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Investigadores de la UNAM crean plásticos biodegradables.

Azotobacter tiene las propiedades necesarias para sustituir a los plásticos derivados del petróleo.

Azotobacter es una bacteria presente en el suelo; es inocua, 100% biodegradable, biocompatible y tiene la propiedad de producir un polímero llamado polihidroxibutirato (PHB). Puede utilizarse medicamente en la fabricación de válvulas cardiacas o soportes para el crecimiento del tejido, así como en la sustitución de plásticos derivados del petróleo.

En el Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM se ha estudiado a fondo la genética del microorganismo, gracias a ello se lograron obtener cepas genéticamente modificadas, capaces de producir más plástico, y se diseñaron procesos de cultivo adecuados.

Actualmente tanto procesos y cepas, están en trámite de patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, destacaron Carlos Felipe Peña y Daniel Segura, investigadores de la universidad y creadores del proyecto junto con Guadalupe Espin.

La bacteria  no produce enfermedades por lo que la lista de aplicaciones es larga, además de tener como propiedad importante la producción de amonio a partir del aire, es decir, un fertilizante para el crecimiento de plantas.

“Nos hemos enfocado en la capacidad que tiene de sintetizar polímeros. Los microorganismos no tienen la necesidad de oxigeno, lo que facilita su cultivo” explicó Peña.

Se hicieron modificaciones para obtener la cepa: eliminando genes que funcionaban como “frenos” de la producción para favorecer la acumulación del polímero. Ésta cuenta con una producción de 85 % PHB, eso significa que por cada gramo de bacterias, 0.85 gramos es de polímero. “Es como si en una persona de 100 kilogramos, 85 fueran de grasa”, ejemplificó Peña.

Se ha modificado a la bacteria no sólo para que tenga mayor producción, sino para que los plásticos posean propiedades diferentes; se alimenta de azúcares, principalmente sacarosa, glucosa y fructosa. Otra ventaja es que no se genera ningún compuesto tóxico durante su degradación.

En la actualidad ya existen resultados de botellas que en alrededor de un año desaparecen por completo como parte de una composta o en el fondo de un lago.

En el campo medico, científicos destacaron las pruebas con células del hueso y de riñón, en colaboración con la Facultad de Farmacia de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. “Las células se acoplan perfectamente, dadas las características biológicas y fisicoquímicas de este tipo de membranas, y les encanta crecer ahí. Funcionan perfectamente”.

“Arrancamos con tres gramos por litro, una cantidad pequeña. Actualmente generamos cerca de 40 gramos de bioplástico por litro de cultivo, cerca de 50 gramos de biomasa (células) por litro, que no es poca cosa en el campo del cultivo celular”, dijo Peña.

 

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