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Padres de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa seguirán su búsqueda

Marcha en el Distrito Federal por el primer aniversario de los ataques a normalistas de Ayotzinapa, donde desaparecieron 43 estudiantes arroja saldo blanco reportó SSPDF sólo dos policías con heridas leves y daños menores a comercios

Ha pasado un año de la trágica noche de Iguala y los padres siguen buscando a sus hijos.

Este sábado miles de personas marcharon por las principales avenidas de la Ciudad de México, con un mismo grito de exigencia “¡porque vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.

A las 12:00 horas de la calle de Chivatito partió el primer contingente que encabezaban los padres de los 43 desaparecidos seguidos por grupos de diversos sectores de la población. La comunidad académica, laboral, artística , estudiantil y civil se movilizó para exigirle a las autoridades un alto a la represión y la criminalización de la juventud mexicana.

Aunque la mayoría de las personas que marcharon eran jóvenes sus padres no los dejaron caminar solos, los acompañaron. Inclusive niños y ancianos también se unieron a la marcha para conmemorar el primer aniversario de una de las noches más trágicas de la historia contemporánea de nuestro país que dejo como saldo 43 estudiantes de la Escuela Normal Raúl Isidro Burgos ausentes.

Hoy se cumplen 365 días del éxodo de los padres de los desaparecidos, quienes se niegan a creer que sus hijos estén muertos, inclusive a través del altavoz refirieron que sienten su presencia y saben que aún están con vida, que no van a descansar hasta que los vean regresar, o definitivamente puedan enterrar sus cuerpos, de lo contrario seguirán caminando para exigir al gobierno que se haga justicia y los encuentren.

Entre la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre del 2014, se registraron nueve ataques en contra de los normalistas y de la población civil de Iguala lo que dejó al menos seis personas asesinadas directamente por los grupos armados, una de ellas torturada y desollada del rostro por sus agresores, otras 120 estuvieron expuestas a las agresiones.

Hubo 40 heridos, 14 estudiantes perseguidos por la sierra entre Iguala y Cocula, y 43 normalistas desaparecidos.

Sólo los restos de dos de ellos han sido identificados durante el año trascurrido, no sin dudas y confrontaciones entre los expertos de la Universidad de Innsbruck y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAG), sobre los métodos científicos utilizados para la identificación.

Hoy miles de ciudadanos marcharon para que no se repita esta sangrienta noche, para que los ausentes regresen a sus hogares y las autoridades reconozcan su responsabilidad en los crímenes de lesa humanidad como lo es la desaparición forzada, crimen que representa una responsabilidad directa de los representantes del Estado y que se niegan a reconocer en la noche de Ayotzinapa.

La vanguardia de la marcha entró al Zócalo cerca de las 15:30 horas, mientras que la retaguardia aún se encontraba en la Glorieta la Diana Cazadora, aun así las autoridades capitalinas solo reconocieron la participación de 18 mil personas.

Ingeniosas pancartas que hacían recordar la ausencia de los estudiantes, se mostraron a lo largo de esta gran serpiente que se desplazó desde Chapultepec al corazón de la ciudad, “porque como un miembro de mi cuerpo no te sentí hasta que estás ausente”.

“Sigo gritando para recordar tu nombre, porque cuando lo olvide estarás muerto”, entre otras conocidas frases como “ni perdón ni olvido”, “porque vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “Todos somos Ayotzinapa”.

Los contingentes con mayor energía y pujanza como siempre, fueron los de la comunidad estudiantil, jóvenes que con su natural alegría le dieron vida a la caminata, no paraban de hacer el conteo tradicional de los 43 ausentes, así como el pase de lista con sus nombres.

Una pertinaz llovizna los acompañó durante todo su recorrido, el mismo cielo encapotado participó entristecido.

La retaguardia de la serpenteante marcha se vistió de negro, era el tan temido Bloque Negro Anarquista cuya presencia no podía faltar en este aniversario.

A su paso iban soltando latas de humo de diversos colores, morado, azul, negro, naranja y amarillo, en esta ocasión, habilitaron un carrito de supermercado para trasladar un bafle, y en congruencia con su vestimenta, iban escuchando música de punk, metal, hard core, ska y rock en español.

Tal parecía que sus excesos solo se iban a limitar a hacer pintas en los pedestales de algunas estatuas, paredes de edificios históricos, anuncios espectaculares en los paraderos e incluso en las escalinatas del Ángel de la Independencia.

Pero después de pasar el cruce de Insurgentes y Reforma frente al Senado de la República sus ánimos se exacerbaron y lanzaron petardos, cohetones, piedras y botellas con pintura contra la fachada del recinto.

Posteriormente las agresiones se concentraron contra los policías de tránsito que los custodiaban desde su salida en el museo de Antropología.

Los uniformados, que la única protección que llevaban era contra la lluvia, pues solo portaban capotes de plástico, cada que escuchaban un cohetón o veían un proyectil cruzar por el cielo, se agachaban, escondían la cabeza entre los brazos e incluso también encogían las piernas.

Su impermeable no les sirvió de nada contra los cohetones, petarnos, piedras, envases de vidrio, incluso botellas de cerveza aún llenas.

El punto más álgido de las agresiones se vivió frente a la torre del Caballito donde se escucharon diversas explosiones, posteriormente los rijosos la tomaron contra una sucursal de Kentucky Fried Chiken donde rompieron todos los vidrios de la fachada con piedras y palos, sin importar que en el interior se encontraban muchos niños acompañados por sus padres; la impresión fue mayor al verlos con los rostros cubiertos despidiendo un fuerte olor a solvente y marihuana.

Los anarquistas cruzaron la calle y arremetieron de igual forma contra un Sanborns ubicado sobre la avenida Juárez. Ahí lograron ingresar y romper una de las vitrinas donde exhiben pasteles y otros alimentos.

Al percatarse que sobre Juárez los contingentes policiacos se reforzaron, antes de entrar a la Alameda, prefirieron desviar camino sobre Balderas hasta llegar a la avenida Hidalgo donde caminaron hacia el Palacio de Bellas Artes.

En dicho trayecto fueron aseguradas algunas personas, de las que inclusive los medios de comunicación tomaron evidencia gráfica, sin embargo, la Secretaría de Seguridad Pública (SSPDF), informó de manera oficial que no hubo detenidos.

Posteriormente la marcha continuó su paso hasta que el último contingente llegó al Zócalo capitalino cerca de las 17:30 horas.

En la Plaza de la Constitución los participantes ya se habían diseminado y solo quedaba un reducto de la caminata frente al templete donde los padres de familia anunciaban que nunca dejarán de buscar a sus hijos.

 

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