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Reciben al Papa emocionados

Foto: El Big Data Mx

A pesar de ser poco, los asistentes al zócalo gritaba, aplaudía y rezaba. Emocionados, incluso, algunos lloraban.

El papa Francisco arribó al zócalo capitalino alrededor de las 9:30 horas entre una mínima, pero emocionada concurrencia de fieles.

Aunque se separaban multitudes, el frío pudo más que la fe de algunos que se reunieron en Izazaga y 20 de noviembre.

“Vinimos desde Colima, pensamos que habría más gente”, admitió la señora Rebeca de 56 años de edad.

Mientras tanto, personal del Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (Injuve) repartió unas 10 mil playeras con la leyenda “Yo estuve en la visita del Papa Francisco”.

Entre más se acercaba la llegada del pontífice, personas sin boleto asignado pudieron acceder al área restringida, ya que esta lucia casi vacía. 

“No importa el frío, estamos muy emocionados”, dijo Mauricio, padre de familia de 36 años de edad.

Como la mayoría de los negocios cerraron, algunos de los empleados de una tienda departamental ubicada en 20 de noviembre, sacaron mobiliario de la empresa para subirse en él y poder mirar el paso del santo padre en mejores condiciones de visibilidad.

Enfermeras y personal médico del Hospital de Jesús, abandonaron momentáneamente sus actividades para disfrutar el momento.

Jennifer Sierra miembro de la Orquesta Típica de la Ciudad de México, acudió vestida con traje típico, dijo que harían un número especial para su santidad.

“No sé qué habrá pasado, yo creía que esto iba a estar repleto y pues no”, indicó.

Fue recibido por Enrique Peña Nieto en el Palacio Nacional, mientras afuera la gente lo quería volver a ver aunque sea un segundo.

“Ya déjenlo salir políticos”, gritó desde las gradas una mujer.

Cuando se anunció el discurso del Presidente la gente fuera del palacio chifló y se quejó, lo mismo cuando en medio de sus palabras el mandatario tuvo un tropiezos al pronunciar “mexicanos”.

Finalmente,  Francisco salió a dar un paseo por la plaza. La gente gritaba, aplaudía y rezaba. Emocionados algunos lloraban. En un gesto de su tradicional desenfado, el Papa tomó un sombrero que le ofreció uno de los fieles que estaba en el zócalo, se lo puso y lo devolvió.

papa

Todo regresó a la normalidad tras la salida del Papa del zócalo. Los negocios reabrieron y los ambulantes continuaron con su vendimia.

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