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Crece población en situación de calle en el zócalo capitalino

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Trabajadores y oficinistas del primer cuadro aseguran que esto ha mermado la seguridad de la zona.

Por Eduardo Suárez

El primer cuadro de la Ciudad de México se ha convertido en la casa de cientos de niños, mujeres, hombres y ancianos en situación de calle, quienes en la noche piden dinero o comida a los visitantes y turistas.

Sin embargo, la “cooperación” no siempre es voluntaria. Esta casa editorial ha recibido denuncias de “taloneo” e incluso robo por parte de esta personas en la inmediaciones al zócalo capitalino.

Fachadas de edificios, negocios, cajeros automáticos, los arcos de Plaza de la Constitución o cualquier recinto con techo se convierte en un lugar apto para que la comunidad callejera pernocte o deambule en las noches.

De acuerdo con el Censo de 2012 del Instituto de Asistencia e Integración Social (IASIS), en la capital mexicana se contabilizaron 4,014 personas en situación de calle.

El instituto detalló que en la comunidad callejera 8 de cada diez son varones y más de la mitad son niños y adolescentes menores de 17 años. Seguido de personas de 18 a 70 años.

De las 16 demarcaciones, Cuauhtémoc es la delegación con el mayor número de indigentes, pues la zona provee múltiples redes de supervivencia, entre las que se cuentan los transeúntes y comerciantes que les proveen de comida y/o dinero.

Además de las sedes de instituciones que les brindan diferentes servicios de ayuda y apoyo, explica el Consejo Para la Eliminar y Prevenir la Discriminación (Copred), en su Monografía por la NO Discriminación.

La primera Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México (EDIS-CDMX 2013) señaló que la discriminación hacia la población callejera ocupa el octavo lugar de la lista de 40 grupos.

Foco rojo

Una pareja de voceros que atienden un puesto de revistas en la esquina de Francisco I. Madero y Palmas, declararon, de manera anónima, que por las noches Los Portales, donde están los locales de  joyerías, se saturan con más de cien indigentes, porque llegan a cubrirse del agua.

Sin embargo, aseguraron, a todas horas del día hay gente en situación de calle pidiendo alguna moneda o alimento para comer. Pero no pueden achacarles los robos que con frecuencia padecen los capitalinos, porque en su mayoría los indigentes es gente tranquila.

“No hay una sola hora que no pase alguien y nos pida alguna moneda. Regularmente llegan a pedir de manera humilde, pues no hemos tenido un intento de robo violento”, detallaron.

Los vendedores de diarios y revistas, que llevan más de 20 años trabajando en la capital, explicaron que en su mayoría los vagabundos de la zona son personas mayores, pero hay de todo: niños, mujeres y hombres, quienes en su mayoría son drogadictos o padecen alguna discapacidad.

En ese sentido, el policía Rubén Granciano dijo que el Centro es una de las zonas de la ciudad con más agentes resguardando las calles, y regularmente los robos son hechos por pequeñas bandas a joyerías, comercios o transeúntes a quienes les roban dinero y celulares.

Y es que el robo de celulares ha ido en aumento con el paso de los años, según datos de la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJDF), en la ciudad el robo de celulares a transeúntes pasó de 3 mil 509 en el año 2013, a 4 mil 423, en 2015.

“Todas las noches decenas de personas llegan a dormir a Los Portales, tienden cartones o cobijas para dormir y resguardarse del frío. Nosotros no podemos correrlos, lo que hacemos es vigilar que no se peleen entre ellos o no agregan a la gente, principalmente los drogadictos que ando son su activo”, indicó el policía a El Big Data Mx.

Esta casa editorial realizó un recorrido nocturno por 5 de Mayo, Francisco I. Madero, Palma, Isabel la Católica y las inmediaciones del zócalo capitalino y observó decenas de personas durmiendo en cualquier rincón seco, buscando en la basura, pidiendo limosna o algo que comer en los puestos de comida de la zona.

Laura Jimenez, empleada de una tienda de ropa, externó su preocupación de que estas personas no tengan donde descansar, e incluso ella les da de vez en cuando alguna fruta o agua.

“Regularmente salgo entre 7 u 8 de la noche y las calles aún están muy transitadas para que alguien robe. El susto que más me he llevado es cuando pensé que un hombre de edad avanzada me seguía. Al llegar cerca de un policía me di cuenta de que era un vagabundo que siguió su camino. Nunca me han robado, sólo pedido monedas”, externó.

Sin embargo, hay personas como Carmen Rosales, oficinista de la zona, quien asegura que las personas que piden dinero sobre 5 de Mayo se molestan si no les das.

“Eso genera desconfianza si andas sola y en la noche por esa zona, y es una lástima porque hasta hace unos meses podías caminar tranquila en el primer cuadro, incluso pasando las 10 de la noche”, indicó.

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