Bienestar

Descubre si estás junto a una persona tóxica

Una vez que la identifiques, checa si te estás siendo consumido por ella.

La mayoría hemos conocido a individuos que, a pesar de que normalmente no tienen mala intención, consiguen sacar la peor versión de los que están a su alrededor.

Lidiar con las denominadas “personas tóxicas” puede ser inevitable en determinados contextos, pero lo que sí podemos controlar es la forma en que hacemos frente a sus comportamientos.

Si no actuamos con las debidas precauciones, las personas negativas pueden llegar a influirnos y hacernos sentir mal, además de acumular tensión y estrés.

Identifícalas

Para identificar a una persona tóxica te presentamos algunas de sus principales características:

  • Provocan emociones negativas (es la principal características de estas personas)
  • Se quejan de todo: se centran en los problemas, sólo ven la perspectiva negativa y te impiden centrarte en las soluciones.
  • Normalmente, se alegran cuando la gente se une a ellos y se queja de las mismas cosas.
  • Cuentan siempre sus problemas y nunca lo positivo que ocurre en sus vidas. Solo hablan de si mismos y nunca se preocupan por ti.
  • Critican a los demás e incluso a ti mismo y fomentan los rumores.
  • Son arrogantes, es decir, creen que lo saben todo y se sienten superiores a los demás.
  • Se hacen las víctimas: nada es responsabilidad de ellos, los demás o la “suerte”, tienen la culpa.
  • Envidiosos: nunca son agradecidos con lo que tienen y cuando alguien consigue algo, los critican y los envidian, no los admiran.
  • Mienten: mienten sobre temas que pueden ser dolorosos para las personas objetos de la mentira.
  • Juzgan sin saber y sin pensar.

¿Ya te atrapó?

De acuerdo con los especialistas hay cierta señales que deben alertarte de que una persona tóxica te está consumiendo y ha llegado el momento de que que te plantees algún tipo de cambio en tu vida.

Esto puede pasar por un simple cambio de mentalidad: no entrar al trapo de sus juegos manipuladores o ignorar su presencia, por ejemplo. En otros casos, la mejor decisión puede ser alejarte de este foco de negatividad y de mal humor antes de que te acabe afectando seriamente.

1. Hablas mucho sobre la persona tóxica

Si notas que estás continuamente quejándote a tus compañeros de trabajo sobre lo manipulador que es tu jefe de oficina o lamentándote ante tu pareja de lo mal que te hace sentir tu suegra en las reuniones familiares, debes saber que esta actitud va a agotarte mentalmente, y por supuesto no va a ayudar a mejorar la situación.

Conversar acerca de la persona tóxica una y otra vez sólo consigue mermar tu autoestima y darle más importancia de la que realmente tiene. No vas a solucionar nada dándole vueltas, y quizá empieces a resultar molesto para quien debe escuchar tus constantes lamentos.

2. Te hace perder los papeles

Si tu día a día está siendo afectado por un experto manipulador o por personas que te critican a tus espaldas, debes saber que los individuos tóxicos pueden afectar a tu equilibrio emocional. Debes tener cuidado, porque es fácil que lleguen a causarte frustración e incluso ira. Si esto sucede, es el momento de tomar medidas y solucionar el problema.

3. Tu autoestima se resiente

La gente tóxica suele ser grosera, maleducada y pueden resultar muy ofensivos y molestos. En ocasiones, su trato degradante hacia ti puede hacer sentir mal, pero recuerda que tu valor como persona nunca debe estar supeditado a las opiniones (y mucho menos a los insultos y vejaciones) de alguien que no seas tú mismo.

4. Les echas la culpa de tu comportamiento o actitud

Si una persona tóxica logra hacerte pasar por su aro y manipularte, puede ocurrir que culpes constantemente a esa persona de las decisiones que tomes y de todo lo malo que te suceda. Si crees que la persona tóxica tiene la culpa de todo, reconsidera la situación. Tal vez sólo le culpas para rehuir tu responsabilidad. Es tu vida, y si hay alguien que tiene tanto poder sobre ti, lo mejor es que intentes alejarte y que empieces a aceptar la responsabilidad que tienes sobre tu propio destino.

5. Temes tener a la persona tóxica cerca

Si te horroriza pensar que debes pasar un rato con esa persona, no hay duda alguna que, por lo menos para ti, ese individuo es tóxico y tiene la habilidad de crearte un fuerte malestar. Si con sólo anticipar que vas a tener que encontrarte con ese compañero tóxico en una reunión ya empiezas a tener sensaciones negativas, es una señal inequívoca de que algo tiene que cambiar en tu vida.

6. Te rebajas a su nivel

Cuando alguien te saca de tus casillas de forma constante, puede que sientas la tentación de entrar al quite y comenzar a confrontarle. Esto hará que empieces a tener actitudes y conductas reactivas que, probablemente, no están en consonancia con tus valores personales. Caer en el juego de la persona tóxica puede ser inevitable si nos lleva a un extremo, pero no es el modo de resolver la situación. De hecho, es probable que sólo logres empeorar las cosas y desesperarte más.

7. Te impide estar relajado y cómodo

Cuando nos vemos asediados por personas que nos manipulan o usan estrategias retorcidas para desmotivarnos, puede que llegue un punto en que nos sintamos en un estado de constante tensión y preocupación. Y cuando estamos intranquilos, es más fácil que las cosas nos salgan mal. Si no consigues tener la cabeza fría y relativizar la situación, la persona tóxica irá comiéndote el terreno. Por eso es importante que logres distanciarte emocionalmente de la fuente de toxicidad.

8. Reaccionas con mecanismos de afrontamiento disfuncionales

Cuando vivimos en un permanente estado de tensión, podemos reaccionar de forma negativa. Por ejemplo, para mitigar el desasosiego que sentimos, podemos permitirnos algunos “caprichos” nada saludables.

9. A tu pareja también le afecta emocionalmente

Puede que la persona tóxica sea algo así como una figura de autoridad (un jefe, un profesor, tu padre o madre…) que no puedes cuestionar. Si se da el caso de que te humilla y tu nivel de desgaste emocional aumenta, puedes cometer el error de trasladar tu foco de malestar hacia nuestra pareja, hijos o familiares. El mal humor se contagia, y si dejas que la persona tóxica te contamine es posible que te conviertas en una persona tóxica para nuestro tu más cercano y hagas sufrir a personas que no tienen la culpa.

Con información de Xavier Molina, psicólogo social.

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