Arranca gira papal con baja afluencia; relajan seguridad

13 febrero 2016 10:09 am

Israel Yañez

Por:

Periodista egresado de la UNAM. Profesor del IFP impartiendo la materia de comunicación a nuevos operadores del Sistema Penal Acusatorio

En medio de fuerte dispositivo de seguridad y poca afluencia de feligreses arrancó la visita del papa Francisco al zócalo de la Ciudad de México.

A las 9:30 horas el sumo pontífice ingresó al primer cuadro a bordo del papamóvil, saludando a los cientos de personas que se dieron cita para verlo de cerca en su primera visita a Palacio Nacional.

Desde las primeras horas de ayer el Estado Mayor Presidencial y la Secretaría de Seguridad Pública local restringieron el acceso al centro histórico.

Los primeros en ingresar, fueron elementos de la Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México, quienes portando playeras y chamarras rosas, instalaron carpas con sandwiches, playeras, café y otros alimentos, incluso repartieron folletos informativos.

Una vez abierto el acceso al público en general, la afluencia llegó a cuenta gotas, por lo que aún se pueden observar espacios vacíos en el perímetro de la catedral y en la plancha del zócalo.

Se estima que a penas una cuarta parte de la capacidad máxima de explanada fue ocupada por los devotos, por lo que las autoridades optaron por relajar las medidas de seguridad y permitir el acceso a todas las personas.

A decir de Imelda Sotelo Juárez, quien vive en la delegación Azcapotzalco, el motivo de retirarse junto con su madre de 72 años sin escuchar el mensaje, era desplacer al Eje Central para ver pasar el papamóvil; sin embargo, el pontífice decidió abordar un vehículo compacto y cerrado,  y sólo se alcanzó a ver su mano que saludaba a los presentes.

Tania Muñoz, joven parapléjica de 25 años de edad, nació con una discapacidad motriz y acudió a ver al jerarca católico para pedir por la paz del mundo.

A pregunta expresa de qué le pediría a Dios para ella, respondió:

“Yo le pediría un mejor mañana para todas las generaciones de personas discapacitadas que vienen como yo”.

La joven cree fielmente en el pontífice, y por eso le pidió a su padre que la llevara a verlo al zócalo, aunque no tuvo un lugar privilegiado como otras personas del ámbito político que pudieron saludarlo y estar junto a él, la joven se sintió satisfecha y agradecida de haber escuchado su voz y verlo por las pantallas gigantes habilitadas en el Zócalo.

Josefina Escamilla llegó de San Luis Potosí a ver al Papa, y con mucha emoción, a pesar del frio de la mañana, dijo que estar en ese lugar era un privilegio, pues es muy difícil o imposible que vaya hasta su estado.

Para ahorrar dinero, se formó junto con su hija Soledad, de 14 años, en la fila donde la Secretaria de Desarrollo Social del DF estuvo regalando desayunos y cobijas.

“A mí ya me hizo un milagro, me dio de comer y hasta una cobija para quitarme el frío, me ahorre un dinero y hasta llevó mi playera de la vista que me regalaron, y lo mejor de todo, ya lo vi pasar en su carro”, dijo con emoción la mujer.

Juan Cruz, vecino de la delegación Iztapalapa, no acudió al zócalo por gusto, sino que fue contratado para llevar a una mujer de 82 años que al usar silla de ruedas le era imposible llegar por sí sola.

“Me contrataron los hijos de la señora para traerla, junto con su hermana, a ver al Papa, es un trabajo, pero al estar aquí no me arrepiento de haber venido, pues ya lo vi pasar y se siente bien, necesitó creer más en Dios”, dijo el joven de 27 años.

Sin embargo, la fe no fue suficiente para llenar el Zócalo, muchos espacios dentro de la plancha y las gradas quedaron vacíos, y la gente no espero mucho tiempo, después de que llegó el Papa comenzaron a retirarse.

Tarde fue cuando se relajaron las medidas de seguridad y se abrieron algunas de las estaciones aledañas a la Plaza de la Constitución para invitar a la gente a acudir a ver al pontífice, pues muchos fieles prefirieron ver al sacerdote a través de la televisión, alejados por todos los anuncios de cortes a la vialidad y restricciones en torno a la custodia personal del visitante.

Las autoridades reportaron saldo blanco, y sólo tres personas fueron presentadas al Juez Cívico, dos de ellos porque llevaban una cartulina con una leyenda en contra de la visita, y otro porque fue sorprendido escandalizando.

 

Comentarios