Michoacán reúne tradición y cultura en Día de Muertos

10 octubre 2016 5:52 pm

La fiesta del Día de Muertos es celebrada en todo territorio nacional, pero Michoacán es uno de los lugares con mayor tradición en donde el ritual se lleva a cabo como si una persona estuviera recién fallecida.

En la Basílica de Pátzcuaro se presentan piezas musicales alusivas a la muerte, además de interpretar obras de teatro en escenarios naturales como la de Don Juan Tenorio, que se realiza en la Capilla Abierta del Convento Fransiscano de Tzintzuntzan.

Además las ofrendas y concursos en espacios públicos visten de color los panteones, así como la presentación de juegos prehispánicos de pelota dan un enfoque tradicional a la noche de los difuntos.

Jarácuaro es una isla que actualmente está unida a tierra forme con un puente vehicular, donde la entrada se adorna con un gran arco de flores. En el lugar se encuentran numerosas ofrendas a los muertos donde la gente se sienta a rezar. Con comida y bebida se lleva a cabo la danza de los viejitos en honor a los muertos presentes.

En el templo de Nuestra Señora de la Natividad, cerca del Arócutin, las tumbas se pintan de color naranja proveniente de las flores de cempasúchitl, que además son iluminadas por veladoras. Cada familia acompaña a sus difuntos con música y rezos, aunque algunos otros prefieren guardar silencio.

Encima de caballitos de madera se colocan las ofrendas al pie de la montaña en Cuanajo. En el pueblo, hombres y mujeres preparan un gran festín para recibir las almas de los muertos y a los vivos. Los varones se dedican a cortar la carne, mientras que las damas cocinan y preparan los tamales y atole para los invitados.

Las figuras que se presentan en el pan de muerto son femeninas y masculinas, el cual se distingue por un corte ovalado que simula una falda, mientras que el vertical representa un pantalón.

Con cohetes, bombo y platillo reciben a sus invitados a las 16 horas del 1 de noviembre, colocando un caballito de madera frente al altar, donde se rezan alabanzas y cantos. Posteriormente se ofrecen tamales y atole de guayaba, tamarindo, pinole, piña y leche con canela.

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