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Productos orgánicos: caros, pero lo valen

De acuerdo con datos de Sagarpa, México ocupa el tercer lugar a nivel mundial en la producción agrícola orgánica.

Por Iván Iglesias

Entre el debate ‘Natural vs Artificial’ y el clamor ‘Stop Global Warming’ de millones de personas alrededor del mundo, la demanda de alimentos orgánicos está adquiriendo fuerza; sin embargo, su precio, alrededor de entre 20 y 100% más del costo de su versión ‘normal’,  los hace ser aún inalcanzables para el grueso de la población mundial con escasos recursos.

Pero, ¿qué es lo que marca dicho sobreprecio? En pocas palabras: su proceso de elaboración e incentivos materiales en pro del medio ambiente. Es decir, si queremos consumir un alimento ecológico, costará más.

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De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los alimentos orgánicos certificados resultan más caros en su precio final debido a diversos factores:

* La oferta de alimentos orgánicos es más limitada con relación a la demanda de los mismos.

* Los costos de producción suelen ser más elevados porque requieren más mano de obra por unidad de producción, y porque la mayor diversidad de las empresas impide hacer economías de escala.

* La manipulación postcosecha de cantidades relativamente reducidas de alimentos orgánicos tiene un costo mayor por la separación obligatoria de los productos orgánicos respecto de los ordinarios, especialmente durante su elaboración y distribución.

* La cadena de comercialización y distribución de los productos orgánicos es, en cierta forma, ineficiente, mientras que los costos son más elevados por tratarse de volúmenes relativamente pequeños.

A pesar de este sobreprecio, los alimentos orgánicos cumplen con diversas condiciones que los hacen ser productos sostenibles con una mayor conciencia ambiental. Un producto alimenticio orgánico, por ejemplo, debe crecer sin el uso de sustancias químicas ni plaguicidas.

Los agricultores deben usar medios naturales para controlar los insectos y las malezas. Solo se usan fertilizantes naturales, como el abono 100% orgánico. Después de la cosecha, no pueden tratarse con conservadores. El término orgánico también excluye los alimentos que han sido alterados de manera genética.

En conclusión, las metas de la producción orgánica son reducir el impacto negativo sobre el medioambiente y aumentar la sostenibilidad, en donde Sostenibilidad significa que las prácticas agropecuarias están diseñadas para cuidar la tierra, a fin de asegurar que sea productiva y útil durante mucho tiempo.

Los precios de los alimentos orgánicos no sólo comprenden al costo de la producción misma de los alimentos, sino también a otra serie de factores que no quedan contenidos en los precios de los alimentos corrientes,como la protección del medio ambiente. Por ejemplo, los precios más altos de los cultivos orgánicos comerciales compensan las pocas ganancias o periodos de rotación necesarios para enriquecer la fertilidad del suelo. Además de mayor bienestar de los animales; eliminación de riesgos para los agricultores por manipulación inadecuada de plaguicidas.

Alimentos orgánicos certificados y no certificados

Dentro de la agricultura orgánica -método que consiste en la gestión del ecosistema en vez de la utilización de insumos agrícolas- existen dos clases de alimentos orgánicos: certificados y no certificados.

Los primeros son aquellos que se producen, almacenan, elaboran, manipulan y comercializan de conformidad con especificaciones técnicas precisas, y cuya certificación corre a cargo de un organismo especializado.

Una vez que una entidad de este tipo ha verificado el cumplimiento de las normas que rigen el ámbito de los productos orgánicos, se concede una etiqueta al producto (en México es proporcionada por SAGARPA, a través de un organismo de certificación prgánica aprobado por el SENASICA). Esta etiqueta variará de acuerdo con el organismo de certificación que la expida, pero puede tomarse como garantía de cumplimiento de los requisitos fundamentales desde la finca hasta el mercado.

En México, para poder comercializarlos deben cumplir con las normas establecidas en la Ley de Productos Orgánicos y ostentar el sello “ORGÁNICO SAGARPA MEXICO”; que brinda la certeza de ser un producto de calidad, sanidad y seguridad alimentaria.

Los alimentos orgánicos no certificados pueden cumplir con los requisitos de la agricultura orgánica pero no ostentan la certificación oficial. Esto no quiere decir que sean malos para la salud pero no se encuentran regulados por los organismos oficiales nacionales o internacionales. Los productos de estos sistemas suelen ser para autoconsumo o venta local, al mismo precio que sus equivalentes.

Valores económicos nacionales de los productos orgánicos

De acuerdo con el organismo Impulso Orgánico Mexicano A.C, avalado por SAGARPA, el valor de mercado de los productos orgánicos está creciendo de manera importante. De acuerdo con datos recabados en 2013 por la Universidad de Chapingo, a través del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo Rural Integral, en México se estima que la producción anual de productos orgánicos durante 2012 fue de 600 millones de dólares, con un mercado nacional estimado de 1,174 millones de pesos (92.4 millones de dólares).

“El segmento orgánico, a diferencia de otros sectores agropecuarios, ha crecido incluso en medio de la crisis, un ejemplo lo constituye el café orgánico, producto en el que México se ubica como el principal exportador del mundo.”

Asimismo, la superficie agrícola de cultivos orgánicos en México ha registrado un destacado incremento. En un período de apenas 12 años pasó de 21,265 hectáreas en 1996 a 378,693 hectáreas en 2008 y 512,246 hectáreas en 2012. También, el número de productores dedicados a estos cultivos ha aumentado de manera constante, al pasar de 13,176 a 128,862 productores en 2008, a 169,570 en 2012 y a 169,703 en 2016, lo que posiciona a México en el tercer lugar a nivel mundial en la producción agrícola orgánica (Sagarpa).

Los números parecen significativos, sin embargo no ayudan particularmente a mejorar o incrementar la ingesta de millones de mexicanos. De acuerdo con Jesús Ortiz Haro, secretario de Impulso Orgánico, sólo 15% de la producción orgánica se queda en México, “la mayoría de la producción mexicana de productos orgánicos, alrededor de 85%, se exporta a los mercados de Europa y Estados Unidos”.

La evolución de la agricultura orgánica y sus precios

De acuerdo con diversos especialistas, el sector de los productos orgánicos crecerá 73% en los próximos años en México. Ante la pregunta de si dicha condición ayudará a bajar los precios de estos alimentos, los analistas parecen ponerse de acuerdo en un punto medio.

Según la FAO, “Conforme aumenta la demanda de alimentos y productos orgánicos, las innovaciones tecnológicas y las economías de escala deberían reducir los costos de producción, elaboración, distribución y comercialización de los productos orgánicos”.

Por su parte, la empresa Macrobacter, que desarrolla fertilizantes orgánicos, afirma que “El incremento del precio de los alimentos ecológicos debe disminuir con el desarrollo de nuevos esquemas como la fijación de precios, aumento de la demanda y mejoras en cuanto eficiencia de producción, pero aún así es probable que una prima se mantenga debido a los costes incorporados en la industria orgánica.”

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