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Rusia, el tesoro de los viajeros

La belleza arquitectónica y natural de este país logra encantar hasta al turista más exigente.

Rusia es un verdadero tesoro para sus visitantes. Hasta la persona más exigente podrá encontrar aquí muchas cosas interesantes y útiles. Su vasto territorio es rico en patrimonio histórico y cultural, además de que posee bellos paisajes.

Cualquiera que viaje a Rusia debe incluir la visita a dos de sus principales ciudades: Moscú y San Petersburgo.

En la capital rusa se ubica la famosa Plaza Roja, un lugar obligado. Este espacio de 23 mil metros cuadrados alberga algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, como el Templo de San Basilio y sus cúpulas sin igual, el complejo del Kremlin, en el que se puede recorrer las sedes de las principales instituciones rusas y sus tres catedrales.

Antes de irte, puedes adentrarte en los túneles por donde pasa el Metro de Moscú y descubrir la decoración de sus estaciones y por la que es considerado el metropolitano más elegante del mundo.

Asimismo, está la opción de recorrer algunas urbes históricas como el pueblo de Sergiev Posad o las ciudades de Suzdal y Vladimir, cunas del idioma y la nacionalidad rusa.

La otra gran metrópoli que no debes perderte es San Petersburgo. Pero, antes de llegar a la ciudad de los zares, puedes recorrer los 650 kilómetros que la separan de Moscú en un romántico viaje en tren.

En San Petersburgo encontrarás el famoso Museo Hermitage, una de las mayores pinacotecas del orbe con una de las principales colecciones de antigüedades que existen.

Junto a él hallarás la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, o puedes dar un tour panorámico de la ciudad, en el que apreciarás otras de las joyas arquitectónicas: la Avenida Nevski –principal arteria de la urbe–, el Jardín de Verano, la Catedral de Nuestra Señora de Kazán y su malecón.

Otras opciones son el Palacio Peterhof y el de Catalina, dos de los palacios imperiales más impresionantes.

Lugares insólitos

Los campos de loto de Astracán. Entre agosto y septiembre, en el territorio de la reserva natural de Astracán, florece el loto del Caspio. Aquí se localizan las mayores reservas acuáticas del mundo con unas dimensiones que alcanzan los 15 kilómetros de longitud por tres kilómetros de anchura. Un día es suficiente para contemplar este espectáculo.

Isla de Wrangel. El día nace en la isla de Wrangel, pues se ubica exactamente en el cruce entre dos hemisferios: Oriente y Occidente.

Esta isla se considera el hogar de los osos polares, y desde 2004 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El buque de la expedición traslada a los turistas hacia el estrecho de Bering a través de la parte nororiental de Eurasia, cruza el círculo polar ártico.

Mina de diamantes Mir en Yakutia. Uno de los parajes formados por la acción del hombre más impresionantes del planeta es la mina de diamantes Mir, situada a las afueras de la ciudad de Mirni, en Yakutia.

La prospección en busca de yacimientos de diamantes comenzó aquí en 1955; actualmente, la profundidad de la mina es de 450 metros y tiene un diámetro exterior de mil 200 metros.

El Polo del frío.  Casi cada año, Oimiakón es noticia por el récord de su temperatura, y es que aquí se detectó la más baja registrada en la Tierra: 71.2 grados bajo cero. Además, la temperatura media en invierno se mantiene aproximadamente en 50 grados bajo cero.

Cuesta creer que en este lugar viven personas (las cuales, por cierto, llegan a alcanzar, gracias al frío, edades de hasta 120 años). La expedición tiene una duración de nueve días y se organiza en enero, febrero y marzo.

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