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Repartir comida en bici, una noble labor sin incentivos

Por Rafael Montes

@rafagaonline

Encargados de restaurantes que han optado por entregar sus pedidos a domicilio en bicicleta y no en motocicleta, para así ahorrar en combustible, contribuir con una buena calidad del aire en la ciudad y descongestionar las vías del DF, consideran que las autoridades capitalinas no han reconocido esa labor ambiental.

Debido a las complicaciones de movilidad que actualmente prevalecen en la capital del país, los problemas de contaminación que existen en la ciudad y los altos costos de la gasolina, diversos establecimientos mercantiles han optado por repartir sus pedidos en bicicleta y no en motocicletas, como era lo más común en la ciudad de México.

Sin embargo, los encargados de esos negocios comentan que el gobierno del Distrito Federal podría incentivar ese tipo de actividad ambientalmente responsable de diferentes formas.

Adriana Macías, encargada del restaurante de comida yucateca La Cebolla Morada, asegura que un tipo de exención fiscal podría ser benéfica para fomentar que los negocios prefieran la bicicleta por encima de la motocicleta.

FOTO LA CEBOLLA MORADA

“Al final de cuentas es un buen incentivo para promover más el uso de la bicicleta, de manera responsable. Sí podría resultar beneficioso tener algún incentivo de ese tipo, pero no sé en qué sentido podría aplicarse. No se contamina, no se genera tráfico, no se genera ruido, creo que muchas veces las autoridades omiten esos pequeños detalles, hay un montón de gente repartiendo en la calle y un montón de cosas, no solamente alimentos”, opina.

César Rivera, gerente del restaurante Sushi Hokoki, difiere un poco de ella y opina que en lugar de exentar impuestos por evitar contaminación, que en su parecer es algo que todo mundo debe hacer como parte de ser un buen ciudadano, el gobierno del Distrito Federal debería mejorar la infraestructura para los repartidores en bicicleta.

“Todos somos responsables de cuidar el medio ambiente, si cada quien ponemos de nuestra parte, la vamos armando. No creo que sería tan conveniente que nos bonificaran por hacer lo que nos corresponde”, expresa.

De acuerdo con su experiencia, lo que más falta para que sus empleados puedan trabajar mejor son estacionamientos ciclistas afuera de los edificios de oficinas, tanto públicos como privados.

“Sería suficiente con que colocaran espacios en los edificios públicos para que puedas dejar la bicicleta, que no la tengas que amarrar al arbolito o al poste, creo que con eso sería suficiente porque en sí, es responsabilidad de todos, pero sí nos ayudaría mucho”, dice.

Por su parte, Pavol Lachkovic, socio de la lonchería La Cadencia, un restaurante considerado bike friendly, también piensa que la infraestructura suficiente podría ser un buen incentivo para que los negocios prefieran usar la bicicleta en lugar de vehículos motorizados.

“Creo que el gobierno debería apoyar la infraestructura de ciclismo en la ciudad para todos los ciclistas, no importa si es un particular o un negocio, debería fomentar el uso de la bici, que finalmente hemos visto que lo hacen, pero muchas veces parece que nada más están como parchando, desde el punto de vista de un ciclista.  Hay falta de estacionamientos seguros, falta trazar vías ciclistas no improvisadas”, reclama.

Además, opina que es necesario que se garantice que los establecimientos que emplean a sus trabajadores para repartir productos sobre una bicicleta, les proporcionen seguridad médica, pues en su mayoría, los repartidores se exponen a la violencia vial de las calles sin tener una certeza de que si les ocurre algo, tendrán el servicio médico adecuado.

“Muchos ven a un repartidor en bici como un puesto menor y no se preocupan mucho por él. Yo creo que si preguntáramos a diez si tienen seguro médico, no lo tienen: exponen la vida constantemente por un paquete de cien pesos. Mi pregunta siempre es ‘si te pasa algo, ¿qué pasa? ¿te atropellan y qué?’. No mueres, pero nadie sabe qué va a pasar”.

No contaminas, pero nadie te reconoce

En el año 2007, la asociación ciclista Bicitekas presentó al Gobierno del Distrito Federal una propuesta para la promoción efectiva del uso de la bicicleta en la capital del país.

Entre esos lineamientos provenientes del sector ciudadano, se encontraban propuestas para que se apoyara a establecimientos mercantiles y empresas que usaran la bicicleta como su medio de transporte.

