señala en su informe: Violencia contra personas Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersex en América (2015) que las mujeres lesbianas y trans son quienes se encuentran en un ciclo mayor de violencia, discriminación y criminalización, por la ausencia de la disposiciones legales que avalen su identidad de género.

“La forma de violencia de género, impulsada por el deseo de castigar a quienes se considera que desafían las normas de género”.

Las integrantes de El Clóset de Sor Juana trabajan en conjunto con autoridades locales e instituciones como el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación con el propósito de  proponer y vigilar que se lleven a cabo las políticas públicas a favor de lesbianas, bisexuales y trans.

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