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Tragedia en Guatemala evidencia pobreza y corrupción

deslave Guatemala

Continúan las labores de rescate, aunque la esperanza de encontrar personas con vida es nula.

Armando Ramírez corresponsal en Guatemala

Centenares de personas sepultadas bajo toneladas de tierra en la comunidad de Cambray II, en el municipio de Santa Catarina Pinula, a 15 kilómetros de la ciudad de Guatemala, pusieron al descubierto las precarias condiciones en las que se ven obligados a vivir miles de guatemaltecos, por los altos índices de pobreza y corrupción.

Las cifras oficiales señalan 172 los cuerpos rescatados de entre los escombros seis días después del deslave de tierra que cubrió 125 casas en la parte baja de un barranco habilitado como una zona de vivienda.

Especialistas advierten que los muertos podrían llegar a por lo menos 500 personas, ya que se agotó el plazo para encontrar sobrevivientes, además de que los socorristas solo han rescatado cuerpos sin vida.

Los equipos de rescate logran llegar, a fuerza de maquinaria pesada, a casas que quedaron bajo 60 metros de tierra desde la noche del jueves pasado. Hay una gran cantidad de maquinaria pesada y a los voluntarios con palas se les restringió el ingreso por su seguridad.

El trabajo se hace con 13 excavadoras, 10 retroexcavadoras, tres cargadores frontales, seis mini cargadores y un tractor. Las autoridades indicaron que se removieron 74 mil toneladas de material y declararon que la prioridad es la donación de ataúdes, por la gran cantidad de fallecidos que se espera aun rescatar.

Reportes oficiales advierten que en Guatemala 500 mil personas habitan en zonas de riesgo por posibles deslaves de tierra, sobre todo en temporada de lluvias. Se trata de 500 asentamientos humanos, la mitad de los cuales están en el departamento de Guatemala.

En las operaciones de rescate participan bomberos, policías, personal de rescate y voluntarios guatemaltecos, así como una brigada de rescatistas mexicanos que llegó el sábado a Guatemala para sumarse a la búsqueda.

El contingente mexicano incluye elementos de búsqueda, expertos en rescates con perros y miembros de la Secretaría de Marina Armada de México, entre otros, para auxiliar a los cuerpos de socorro locales.

Según reportes varios de los cuerpos rescatados aún no han sido identificados, porque están en muy mal estado y puede ser necesario recurrir a pruebas de ADN para su posterior identificación, de esta cifra casi la tercera parte son menores de edad. Otros datos indican que 34 personas fueron rescatadas con vida, más de 200 alojadas en albergues y dos mil 500 evacuadas.

El gobierno del presidente Alejandro Maldonado Aguirre descartó la ayuda internacional por considerar que el país “tiene capacidad” para enfrentar la situación, a cargo de la estatal Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), dirigida por el hijo del mandatario, Alejandro Maldonado, lo que generó repudio de una gran cantidad de guatemaltecos que considera de ineficiente la labor de rescate.

En los últimos días se redujo el número de rescatistas, por las condiciones del lugar, que según el portavoz de los bomberos, Julio Sánchez, está “muy frágil, muy movedizo” y la falta de visibilidad pone en peligro a los miembros de los equipos de rescate.

La Conred, que declaró el viernes alerta naranja a nivel nacional y roja municipal, continúa intentando desalojar de sus viviendas a la población aledaña que pueda estar en peligro por nuevos deslizamientos de tierra, ya que se pronostican más lluvias, mientras se declaró como inhabitable la zona y de ordenó la evacuación de los sobrevivientes para ubicarlos en otro lugar.

La catástrofe unió a los guatemaltecos -iglesias, bancos, restaurantes, supermercados o empresas privadas-, que acopian víveres y útiles a poco más de dos mil damnificados Las autoridades declararon que se necesitan productos de higiene y comida no perecedera, alimentos para niños.

El área afectada fue declarada como zona “de riesgo” en 2008 por la Conred que aconsejó trasladar a los habitantes a otros lugares. Especialistas destacaron que asentamientos como El Cambray II son producto de “invasiones” de terrenos por parte de familias que migran a las periferias de la ciudad y construyen sin tener en cuenta parámetros de prevención de riesgos.

Reportes oficiales advirtieron que el caudal del río Pinula aumentó los niveles, lo que pone en riesgo a rescatistas que aun laboran en el lugar del deslave. El río salió de su cauce y hay riesgo para los rescatistas, pues las lluvias continúan, alertaron.

La lluvia obligó a las autoridades a suspender la búsqueda en El Cambray II a reducir el personal de socorro en el lugar, pero la maquinaria pesada continua con la excavación y movimiento de tierra, aun cuando ya no se espera localizar sobrevivientes, pero con la promesa de localizar hasta el último cuerpo.

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