Bicitekas aconsejaba crear incentivos fiscales y exención de impuestos en el caso de establecimientos mercantiles que impulsen programas para el uso de la bicicleta, cambio de domicilio más cercano al trabajo por parte de trabajadores, o de trabajo vía Internet.

Sugería también llevar a cabo actividades de promoción del uso de la bicicleta, mediante programas de incentivos –fiscales, económicos o de otro tipo– a posibles usuarios o promotores, tanto en actividades privadas como de la administración pública, así como campañas de información y capacitación, y proyectos puntuales que involucren el uso de la infraestructura para la bicicleta y/o la restricción para el acceso a automóviles motorizados en ciertas calles durante cierto tiempo.

La Ley de Movilidad del Distrito Federal, publicada en julio del 2014, rescató algunas de esas propuestas y establece que las autoridades deberán apoyar a las empresas que fomenten el ciclismo entre sus trabajadores.

El artículo 23 establece que la Secretaría de Medio Ambiente del DF “fomentará programas de movilidad empresarial que tengan como objetivo promover esquemas de desplazamiento más eficientes entre el personal de las empresas, que impacte directamente en el ahorro de combustible de su parque vehicular, disminuya las emisiones de contaminantes en el medio ambiente y contribuya a mejorar el entorno urbano y de trabajo de sus empleados”.

Para ello, “proporcionará estímulos y reconocimientos a las empresas que participen en el programa de movilidad empresarial y que contribuyan a fomentar nuevos esquemas de desplazamiento entre sus empleados”.

A la fecha, el programa de movilidad empresarial no ha sido dado a conocer y esa disposición no ha sido aplicada entre negocios como los de reparto de comida.

Más rápido, más barato y más sano

Los negocios que reparten comida en bicicleta aseguran que este vehículo es mejor, pues desde el costo hasta su mantenimiento representa una mínima inversión, es más fácil encontrarle estacionamiento, no contamina, no genera ruido, ayuda a la salud de los repartidores y es más rápido y ágil que un vehículo motorizado, por lo que los clientes pueden tener su pedido a tiempo con más frecuencia.

“El ahorro en mantenimiento del vehículo, el ahorro del combustible, el vehículo en sí, no es lo mismo comprar una motocicleta, que en mi caso sería la otra opción que podría tener para el servicio de reparto a domicilio, además, por el almacenamiento, como no tenemos estacionamiento, tendría que dejarla adentro o buscar una pensión o usarla como medio de transporte”, explica Adriana Macías, de La Cebolla Morada, un restaurante ubicado en la avenida Nuevo León 221, en la colonia Condesa.

“No tengo idea de cuánto gastaría si tuviera una motocicleta, simplemente me imagino: los primeros gastos que se me vienen a la mente serían gasolina y mantenimiento y estacionamiento. Con mi bicicleta, solamente le doy mantenimiento unas dos o tres veces al año y el costo del mantenimiento de una bicicleta es menor, 300 o 400 pesos, y queda super bien”, agrega.

César Rivera, gerente del Sushi Hokoki, de la calle de José Emparán 9, en la colonia Tabacalera, dice que las complicaciones de transitar y estacionarse en el centro del DF fueron las que definieron la necesidad de usar una bicicleta. En su negocio hay seis.

“Más que nada es por más rapidez, aquí estamos en el Centro y el tráfico está demasiado pesado, con manifestaciones y esas cosas y anexando que es difícil poder estacionar una motocicleta en la banqueta porque llega la araña”.

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Pavol Lachkovic, el socio eslovaco de La Cadencia, de la esquina de Tonalá y Chiapas, en la colonia Roma, además, ve beneficios en tres rubros.

“Creo que es la opción para una ciudad como México, es una gran opción mover las cosas, no sólo la comida, en bicicleta, tanto para el medio ambiente como para el cliente y para el repartidor, es un oficio bien bonito. A veces es más rápido que una moto, la bici se mueve en el tráfico con mucha más facilidad, por otro lado, y no lo fomento ni soy amigo de ciertas prácticas que se pueden utilizar en la bici o hacer, pero si de plano ves que un sentido contrario te resuelve la vida, pues te metes en la bici, en la moto está difícil, pero incluso cuando cumples el Reglamento de Tránsito, la bici puede ser más rápida”.

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